-¡Crees que eres mejor que yo! -No estaba listo para mi contraataque y parecía que se había bebido un trago amargo; no dejaba de pensar en que otros insultos podía utilizar contra mí.
En ese momento, la puerta del elevador se abrió y lo miré con unos ojos fulminantes.
-De verdad espero que dejes de ser un lamebotas de segunda y te conviertas en un trabajador de primera; hasta luego.
El imaginar que a Joel le salía humo de las orejas hizo que me olvidara por completo del coraje que me hizo pasar Álvaro por la mañana. Cuando entré a mi oficina ya había alguien esperándome. Estela vino hacía mí y rápidamente dijo:
-Señorita Arias, el señor Herrera de Créditos Herrera, la ha estado esperando dentro de su oficina.
Asentí con la cabeza y después le ordené que trajera un vaso de leche caliente. Al entrar a mi oficina me encontré con un Nicolás sentado cómodamente en mi silla, incluso tenía las piernas levantadas y los ojos cerrados, como si tuviera un rato descansando. Se dio cuenta de que había llegado pero ni siquiera se molesto en abrir los ojos.
-Señorita Arias, ¿Viene a la oficina cuando le da la gana?
Ignoré su sarcasmo y dejé mi bolso de lado para poder sentarme en el sofá, segundos después entro Estela con mi vaso de leche y preguntó:
-Señorita, ¿desea que le traiga todos los informes de la auditoria del Corporativo Ayala?
Negué con la cabeza y tomé un sorbo de la leche; al final, dije a Nicolás:
-Imagino que recibió el mensaje así que, dado que ya está aquí, ¿deberíamos firmar el contrato?
En ese instante por fin se dignó a abrir los ojos y me miró con duda.
-¿Eso significa que decidieron colaborar con nosotros?
Fruncí un poco el ceño y tomé un respiro hondo para tratar de aliviar el dolor que sentía en mi espalda baja; unos segundos después me giré hacía Estela y le pedí que trajera un contrato. Cuando Nicolás lo tuvo en sus manos apenas y lo revisó, solo hojeó un poco sin tanta seriedad y lo firmo. Dentro de la empresa, yo solo era responsable de la firma de contractos, lo que significaba que el siguiente paso dependía totalmente de que Créditos Herrera se pusiera en contacto con nuestro Departamento de Finanzas, lo que ya estaba fuera de mi alcance; a pesar de ello Nicolás no parecía tener muchas ganas de irse, así que sin perder la amabilidad pregunté:
-Señor Herrera, ¿hay algo más en lo que pueda ayudarle?
Al escucharme hablar se puso de pie y se sentó a mi lado.
-Vayamos a comer juntos.
En verdad tenía muy poca paciencia como para soportar a ese mocoso, de inmediato me giré hacia Estela.
-Ve al piso de abajo y trae algo de comida para el señor Herrera, se la llevará consigo.
Estela se sorprendió pero acató mi indicación y se fue de la oficina en busca del almuerzo. Pude sentir como crecía la decepción dentro de Nicolás al tiempo que decía:
-Oye, Samara, lo que dije fue una petición con honestidad y porque en verdad quisiera hacerlo, ¿por qué me rechazaste así? -preguntó.
Me sentía molesta y lo miré con frialdad:
-Señor Hernández, estamos en el trabajo y mi trabajo con usted ya terminó y con respecto a las relaciones personales le recuerdo que soy una mujer casada, así que me gustaría que por favor mantuviera su distancia conmigo. -Dicho eso, regresé a mi escritorio mientras me daba un leve masaje en las sienes y busqué por el archivo de HiTech. Después de que completé la auditoría para el Corporativo Ayala, todavía me quedaban trabajos por terminar para HiTech; el solo pensar en todos mis pendientes hacía que el dolor de cabeza aumentara.
No puedo entender cómo piensan los jóvenes de hoy en día, ¿acaso no captan las indirectas sociales? Pensé que ya había dejado muy claro que no quería tener nada que ver con Nicolás, no obstante, seguía dentro de mi oficina, como si fuera algún tipo de virus o enfermedad que se niega a dejarme. Pero en fin, él mismo podía atenderse y me puse a trabajar; justo en ese instante, Estela regresó con el almuerzo de Nicolás y dijo:
-Señor Herrera, aquí tiene su comida.
Sin embargo, a Nicolás no le hizo mucha gracia y contesto con sarcasmo:
-¡Pues muchas gracias!
Estela le regresó una pequeña sonrisa y luego se giró hacia mí.
-Señorita Arias, el señor Larios de Créditos AC ha venido a buscarla en diversas ocasiones...¿Le gustaría verlo?
Abrí mi correo para revisar si tenía algo nuevo pero estaba vacío, luego contesté a Estela:
-No por el momento.
Sabía que la situación en cualquier momento me atraparía; nos saltamos al ganador de la oferta y aceptamos trabajar con Créditos Herrera, lo que Créditos AC no tomaría tan a la ligera. Esto estaba lejos de tener un fin.
-Si te interesa mi opinión, creo sería bueno que fueras a verlo, puede que te lleves una sorpresa -interrumpió Nicolás mientras comía lo que Estela había traído para él-, Ah, lo olvidaba. Créditos Herrera solo se hará responsable de la auditoría del Corporativo Ayala, mas no de sus subsidiarios.
Fruncí las cejas en confusión y pregunté:
-¿A qué te refieres?
Nicolás puso el tenedor abajo y dijo:
-Lo que escuchaste, pero corrígeme si estoy equivocado: por lo que sé, el año pasado el Corporativo Ayala comenzó a cotizar en la bolsa y colaboró con el Corporativo Quintana, por lo que puedo suponer que sus finanzas también están bajo su supervisión.
Ya comenzaba a sacarme de quicio.
-¿Estás diciendo que trabajarán con la auditoría del Corporativo Ayala pero no con la del Corporativo Quintana'
A lo que asintió y dijo:
-Así es, los reportes financieros del Corporativo Ayala ya son bastantes y muy complicados por sí mismos y si incluimos los reportes del Corporativo Quintana no tendremos oportunidad de ponernos al corriente con los estados financieros del siguiente trimestre.
Tras escuchar su respuesta comencé a hiperventilar.
-¡Es una decisión tan tonta! Ambas empresas se fusionaron y ahora trabajan juntas bajo el nombre del Corporativo Ayala, así que si su empresa se hará cargo de la auditoría de la empresa principal, también debe hacerse responsable de la del Corporativo Quintana.
Nicolás sonrió y contestó:
-No lo veo así, señorita Arias.
<<¡Es un pedazo de mierda!>>
Caí totalmente en su trampa.
-Estela, por favor lleva al señor Herrera fuera de mi oficina -dije, pues no estaba segura de poder evitar golpear su rostro si se quedaba durante más tiempo.
Por el momento, necesitaba hablar con Álvaro de inmediato sobre esta situación, por que si no, se desataría el caos.
Nicolás estaba a punto de marcharse junto con la comida que se le había comprado, cuando de repente se detuvo y dijo:
-Te recuerdo que hace unos minutos firmamos un contrato que nos vincula legalmente, así que no trates de hacernos la vida imposible.
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Reticencias de amor
أدب الهواةConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
