Capítulo 20 No tienes derecho a decidir si el bebé vive o muere

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Gael me miró directo a los ojos con el ceño fruncido y una mirada profunda. Estaba contemplando si en realidad estaba siendo sincera. No me inquiete y me senté en silencio mientras el me analizaba. Luego de un tiempo, por fin hablo:

-Claro.

-Gracias, Dr. Ceja -Siempre era un placer lidiar con personas inteligentes. Solo tienes que echarles una mirada y entenderán el punto. Después de que el mesero nos sirviera la comida, Gael me volteo a ver de nuevo.

-¿La señora Arias siempre le ha restado importancia a su brillantez de esta marca?

Me reí de su comentario.

-Oh, me halagas. Solo es un pequeño truco protegerme, Además. Álvaro y yo no somos compatibles. Es un mal momento para tener un bebé .

Le dio unas cuentas mordidas a su comida y parecía estar satisfecho con mi respuesta.

-¿Cuando planeas irte?

Me sorprendí y fijamos miradas. Mi plan era lidiar con el bebé y divorciarme de Álvaro. En cuanto a irme de la ciudad J. no tenía idea de a donde ir por el momento. Gael había adivinado el último paso de mi plan. Pause por un segundo y puse mis cubiertos en la mesa.

-Tal vez en dos meses. No le he decidido.

-¿Porque no consideras la ciudad Q? Pienso que encajas muy bien ahí. -Gael bajo sus cubiertos y limpio la comisura de su boca. Quizás ya había terminado de comer. De hecho, la Ciudad Q me parecía una buena sugerencia y asentí.

-Si, tal vez lo considere. -Aunque la Ciudad Q era modesta a comparación de la ciudad J. el ritmo de vida era más lento. Si tuviera que elegir un lugar para vivir, la ciudad Q sería una buena opción. Se suponía que yo iba a pagar la cuenta, pero Gael se adelantó. Salimos del restaurante juntos y dije -Te debo una. ¡La próxima vez yo invito!

-Bueno, espero que me invites en la Ciudad Q. - Sus palabras me dejaron confundida y solo sonreí. Se hacia tarde y debía ir a casa, pero cuando llegó a su auto, de pronto preguntó - Entonces, ¿Se agendó la cirugía?

-Si, para mañana. -Voltee y respondí. ¿Porque pensar tanto en nuestras acciones si la decisión ya fue tomada?

-¿Ya sabe Álvaro?

-No y no pienso decirle nada.

Gael frunció sin hacer ningún comentario. Al encender mi auto, me di cuenta de que estaba el suyo con la mirada perdida. Pensé que lo mejor era no comentar nada y me fui al chalé. El camino Duraba 10 minutos.
Me estacione abajo y no me baje para tomar los papeles del divorcio que Estela me había dado. En ese momento, una ola de amargura se apoderó de mí. Pensé que solo iba a firmar los documentos si Álvaro me ponía un cuchillo en el cuello, pero nunca imaginé que un día fuera a firmarlos por mi misma y entregárselos. Álvaro siempre ha sido liberal con los términos del divorcio. Me prometió el chalé y los dividendos anuales de las acciones del Corporativo Ayala.

No pude evitar reírme de los términos del divorcio. Quizás todo esté tiempo ha pensado que solo me casé con el por el dinero y que no habría razón para firmar los papeles si me hubiera dado lo que supuestamente yo estaba buscando. Luego de leer los documentos, escribí mi firma. El el chalé, la sala estaba oscura, Me puse mis pantuflas y encendí las luces. Para mi sorpresa, había un hombre sentado. Me observó de manera indiferente con sus ojos negros y no pude dedicarle lo que había en su mente. Lo mire y lentamente, dije:

-¿Porque no enciendes la luz? ¿Ya cenaste?

No respondió mis preguntas.

-¿En donde estuviste? Su tono era frío y se le notaba que estaba molesto.

-Fui a la oficina. -Me dirigí a la cocina y continúe -. Te preparé algo.

Quizás no tenía apetito despues de lo que hizo Rebecca en el hospital, pero ¿Me debería de importar? Álvaro estaba por irse. ¿A mi que me importa si se muere de hambre? Pensé que lo mejor era separarnos en buenos términos. De todas maneras, me había importado desde hace mucho tiempo. Nos convendría dejar solo los buenos recuerdos. De pronto, sentí un escalofrío por mi espalda al terminar de cocina, Volteé y encontre una mirada intensa.

-¿Que...que sucede? -Solo había desprecio en sus ojos cuando me miraba y de alguna manera, se sentía diferente... complicado. No supe cómo lidiar con eso y entré en pánico.
Álvaro no respondió y lo tome como si no quisiera hablar conmigo. Cerré la boca y le cocine ramen-. No hay mucho en casa, solo huevos. Tendrás que conformarte con eso. Volteé y subí a bañarme, pero de pronto, él habló:

-Entonces, ¿También nos conformamos con nuestro matrimonio?

Desconcertada, sentí un dolor punzante en mi pecho. En otro momento, me hubiera quedado callada, pero hoy fue diferente y mis ojos se pusieron rojos al escuchar sus palabras.

-¿Y que? Ni que fuera la gran cosa. ¿No hemos hecho eso por casi dos años? Álvaro Ayala, estoy aceptando el divorcio. -Saque los papeles del divorcio de mi bolsa y se los puse enfrente de su cara. Había un sentimiento de amargura creciendo en mi-. Ya los firme. Leelos y firmarlos también. Hay que fijar una hora en ir a la Oficina de Registro Civil para hacerlo oficial.-Tome un gran suspiro de alivio después de sacar esas palabras fuera de mi pecho. Al observar su rostro apuesto y esculpido, hable-. No te preocupes por el bebé. Yo me encargaré de ello de tal manera que tú y Rebecca estén satisfechos.

Uno tiene que lidiar con las consecuencias de sus acciones. Había un indicio de furia en su rostro, pero No le preste atención y subi las escaleras. Quizás esta iba a ser la última vez que conversáramos en el chalé. De pronto, sentí que agarraban mi muñeca.

-¿Te importaría darme una explicación? -La furia en su tono de voz era evidente. Sabía que estaba enojado, pero aún así , no volteé. Intenté contener el dolor de mis emociones y dije:

-Lo haré para que no afecte a Rebecca.

-¡Samara Arias! -Me agarro la muñeca con fuerza y su furia llegó al límite.

-¿Cual es tu plan? ¿En? ¿Divorciarte de mi? ¿Abortar el bebé? ¿Vas a dejar la ciudad?

-¿Que otra opción me queda? -Las lagrimas comenzaron a salir por mis ojos y se derramaron por mis mejillas a pesar de contenerlas con todas mis fuerzas -¿Que más puedo hacer? Álvaro, ¿no deseabas que aceptará? siempre me quisiste lo más lejos posible, no? ¿Que estoy haciendo mal? ¿No es lo que deseabas?

Su mirada se puso sería y su aura frivola se pronunció mucho más.

-Te crees muy lista, ¿Verdad? -resoplo y pellizco mi barbilla con sus dedos delgados. Intenté alejarme de el, pero me pellizco más fuerte. Los dos estábamos muy cerca y podía sentir su respiración en mi piel-.Es mi bebé y no tienes derecho de decidir si vive o muere.

-¿No tengo el derecho? -Me reí y anuncié - ¿Rebecca no tiene nada que decir ?

-Arias, estas jugando con fuego! - Entrecerró los ojos y su mirada era amenazante.

Reticencias de amor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora