Pronto, me di cuenta de que su mano seguía en mi cintura y sentí que mi rostro se sonrojó por la vergüenza. Marco me agarró a tiempo. Levanté la cabeza y lo volteé a ver para agradecerle por haber reaccionado tan rápido. Frunció y quitó su mano de inmediato.
-No fue nada. -Marco volteó a ver a Sonia y con voz fría, dijo-. Vámonos. Silvia no era el tipo de personas que buscaba causar conflictos a propósito, pero esta vez, detuvo a Sonia.
-¿Te vas a ir sin disculparte cuando te tropezaste y chocaste contra alguien? -Sonia no estaba contenta, pero su arrogancia permaneció intacta.
-¿Estás suponiendo que un par de putas como ustedes merecen unas disculpas? -La bofetada que siguió a continuación sonó fuerte y clara. Sonia vio a Silvia, impactada con la mano sosteniendo su mejilla roja - ¡Eres una perra! ¿Cómo te atreves a golpearme? -Silvia trató de contener su ira y con voz baja, le respondió:
-Sonia, me atrevo a decir que nunca te hice nada en todos estos años. Tú, de entre todas las personas, deberías saber la razón exacta por la cual te alejaste de Benjamín. Tuve que tragarme el coraje y ceder ante ti en todo momento, pero no fue por miedo. Lo hice porque te odiaba y al hecho de que te aprovechaste de la mitad de nuestras vidas. Sin embargo, ¡sigues sin saber para qué vives! No me importa si eres grosera o arrogante conmigo, pero no deberías comportarte de esa manera con una mujer embarazada. -Silvia apuntó hacia mi vientre y enunció cada palabra con cuidado-. Puedes tener una vida dura, pero no traicionar a tu moral ni a tu alma de esta forma.
...El bebé en su vientre tiene 7 meses y si no hubiera sido por los buenos reflejos de Marco, habrías herido no a una, sino a dos vidas. ¿Tan poco te importan la vida de alguien, Sonia? Solo porque tu familia es una de las más importantes de la Ciudad, no te da el derecho a ser tan insensible hacia otro ser humano. -El tono de voz de Silvia era tan alto que atrajo a varias personas y algunas hasta estaban grabando con sus teléfonos. Sus palabras crueles influyeron a muchos en la multitud y ahora, la atención se dirigió en Sonia.
-Tsk. Con razón la rechazó su esposo. ¿Por qué los Buenrostro querrían ser asociados con alguien tan malvada?
-¡Exacto! ¡Esa mujer está embarazada y, aun así, tuvo la audacia de actuar de esa manera!
-¡Dios mío! ¡Es una maldita despiadada! -Mientras el chisme seguía creciendo, algunas personas dejaron de intentar ocultar el hecho de que estaban discutiendo sobre el incidente y comenzaron a reprender a Sonia. Marco permaneció indiferente y silencioso durante toda la conmoción. Con el pasar del tiempo, los comentarios se hacían más y más intensos. De pronto, la atmósfera fría se desvaneció y fue reemplazada por una ira sombría. Marco se dirigió a la multitud y dijo:
-¿Ya tuvieron suficiente diversión? Si la tuvieron , váyanse a la mierda. -Nadie podía soportar tanto desprecio de los demás y con Sonia no era diferente. Con la cantidad de acusaciones e insultos lanzadas hacia ella, solo le quedaba esconderse, detrás de Marco. Ya no tenía su expresión arrogante o soberbia de hace rato. No pude evitar dar un suspiro. Tiré de las manos de Silvia con suavidad y dije:
-Vámonos, tía Silvia. Se hace tarde. -Silvia le echó una última mirada al par y decidió que ya había tenido suficiente.
-Vámonos. -En cuanto salimos del café, cualquier deseo que teníamos de comprar se había ido. Después de que Silvia me llevará de regreso al chalé, me miró y exclamó- ¡Qué día! Tuviste una tortura con las compras y un buen susto. Creo que te vendría bien descansar. -Asentí y salí del auto.
-Álvaro va a regresar pronto. ¿Por qué no te quedas a cenar? -Silvia sacudió su cabeza y rechazó mi oferta con amabilidad.
-No puedo. Nadie va a supervisar a Benjamín en la noche y a veces no come bien. Tengo que irme. -Al escuchar esto, me quedé impactada y me despedí de ella con una sonrisa sin decir nada. Luego de que se fuera, me quedé afuera para ver la cera verde al lado de la carretera, aturdida. Al saber que el cariño venía en diferentes formas, me preguntaba qué había entre Benjamín y Silvia. Pronto, recibí una llamada de Mayra.
-¿Cómo te va en la Ciudad K? ¿Crees poder acostumbrarte? -Le eché un vistazo al chalé enfrente de mí y me tomé el tiempo siguiendo el camino empedrado.
-¡Esta bien! ¿Cómo te va por allá? Y ¿Cómo te fue en tu revisión?
-Todo va bien. Hay un hospital en el centro que visitaré una vez a la semana. -Por alguna razón, podía escuchar cómo masticaba a través de la bocina-. Nunca pené que mi vientre fuera grande, ¡Pero últimamente ha crecido demasiado! Supongo que no podré moverme dentro de unos meses. Tú estás por dar a luz, ¿cierto? Imagino que no podré verte por un buen tiempo, pero debes cuidarte.
-¡Lo haré! -Aún era temprano y el chalé parecía estar vacío. Encontré un lugar para sentarme en el jardín y miré alrededor antes de continuar con la conversación-. Cuando el bebé llegue, lo llevaré de visita. ¡Serás su madrina! -Mayra mordió su lengua.
-¿Su madrina? Solo dile que me llame "mamá". Será igual cuando tenga el mío. Le diré que te llame así porque eso de "madrina" no tiene sentido. -Solo podía reírme de ella.
-Esta bien, tú ganas.
-Creo que Javier va a regresar a la Ciudad K en unos días. Si estás aburrida, puedes llamarle, conversar, salir o hacer algo... Después del incidente en el cual estuvo involucrada su mamá, me parece que ha estado estresado y abrumado por muchas cosas. Es probable que se vaya a casa de los Castro en la Ciudad K y solo dios sabe lo incómodo que estará cuando los vea. -Di un suspiro y asentí.
-Le llamaré para preguntarle cuando llega. -Mayra gruño como respuesta.
-Por cierto, anota su número. Lo cambió durante su vista al País M y me avisó en línea.
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Reticencias de amor
Hayran KurguConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
