Me soltó sin ejercer fuerza alguna, pero sentí un dolor punzante desde mi barbilla hasta mi corazón e incluso los dedos de mis pies se enroscaron. Aún no me recuperaba de haberme mojado en la lluvia. La confrontación repentina de Álvaro y el haberme soltado de forma tan abrupta me hizo caer en sus brazos. Eran fuertes por tantos años de entrenamiento y me sostuvieron con firmeza. Podía sentir muy bien sus músculos flexionandose mientras me apoyaba en sus brazos. Mi energía se estaba agotando y ya no quería seguir peleando , Entonces, cerré los ojos.
-Vaya, alguien se volvió atrevida. ¡Hasta sabes hacerte la muerta! - Su voz burlona resonó en mis oídos y aún tenía un tono molesto. Me pulso las mejillas varias veces y no era para nada gentil. Sin embargo , No me sentí bien y continúe con los ojos cerrados.quizas se había arrepentido de sus acciones y me cargó para llevarme a la habitación al ver que no respondía. Me acostó en la cama y de ahí no hubo más movimientos. Pensé que ya no quería tomarse la molestia conmigo,Pero luego de un tiempo, lo escuché llamando a Gael. Sonaba como si le estuviera pidiendo que viniera a revisarme. Al parecer, no es tan desgraciado. Diez minutos después, me quedé dormida de lo agotada que estaba y aún adormilada escuché a Gael hablar.
-Álvaro, será mejor que pienses en cómo lidiar con el bebé.
-Se hace tarde. Regresa a casa y descansa. -Álvaro sonaba un poco exasperado. A veces, Gael me daba lástima porque después de todo, era un doctor reconocido. ¿Como se habrá de sentir por ser el perro faldero de Álvaro? Estaba agotada por andar de aquí para allá todo el día y me quedé dormida. En medio de la noche, pude sentir a alguien abrazándome e intenté abrir los ojos, pero estaba demasiado cansada. Al día siguiente, Álvaro ya no estaba en el chalé cuando desperté. No se necesitaba ser un genio para saber que se había ido a visitar a Rebecca. Había agendado una cita con Caleb el día anterior, me bañé y me fui directo al hospital. Marta estaba esperando en la entrada justo cuando se enteró de que iría. Al verme, me pregunto con un tono de preocupación:
-¿Estas segura de querer abortar al bebé? ¿No lo vas a discutir primero con el señor Ayala?
Sabía que solo me estaba cuidando pero entre al hospital junto con ella, sonriendo.
-Todo estará bien, No te preocupes.
Caleb le había hablado a una doctora para que realizara la cirugía y yo había hecho todas las revisiones preoperatorios. Al darme luz verde, entre al quirófano; Marta estaba demasiado preocupada y no dejo de insistir para que no abortara.
-Señorita Ayala, aunque es muy joven, esto puede cobrar factura sobre su cuerpo. ¿No lo había pensado?
Yo asentí, pero ya era hora de la cirugía. Le di una palmadita en su brazo y la tranquilice.
-Todo va a estar bien. -Segui a la enfermera para entrar al quirófano. La doctora era una mujer de edad mediana y trato de calmar mis nervios.
-Señorita Ayala, vamos a comenzar con la anestesia general. Va a estar inconsciente dentro de un rato y no va a sentir dolor. ¡No se preocupe!.
Asentí y todo fue justo como dijo. No tomo mucho tiempo para quedarme dormida. Cuando desperté, seguía en el hospital y Álvaro me estaba viendo con ojos apagados. sus labios delgados estaban fruncidos. La temperatura del cuarto y su mirada sería sería me dieron escalofríos. El rostro de furia en sus ojos tampoco ayudaba mucho. Nunca lo había visto así y mi corazón se hundió. Estire mi mano para tocarlo de manera inconsciente, pero la arrojó hacia un lado con fuerza. Abrí la boca para decir algo, pero no pude. Evite ver su mirada amenazante y cerré los ojos sin decir nada.
-Samara, eres una despiadada. -Se dio la vuelta y se fue. Esta era la mejor forma de terminar las cosas. Di un suspiro y vi su silueta alejarse de mi vista.
-¿No te da miedo que el señor Ayala te odie? -Una voz profunda se escuchó por la puerta; Era Caleb. Tenía mi historial médico en sus manos y me estaba revisando -. Es decir, es el padre del bebé. Puedes engañarlo una vez, pero no para siempre. Tarde o temprano la verdad saldrá a la luz.
Sonreí y me sente derecha en la cama. Tome mi historial médico y leí mis resultados. Todo parecía estar en orden.
-No va a haber una próxima vez. Gracias por seguirme el juego.- Me prepare para levantarme de la cama y me quedé con mi historial. Sin embargo, Caleb me detuvo.
-¿Porque no mantienes tu historia consiente? ¿Cuando has visto a una mujer corriendo sin siquiera haber pasado media hora después de haber abortado?
Tenía razón. Me acosté en la cama y dije:
-Bueno, Álvaro es una persona cuidadosa. Es probable que envíe a alguien para que revise mi historial médico y para que me cuide. Apreciaría su apoyo. Dr. Lara.
Arrugó su rostro con una sonrisa y sin poder hacer nada, dijo:
-Los jóvenes de hoy. ¿Porque hacen estas cosas? Bueno, como ya acepte ayudarte con esto, me asegúrare de que la historia tenga sentido.
Asentí y le agradecí.
-Creo que también podrá inventar algo a Marta. -Era mejor no hacerle saber a muchas personas la verdad.
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
