Lo miré con intensidad mientras me terminaba mi jugo.
-Por favor disfruta tu cena solo. Tengo que irme porque hay algunas cosas a las que debo atender.
Javier me miró con descontento y exclamó:
-¡Vine hasta aquí y todos me están dejando solo! ¿Por qué no pueden hacerme compañía en la Ciudad J?
-Ya estás muy familiarizado con este lugar. Si necesitas un auto, te lo puedo prestar. En serio debo irme.
Después de eso, le di las llaves de mi auto y me fui del café para dirigirme a la clase de yoga.
Toda mi vida había sido muy perezosa. Después de media hora de yoga, estaba exhausta. Mientras descansaba, mi teléfono no paraba de sonar. Eran llamadas de un número desconocido. No contesté la llamada y seguí con la clase.
Justo cuando estaba por irme, Álvaro me llamó.
-¡Rápido, ven al hospital ahora! ¡Mayra y Gael tuvieron un accidente! -exclamó Álvaro cuando contesté.
Se me detuvo el corazón. No había tiempo que perder, así que me apresuré. Álvaro y Joel estaban esperando en la sala de emergencias. Mis piernas estaban adoloridas mientras corría y casi me caigo. Álvaro se dio cuenta y se apresuró para sostenerme.
-Mayra tuvo un ligero roce en el cuello cabelludo. Ahora se encuentran en el vestidor y saldrá pronto.
Suspiré de alivio; dirigí mi mirada hacia la sala de emergencias y pregunté con preocupación:
-¿Qué tan grave es la condición del doctor ceja?
-Gael sigue en un estado crítico. Seguro tu amiga le trajo mala suerte.
La única persona que haría un comentario así era Joel; no era la primera vez que escuchaba algo así de él, así que lo ignoré. Miré a Javier y pregunté:
-¿Qué sucedió?
Él me llevó hacia una silla y explicó:
-Mayra y Gael discutieron en el auto. Gael se distrajo, pasó por el semáforo rojo y chocó contra un camión de reparto. Mayra se lastimó la cabeza y Gael sigue en la sala de emergencias.
-¿Hay más personas heridas? -pregunté, atónita.
-El conductor del camión murió en el accidente -informó Álvaro con tristeza-. Ya he enviado a Joseph para que se encargué del asunto. No necesitas preocuparte demasiado.
Me quedé sentada en la silla mientras mis manos temblaban. Joel me miró con intensidad y dijo con sarcasmo:
-Vaya, no sabía que Samara se asustaba tan fácil.
-¡Suficiente, Joel! -gritó Álvaro con frustración.
Joel se quedó en silencio y me lanzó otra mirada intensa. Rebecca se acercó corriendo en tacones y preguntó con prisa:
-Acabo de enterarme de esto. ¿Qué sucedió?
Joel la puso hacia un lado y le contó mientras la consolaba. Cuando se dio cuenta de Álvaro estaba sentado conmigo, hizo un puchero. Después, se quedó parada a un lado y no dijo nada.
Poco después, sacaron a Mayra del vestidor. El doctor llamó a alguien para que revisara los procedimientos de admisión. Álvaro no quería que me moviera, así que él la acompañó en mi lugar. Me dirigí a la sala para mirar a Mayra. Debido a la anestesia, tomaría al menos media hora para que ella despertará. Luego, llamé a Javier y me quedé en la sala. Rebecca cruzó sus brazos y se recargó sobre la puerta.
-Parece que tú y Álvaro se llevan muy bien.
No tenía ánimos de hablar con ella, así que contesté con sarcasmo:
-Gracias por su atención a nuestra relación, señorita Larson. No se preocupé, nuestro amor solo crece con el paso del tiempo.
-¡O...oye! -Su rostro se sonrojó de ira-. Samara, Álvaro es mío. Ni sueñes con mantenerlo a tu lado después de que nazca el bebé. ¡No tienes oportunidad contra mí!
Asentí en acuerdo y contesté con sinceridad:
-Creo en sus habilidades, pero se lo estás diciendo a la persona equivocada; deberías decírselo a Álvaro. Él decide con quién estar. Si Álvaro quiere estar contigo, no podré mantenerlo a mi lado, sin importar lo atractiva que sea. Creo que lo sabes muy bien.
Ella debería ser lo suficientemente inteligente para saber lo que quería decir con eso. No quería seguir más con ese tema pues su rostro se puso serio. Sin embargo, ella no era el tipo de persona que dejaba pasar un comentario así. Rebecca entró a la sala, entrecerró sus ojos y advirtió:
-Samara, aunque no puedo ponerte un dedo encima, no te olvides de tu mejor amiga.
Luego de decir eso, Rebecca quitó el IV de la mano de Mayra. Me quedé atónita; mi instinto defensivo fue empujarla con todas mis fuerzas. Ella cayó al piso y cayó en la esquina de la pared.
-¡Esto es demasiado, Samara! ¡No creas que no puedo ponerte una mano encima solo porque estás embarazada!
Álvaro entró antes de que pudiera decir algo. Y Joel entró después. Al ver a su novia tirada en el piso, me lanzó una mirada intensa y gritó:
-¡¿Tú la empujaste?!
Miré a Rebecca con intensidad y exclamé:
-¡Si!
-Samara, ¿te quieres morir? -Joel levantó su mano, a punto de golpearme.
-¡Alto ahí! -gritó Álvaro.
-¡Solo estoy protegiendo a Rebecca! ¿Por que Samara puede lastimar a otros y salirse con la suya? -exclamó Joel.
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
