Se puso tenso al darse cuenta de que era yo.
-¿Qué sucede?
-Vine a visitarte. -Puse la comida que le había llevado en su escritorio-. Sé que no has comido, así que te traje comida.
-Nunca llegas sin un motivo. ¿Qué sucede? -preguntó, confundido por mis acciones.
Él se quedó sin palabras por un segundo y yo le mostré una sonrisa incómoda.
-¿Recuerdas la vez que fui a Ciudad A para un viaje de negocios?
Gael asintió mientras comenzaba a probar su comida. Tal vez había estado en la oficina el día entero pues podía ver que lucía agotado.
-Cuando te pedí que recogieras a Mayra, ¿te marchaste después de llevarla al hotel?
Yo no era muy buena con las palabras. Y un ejemplo perfecto era ese momento. Le quería preguntar de manera discreta. Pero terminé siendo directa. Gael se congeló por completo y después me miró con incredibilidad.
-No eres buena dándole vueltas al asunto. Dilo directo.
Me cubrí el rostro por un momento, sintiéndome tonta.
-¿Lo hiciste con Mayra esa noche?
En cuanto las palabras salieron de mi boca quise golpear mi cabeza contra el escritorio. <<¿Qué demonios acabo de decir?>>
Él me miró y levantó una ceja.
-¿Hacer qué?
Era extremadamente incómodo e inapropiado discutir eso con un hombre. Por desgracia, yo fui quien sacó el tema y ya no había marcha atrás.
-¿Tuvieron sexo?
Reformulé mi pregunta y después esperé su respuesta con el rostro sonrojado. Él tapó su comida y se recargó. Me miró sin ninguna expresión en sus ojos y preguntó:
-¿Por qué no me dices la razón por la que preguntas esto?
Estaba a punto de maldecirlo. Sin embargo, no podía contarle sobre el embarazo de Mayra. No sabía si eso sería algo bueno o malo para ella. En lugar de eso, dije:
-Creo que está enferma.
Él estaba tomando un sorbo de agua en ese momento y escupió lo que tenía en la boca al escuchar mi respuesta. Tomé un pedazo de servilleta y se la pasé. Luego de limpiar el charco de agua en su escritorio, preguntó:
-¿Hablas en serio?
-Si. -Me sentía culpable, pero las palabras ya habían salido de mi boca. Lo único que podía hacer era resistir y seguir preguntando-. Así que, ¿ ustedes...?
Gael levantó ambas cejas antes de responder:
-Ya tienes 4 meses de embarazo, así que deberías descansar más. Todo lo que digas y hagas afectará al desarrollo del bebé.
Sin dudarlo, su repuesta me dejó desconcertada. <<¿Acaso acaba de cambiar de tema? >> Dicho esto, el hombre se levantó y volvió a su trabajo. No me dio más respuesta sobre lo que había pasado esa noche. Sin embargo, su silencio también era una respuesta; era probable que se haya acostado con ella. Justo cuando estaba a punto de abrir la boca de nuevo, alguien empujó la puerta de la oficina de Gael. Era Álvaro, entrando de prisa con sus largas piernas. Gael se giró un poco para mirarlo antes de decir:
-Lleva a tu mujer a casa y habla con ella sobre las relaciones sexuales. Parecía tener una curiosidad inusual al respecto.
<<¡¿Qué?!>>
Álvaro caminó hacía mí mientras su mirada se oscurecía. Después , miró a Gael y le dijo:
-¿Qué te preguntó?
Gael se encogió de hombros, luciendo exasperado.
-Me preguntó si me he acostado con Mayra.
Cuando mi esposo me miró fijamente, le solté una carcajada seca antes de explicarle con torpeza:
-Solo tenía curiosidad, ¿Por qué no se lo preguntas por mí?
-¿Lo hiciste? -Esa fue la pregunta de Álvaro para Gael.
-¿Qué?
Gael se levantó de su silla de un salto. Nos miró intensamente y se quejó:
-Ustedes si que son como dos gotas de agua. Dense prisa y váyanse.
Aunque no había obtenido ninguna respuesta directa, no iba a seguir interrogándolo. Al parecer Álvaro había llegado por mi pues me ayudo a levantarme antes de salir conmigo de la oficina. Mientras caminaba detrás de él, sentí que un rastro de miedo enlazaba mi corazón. Álvaro se mantuvo en silencio después de subir al auto. Me pareció que estaba molesto, pero no podía estar segura. No era capaz de comprender lo que sentía en ese momento, así que le pregunté:
-¿Ya comiste?
De todos modos, era la hora de comer. Permaneció en silencio durante mucho tiempo. Quince minutos después, estacionó el auto en un restaurante y se bajó. Me apresuré a seguirlo, trotando durante una corta distancia. Cuando por fin se sentó, preguntó:
-¿Qué quieres comer?
-Lo que sea está bien. No soy exigente.
Lo observé y sentí que estaba por perder el temperamento. Sin embargo, incluso después de reflexionar sobre lo que había pasado antes, no podía pensar en la razón de su enfado. En cualquier caso, sabía que estaba de mal humor. Poco después nos trajeron la comida. Como no tenía hambre, comí unos cuantos bocados antes de verle comer con la mano apoyada sobre mi mentón. Álvaro comía rápido, pero mis constantes miradas le hacían ir más despacio. Levantó la cabeza y sonrió con aire de mujeriego.
-Si no quieres comer tu comida, ¿quieres comerme a mí?
-¡No!
.¿Entonces por qué me miras de esa manera?
Me enderecé y negué con la cabeza, evitando su pregunta.
-No tengo hambre.
Álvaro puso su tenedor sobre la mesa y levantó las cejas.
-¿Tienes algo en mente?
-Si. -Asentí con la cabeza antes de confesar-. Hay muchos problemas con HiTech. La fábrica del distrito sur ha dejado de operar durante medio año, pero todavía hay registros en curso de la cuenta corriente de la empresa.
-Ya lo sé -respondió.
-¿Algo más?
<<Em..>>
-¿A los padres del doctor Ceja les importa los antecedentes familiares de su futura nuera?
Los padres de Gael eran figuras prominentes en Ciudad K y el mismo Gael era un excelente doctor. Tenía miedo de cómo manejarían este asunto si su hijo resultaba ser realmente de ese hombre:
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
