Capítulo 70 Regreso a casa

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Luego de escucharlo empecé a preguntarme cómo es que él conocía esa información...Una vez que llegamos a la Finca Peakville lo ayudé a bajar del auto y minutos después un hombre de la tercera edad nos abrió la puerta, quien al darse cuenta de lo ebrio que estaba Nicolás, dijo:

-¡Oh, Nicolás, ¿por qué bebiste tanto?! Señorita, muchas gracias por traerlo a casa.

En respuesta sonreí con amabilidad y dejé a Nicolás con él.

Pensé en irme caminando a casa pero la zona residencial de la finca era demasiado grande y me llevaría bastante tiempo llegar al chalé, así que opté por tomar prestado el auto de Nicolás y conducirlo hasta mi hogar. Cuando llegué ya era medianoche y como ese mismo día tenía que levantarme muy temprano para tomar mi vuelo, decidí estacionar el auto frente a la casa; lo siguiente que haría seria prepararme para ir a la cama, pero cuando llegué, Álvaro estaba de pie frente a la puerta y tenía un cigarro en la mano, al verlo fruncí el ceño y comencé a preguntarme qué estaba haciendo fumando afuera y a esa hora.

Álvaro me miró, apagó el cigarro y preguntó:

-¿En dónde estuviste?

-Cené con un amigo -contesté, al tiempo que le pasaba por un lado y entraba a la casa.

De repente, él me tomó de la mano y me llevó hasta sus brazos, pero el fuerte olor a tabaco que desprendía me causo una gran molestia al respirar.

-¡Álvaro!

-¿Con quién cenaste? ¿Bebiste a pesar de estar embarazada?

Era probable que oliera a alcohol debido a Nicolas; me sentía algo incomoda entre sus brazos así que lo empujé para apartarlo.

-¡Claro que no bebí nada!

Todo lo que quería era llegar a mi cama y dormir pero Álvaro se rehusaba a dejarme ir, me acercó al Maybach y dijo:

-Este auto es un modelo de edición limitada, ¿acaso ya encontraste tu próximo objetivo, Samara?

<<¿Qué demonios?>>

Por poco y maldije en voz alta, pero por segunda ocasión lo aparté de mí; el solo me miraba confundido, lo que me hizo enfurecer más.

-Álvaro, se que eres de mentalidad muy cerrada pero aun así te pediré de favor que no me juzgues por eso, yo no soy tú y tampoco tengo un montón de tipos de respaldo esperándome. -Dicho eso, me di la vuelta y me encaminé hacia la habitación, luego de cerrar la puerta con seguro me lave y acosté; me quede dormida enseguida.

No fue hasta que mi teléfono comenzó a sonar que me desperté, confundida, me quedé mirando por unos segundos al techo y ya iba a tomar la llamada cuando de repente la persona colgó, quería volver a dormirme pero en eso me llegó un recuerdo de que tenía un viaje de negocios y de repente ya no me sentía dormida.

-¿Qué sucede? -Dijo una voz ronca a mi lado.

Confundida me giré para ver Álvaro, quien se estaba durmiendo otra vez y tenía uno de sus brazos alrededor de mi cintura.

<<¿Cómo es que...? ¡Cerré la puerta anoche! Ah....De repente después de que tuvo que abrir la otra puerta de una patada, decidió tener una llave de repuesto>>

Entonces le aparté rápidamente la mano para tomar el celular y me di cuenta de que estaba apagado, lo que seguramente era producto de que le había molestado el ruido y lo apagó; luego de encenderlo de nuevo entró otra llamada y contesté.

-¿Bueno?

-Señorita Arias, nuestro vuelo sale a las 5 de la mañana, ¿no debería estar lista para venir al aeropuerto?

Al escuchar la voz de Nicolás fruncí el ceño al tiempo que preguntaba:

-¿Tu vendrás conmigo al viaje de negocios? -Estela ya me había dicho que Créditos Herrera enviaría a un representante al viaje pero jamás mencionó quien seria.

-Si, prepárate rápido y pasa por mí, te recuerdo que anoche te llevaste mi auto.

Miré el reloj y me di cuenta de que ya eran las 4 de la mañana, ene se momento comencé a admirar el grado de profesionalismo de Nicolás, pues se había logrado despertar temprano a pesar de haber bebido bastante la noche anterior. Luego de colgar empaqué rápidamente mis cosas y salí con mi equipaje.

Una vez que llegué a la casa de Nicolás, lo encontré bostezando y con el cabello totalmente desordenado, todavía se le notaba con mucho sueño.

-Yo voy a conducir -dijo.

Sin embargo, de ninguna manera lo dejaría hacerlo.

-No, yo conduciré!

Dado que la Finca Peakville estaba cerca del aeropuerto el tráfico era muy fluido y llegamos en poco menos de 30 minutos. Para nuestra buena suerte la fila para documentar el equipaje no era larga y rápido conseguimos nuestros pases de abordar, así que subimos al avión a tiempo. En cuanto abordamos, Nicolás tomó una manta y se volvió a dormir; como el vuelo de Ciudad J a Ciudad A tenía una duración de 3 horas. Yo también pude dormir un poco.

Cuando me desperté, Nicolás ya se había despertado y estábamos aterrizando.

-Primero tenemos que ir a la empresa a trabajar y luego iremos al hotel a dormir.

Esas palabras fueron raras viniendo de él. No pensé mucho en lo que dijo y bajé junto con él del avión, al salir, la otra empresa ya había enviado a alguien a recogernos así que llegamos rápido. El modelo de trabajo y funcionamiento del lugar era muy parecido al del Corporativo Ayala y una vez que llegamos, el presidente, Horacio Quiroga, nos recibió con mucha amabilidad.

Rápidamente nos pusimos en contacto con el Departamento de Finanzas y otros departamentos importantes para llevar a cabo una breve reunión, luego Nicolás recibió los documentos necesarios y un rato después, nos fuimos al hotel.

Reticencias de amor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora