Sacudí mi cabeza y me recargué en mi asiento con debilidad.
-Lo que sea esta bien.
No había hecho nada, pero me sentía bastante cansada. Al darse cuenta de mi estado. Álvaro me puso el cinturón de seguridad y continuó:
-Vamos a casa a comer. Después, deberías descansar un poco.
Asentí y cerré los ojos, a punto de tomar una siesta.
-Los siguientes días me seguí sintiendo exhausta. Solo tenía 4 meses de embarazo y mi vientre no estaba tan grande, así que aun podía trabajar.
La auditoría del Corporativo Ayala ya estaba completa, así que me sentía aliviada. Estela me entregó una carta de renuncia debido al incidente de AC. Sin embargo, no la aprobé y le pedí que fuera a casa a descansar por un tiempo.
Hice una cita con Joel el fin de semana con la esperanza de saber acerca de la fábrica en distrito sur. No sería apropiado de mi parte reportar esto a la empresa; sobre todo porque era amigo de Álvaro. Por ello, decidí hablar en privado con él. Sonaba música tranquila en el café, haciendo que el ambiente pareciera relajante. Luego de pedir un vaso de jugo, Joel me miró con impaciencia.
-¿De qué quieres hablar?
-¿Me odias por Rebecca o por algo más? -pregunté, como si quisiera conversar con él. Joel se quedó sorprendido por un segundos y después soltó una risa.
-¿De eso quieres hablar?
Sacudí mi cabeza y negué:
-No -murmuré con cansancio-. Solo estaba preguntando.
-Todos tienen que seguir adelante. Álvaro y yo ya nos casamos. A ti te gusta Rebecca, así que, ¿Por qué no confiesas tus sentimientos y estás con ella?
-¿Ya acabaste? -Su expresión se puso sombría-. Samara, ¿Quién crees que eres? ¿Crees que eres un ser todopoderoso? ¿Crees que lo mejor va suceder solo porque tú lo dices?
Me quedé en silencio y bajé mi mirada. Persuadir a los demás no era mi punto fuerte, así que dejé el tema.
-De acuerdo, olvídalo. Hablemos sobre la fábrica donde detuviste la producción en el distrito sur.
Joel se puso tenso y fijó su mirada por un largo rato antes de decir:
-Me sorprendí que lo hayas descubierto.
-Quiero saber por qué lo hiciste.
Eso era parte de mi trabajo, así que no me molesté en hacer conversación y ser cortés.
-¿Por qué no le preguntas a Álvaro? ¿Por qué me preguntas a mi primero?
Bajé mi mirada y contesté:
-Tú fuiste el encargado de HiTech en el pasado. La fábrica del distrito sur dejó de funcionar durante medio años. Aunque no sé cómo conseguiste los fondos durante medio año, no creo que tengas ninguna intención maliciosa. Creo que simplemente no pudiste lidiar con ello tú solo. Además, eres amigo de Álvaro. Espero que no haya peleas innecesarias entre los dos.
-¡Ja! -se burló-. Samara, ¿no eres demasiado ingenua?
Levantó una ceja antes de responder de forma cínica:
-Puedes hablar con Álvaro sobre HiTech. Él sabe lo que debe hacer.
-Sin embargo. -Hizo una pausa para reírse antes de decir-. aunque te odio en ciertos aspectos, admiro tu trabajo. No es malo tener un socio comercial, pero eso no significa que no seas una persona despreciable.
Sabía bien que él siempre era cruel, así que no me tomé sus palabras a pecho. Yo ya había dicho lo que tenía que decir y no había nada más que hablar. Por lo tanto, me despedí de él. En el momento en que salí el café. Mayra me llamó, sonando molesta. Me dijo que me dirigiera al hospital. Al llegar ahí, llevé mi auto en el estacionamiento. Fue entonces cuando la encontré en la primera planta del hospital, luciendo indefensa y aturdida. La mujer tenía un informe médico en sus manos que le quité de inmediato. Eran los resultados de un análisis de sangre y una ecografía. Me quedé boquiabierta cuando me fijé en la hora que aparecía en la parte superior del informe.
-¿Ocho semanas? ¿De quién es?
Aunque sabía que ella a veces...
Pero, siempre se aseguraba de usar protección. <<¿Cómo es posible que esté embarazada?>>
Mayra bajó la cabeza entre sus manos y se tiró del pelo sin poder evitarlo.
-Cuando estabas de viaje de negocios en Ciudad A.
Luego de recordar mi viaje, la miré y le pregunté:
-¿La noche que te emborrachaste?
Esa noche no pude recogerla, así que le había pedido a Gael que la recogiera por mí. Sin embargo, él era un hombre disciplinado que no iría por ahí tocando a otras mujeres sin pensarlo.
-¿Fue Gael?
Ella permaneció callada y no parecía que tuviera planes de decirme la verdad. Después de un largo rato, levantó la cabeza para decir:
-Estoy planeando vender mi casa en Glenwood. Me voy a mudar a Ciudad Q.
Asentí y dije:
-Bien. Tengo algo de dinero ahorrado. No importa lo que elijas, respetaré tu decisión.
Parecía que ella planeaba quedarse con el bebé. La conocía demasiado bien. Ambas éramos almas solitarias por lo que queríamos mucho a los ángeles que Dios nos envió. Al escuchar mis palabras, parte de la tristeza de su rostro desapareció. Me atrajo para que me sentara a su lado y se inclinó hacía mí.
-Sami, a partir de ahora no nos sentiremos solas.
Tenía razón. Con nuestros ángeles, ya no seríamos almas solitarias. Después de acompañarla un rato, la llevé a casa y luego me dirigí a la oficina. No tenía nada que hacer ahí, pero Gael pasaba la mayor parte de sus fines de semana en la oficina. Después de llamar a la puerta lo que parecieron ser décadas, el hombre finalmente abrió la puerta con una mirada cansada.
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
