El ambiente erótico hizo que comenzáramos a sentir mucho calor. Me tomó por la cintura con fuerza y dijo con voz grave y sensual. -Enfócate en mí.
Antes de que pudiera darme cuenta. Álvaro me estaba cargando hacia la cama. Se me subió encima y dijo como si estuviera dando órdenes:
-Quítatelo.
Seguí su mirada hacía mis zonas intimas. No podía creerlo. Puse mi mano sobre mi vientre y lo miré nerviosa -El doctor dijo que no deberíamos hacerlo. PODRIAMOS LASTIMAR AL BEBÉ.
<<¡No pienso ceder!>>
En cuanto escuchó mis palabras, su mirada cambió. -¿Y qué? ¿Quieres que me rinda, así como así? -Susurró con un tono peligroso.
Asentí ligeramente. -Eso fue lo que dijo el doctor. No lo hagan a no ser que ya no quieran al bebé.
Frunció los labios en silencio cuando de pronto mi teléfono comenzó a sonar. Me lo quité de encima para alcanzar mi celular; era Jonathan. Miré a Álvaro un poco nerviosa. No se veía muy feliz de ver el nombre en mi pantalla. Rápidamente me levanté para contestar la llamada en el balcón, pero antes de que pudiera hacerlo, un par de manos me detuvieron. -Contesta aquí -ordenó antes de presionar el botón de altavoz.
Me molesté. -Álvaro esto es invasión de mi privacidad.
Como respuesta solo sonrió y dijo:
-Somos una pareja de casados. No debe haber secretos entre nosotros.
-Eres un sinvergüenza.
Acepta la llamada y recé con todas mis fuerzas que fuera una llamada concisa y al grano. <<Nicolás ya me ha causado suficientes problemas por hoy.... Si a Jonathan se le ocurre decir algo, Álvaro me va a matar>>.
-Hola, señor Arias. ¿Puedo saber el motivo de su llamada?
<<Listo, eso debió sonar lo suficientemente formal>>.
Jonathan se escuchaba algo cansado. También se podían escuchar sonidos de teclados, así que supuse que aún seguía trabajando.
-Sami, acompáñame a cenar esta noche. -¿Parecía que me estaba informando en lugar de preguntar.
Fruncí el ceño y respondí:
-No tengo tiempo. Si eso es todo, voy a terminar la llamada.
Antes de que alcanzara a colgar, Jonathan habló de repente. -¿No piensas decirme lo de Javier?
Por poco pego un salto, pues pude sentir la mirada penetrante de Álvaro sobe mí. Sentía cómo cada músculo en mi cuerpo se tensaba. -No hay nada de qué hablar.
-Sami, deja de actuar así. Sabes muy bien por qué Javier dejó la empresa. El hecho de que cortaste todo contacto con él durante tanto tiempo para ahora contactarlo de la nada solo puede significar una cosa. Álvaro no te está tratando bien, ¿no es así? -continuó.
Sus palabras, junto con el sonido de su teclado comenzaban a desesperarme.
-No debería importarte si vivo una vida feliz o no. ¿Por qué eres tan entrometido? ¡Adiós! -respondí. Sin pensarlo dos veces, colgué la llamada antes de que pudiera decir otra cosa. Sus palabras me habían molestado tanto que por poco perdía el control de mi emociones. Por el otro lado, Álvaro solo me miraba intensamente, como si quisiera interrogarme con los ojos.
<<Dios mío. Debería darle un premio a Jonathan por no tener absolutamente nada de tacto. Sabe exactamente cuáles son mis puntos débiles y ahora solo está haciendo presión en ellos>>.
El ambiente de la habitación se volvió fría. Sabía que Álvaro no estaría feliz de lo que escuchó y quería poder hablar con él, pero no sabía por donde empezar. Angustiada, me recosté en la cama en silencio. Tener sexo por enojo reprimido era extraño. Álvaro me tocaba en todos lados con cero gentileza, pero no podía sentir nada de pasión en sus acciones. No intenté detenerlo, simplemente dejé que hiciera lo que quisiera. Después de unos minutos de no recibir ninguna reacción mía, se detuvo y me miró cada vez más molesto.
Lo peor de todo era que esta no era la primera vez que pasaba algo así de incomodo entre nosotros, así que él sabía muy bien cómo me hacía sentir este tipo de intimidad. Con el silencio postergándose más y más, mi teléfono comenzó a sonar de nuevo de manera imprudente. Respondió la llamada, pero no dijo nada; solo me miró con ojos de burla.
-Sami, te mandé unas frutas. Ya puedes ir por ellas, creo que ya las enviaron -sonó la voz de Mayra por el altavoz.
Justo antes de que pudiera responder, Álvaro me interrumpió y dijo:
-Está ocupada.
Tras un momento de silencio, Mayra respondió:
-Ah...Pero si están abajo, no está muy lejos..
-Literalmente se encuentra debajo de mí en estos momentos. ¿En serio crees que puede bajar? -respondió mientras apretaba los dientes del enojo.
Mayra se quedó en silencio, tras otra breve pausa, la llamada terminó, furioso, Álvaro apagó mi teléfono y me miró seriamente mientras continuaba lo que estaba haciendo. Podía darme cuenta que estaba de muy mal humor, pero eso era todo. Después de unas cuantas sesiones de nuestro "ejercicios" en cama, me sentí completamente vacía. No solo estaba cansada, sino que me sentía muy incomoda y ofendida. Álvaro me jaló a una posición incomoda en la que me recostaba sobre su brazo y me dijo con los ojos medio abiertos:
-Ve a limpiarte.
-No quiero moverme. -Me sentía más que exhausta y todo lo que quería era recostarme en la cama en silencio.
Tal vez el sexo compensó su vacío emocional, pues se acercó a mí y me plantó un suave beso con una sonrisa en el rostro.-Debes mejorar tu condición un poco, ¿no lo crees?
Mis parpados se sentían más pesados con cada segundo y no pude encontrar las fuerzas para responderle. Caí rendida en sus brazos, aunque la sensación pegajosa de mi sudor comenzaba a molestarme.
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
