Así que tuve que hablar en voz alta.
-Estoy en el Hotel Winthem en la calle Southfold.
-¡Bien, nos vemos después!
Terminamos la llamada y me metí a bañar, tenía la idea de ducharme en mi propia habitación pero por más que busque mi llave no la encontré y dado que Nicolás estaba dormido, me duche en la de él; más que Mayra iba a querer que la acompañara a ir de compras, la verdad me agradaba la idea de pasear por ahí, pues hacía mucho tiempo que no lo hacía.
<<Todo va a estar bien, de todas formas no te estás bañando delante suyo>>, me decía a mí misma.
Dado que me sentía muy sucia y pegajosa por el sudor, una vez que me duche me sentí mucho mejor; al salir me sequé el cabello, me cambié de ropa y me puse un maquillaje ligero. Luego de un rato salí de la habitación y escuche que Nicolás estaba hablando por teléfono.
-¿Bueno? ¿Quién habla?
Pude notar que la otra persona en la línea dijo algo porque luego contestó:
-Se esta bañando, puedes llamarla más tarde.
Segundos después terminó la conversación. Cuando salí del baño lo encontré acostado sobre el sofá, además bostezó al verme.
-¿Por qué te arreglaste tanto? Solo es una cena.
Lo ignoré pero pronto me di cuenta de que tenía mi teléfono en la mano, lo que significaba que el teléfono que había sonado era el mío; sorprendida le pregunté:
-¿Contestaste una llamada que era para mí?
Asintió con la cabeza y se acomodó en el sillón al tiempo que arrojaba el teléfono en mi dirección.
-Si, estaba sonando mucho y me despertó.
Tomé el teléfono y revisé el registro de llamadas, la última había sido de Álvaro. Miré a Nicolás con frustración y le pregunté:
-¿Qué le dijiste?
-Nada, Álvaro me preguntó que si en dónde estabas y yo le respondí que en la ducha, luego me dijo que si estábamos en la misma habitación a lo que contesté de manera afirmativa con un por supuesto que sí -dijo e hizo una pequeña pausa al verme- . hice bien ¿no? Le dije la verdad.
En ese momento sentí una gran necesidad de darle una paliza.
-Si, claro -contesté con sarcasmo.
Se notaba su intención en sus palabras; le regresé la llamada a Álvaro varias veces pero no respondió, cuando me di por vencida simplemente volví a guardar mi teléfono. Entonces, Nicolás salió del baño con el cabello mojado, pensé que tal vez se habría lavado el rostro y por eso salía así; se comenzó a secar con una toalla y luego dijo:
-Vamos, se hace tarde.
Mientras salíamos del hotel me dispuse a enviar un mensaje a Gael y otro para Mayra, ella me dijo que justo había llegado a su hotel y que primero tomaría una siesta, entonces nos veríamos más tarde, mientras a que Gael contestó que no me preocupara porque estaba resolviendo otro asunto. Respondí rápidamente sus mensajes y luego me dirigí al restaurante que Horacio había reservado; al llegar, nos dimos cuenta de que Horacio era un hombre responsable y eficiente, pues el resto de los invitados ya nos estaban esperando.
En la sala VIP, Horacio nos presentó con todos y entablamos una conversación; el resto de los presentes también eran altos cargos dentro de la empresa, Nicolás se encargó de hablar con ellos sobre temas triviales y poco después comenzó con las conversaciones de trabajo.
Cuando salí de la sala, todos parecían estar teniendo una charla agradable y hablaban con amabilidad, pero al regresar, me di cuenta de que había un ligero cambio en el ambiente.
-Señor Quiroga, usted también es accionista del Corporativo Ayala, cotizó dentro de la bolsa hace dos años y le va muy bien; si alguien pierde una sola vez unos cuantos millones no pasa nada, pero si sucede de nuevo puede hundirnos a todos.
Horacio se notaba confundido, entonces levantó la copa para brindar.
-Señor Herrera, usted es muy joven e inteligente pero no entiendo a qué se refiere.
-¡En ese caso debería leer bien sus informes financieros! -contestó Nicolás y también levantó su copa-, ¡Salud!.
Antes de que yo pudiera beber, se giró y tomó mi copa.
-Se que no puedes beber así que déjame hacerlo por ti.
El resto de los altos rangos invitados fruncieron el ceño al escucharlo; luego el gerente del Departamento de Finanzas dijo:
-Señor Herrera, salud, gracias por auditar nuestra empresa personalmente.
Los demás gerentes también brindaron con Nicolás y en poco tiempo ya estaba ebrio, así que al final de la cena, tuve que obligarme a ayudarlo a caminar, también busqué un taxi y nos fuimos juntos; no entendía por qué le gustaba tanto beber si no tenía gran aguante. Entonces me entró una llamada de Mayra, cuando contesté, me preguntó:
-¿En dónde estás? ¡Hay que ir de compras!
Volteé a ver al hombre ebrio que tenía a mi lado y suspiré.
-Tengo que cuidar de un borracho, no puedo ir....
-¡Demonios! -Exclamó Mayra con molestia-, ¡esto no suena divertido!
Fijé la mirada en Nicolás y resistí el impulso que sentí de pellizcarlo al tiempo que le respondía a Mayra.
-Mañana también estaré aquí, si termino temprano de trabajar podemos ir de compras después.
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Reticencias de amor
Fiksi PenggemarConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
