Capitulo 27 Jardin de Hierbas

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En lo que la Mujer se retiraba, Álvaro camino  hacia la silla al lado de ellos y se sentó con los ojos en blanco.

-¿Porque no ha llegado la comida ?

-Daniel necesita tiempo para prepararla  -Respondió Gael antes de voltear conmigo -¿Tienes hambre?

Después de una pausa, sacudí la cabeza. Joel no estaba impresionado por cómo me trataba Gael.

-¿Porque te haces tan frágil? Es solo un aborto, por Dios santo . ¿Porque tuvimos que tomarnos la molestia de conseguir un chef reconocido mundialmente solo para que cocine para ti? Es una pérdida de tiempo.

Antes que Gael pudiera responderle, sonreí.

-La vista aquí no esta mal, iré a caminar -Mis palabras fueron dirigidas hacia Álvaro y Gael. Álvaro me volteo a ver de nuevo y no dijo nada.

-El jardín se ve hermoso, ve a verlo -Sugirió Gael-. Hay un jardín de Bonsáis con un lago lleno de peces en medio.

Con una sonrisa y agradecimiento, Salí.

-¿Estas loco, Gael? ¿Porque te importa mucho esa mujer? ¿Perdiste la cabeza? Si no se hubiera casado con Álvaro de una manera tan turbia, Rebecca y él estarían muy felices casados. -esas palabras venían de Joel y no pude evitar escucharlas, aunque no quisiera. Por la manera tan fuerte en la que hablaba, casi todos en el lugar pudieron oírlo. Seguí caminando más rápido porque ya no quería escucharlos. En efecto, era una vista diferente en el jardín . No cabía duda de que el Dueño de este restaurante era demasiado rico considerando que el enorme jardín estaba ubicado en el corazón de un lugar tan glamoroso como la Ciudad J e incluso tenía una parcela para plantar vegetación.
Mientras iba paseando por el camino rocoso, vi a un hombre en sus treintas arrancando algunas ramas con un niño a su lado. Al acercarme , el hombre también me vio.

-Hola -Saludó , dejando de hacer lo que estaban haciendo y yo le sonreí .

-Hola.

El Niño parecía haber aprendido a caminar y comenzó a trotar hacia mí. Se veía muy amigable. El pequeño me vio con ojos grandes sin poder hablar y me dio una flor amarilla, En ese instante , me alegre y no pude evitar querer cargarlo , pero me detuvo el hombre.

-¡Cuidado! Es muy juguetón y no quisiera que se lastimara estando embarazada.

Me le quede viendo sin poder creerlo.

-¿Cómo...

<¿Como supo que estaba embarazada?>

La pregunta nunca salió de mi boca, pero, aún así, el hombre respondió:

-No te sorprendas. Se un poco de medicina y pude darme cuenta de que lo estabas por la forma en que sostienes tu barriga sin darte cuenta mientras caminabas.

Me quede asombrada por aquel hombre y asentí .

-Este jardín es único -Comenté -. Es como un jardín vegetal.

El hombre no pudo evitar reír.

-Pues, para ser exacto, es un jardín medicinal. Hay más de dos mil especies de plantas medicinales distintas que están en peligro de extinción y son cultivadas aquí. -Voltee a ver a mis alrededores con cuidado y asombrada. En efecto , no había muchos vegetales, pero si varias plantas desconocidas, así como un cactus alto poco común -. Este lugar se llama Jardín de Hierbas. La ciudad J es la mejor de todo el país para cultivar estas plantas y por eso el jardín se volvió el centro de nuestras hierbas medicinales. No hay muchas, pero cada especie está siendo preservada. -Luego de ordenar las plantas que había arrancado, el hombre empezó a reírse con el niño.
Yo asentí , adquiriendo un nuevo gusto por este lugar mientras lo veía irse con el pequeño. De pronto , se detuvo y me llamo - ¡No se quede muy tarde, Señorita Ayala! Algunas hierbas son malas para el bebé.

Regrese a la realidad justo después de que se fueran , sintiéndome sorprendida. ¿Sabía quien era? Pronto, Álvaro salió y me vio arrodillada ante una corriente, mirando hormigas.

-Vámonos -Dijo, a lado de mi. Estaba tan enfocada en lo que fuera que estaba haciendo que por poco me tropiezo al escuchar su voz. Por fortuna, me ayudo a levantarme con sus reflejos rápidos.

-¿Dejaste tu cerebro en casa? -Pregunto Álvaro, frunciendo y sonreí , tímida.

-Me distraje.

El hombre se volteo y camino sin decir nada. No pude evitar notar que Álvaro me había estado tratando menos frívolo estos últimos dos días. Lo seguí por detrás y tomé la valentía de preguntar:

-Entonces, ¿El jardín de Hierbas no es un restaurante?

-Si -Respondió siendo cortante , claramente no interesado en tener una conversación. El hombre camino tan rápido que no nos tomo tiempo en regresar adentro y la mesa estaba llena de platos. Además, había una familia de tres aparte de nosotros cuatro. Era el hombre y el pequeño desde un momento junto con su esposa. El hombre sonrió al verme y volteo con su esposa.

-Tráele a la señorita Ayala caldo de calamar de la cocina. Es bueno para el bebé.

Di una pausa por un momento antes de agradecerle .

-El bebé ha muerto. ¿Cual es el punto de servirle eso? -murmuro Joel con resentimiento. La forma en que álvaro me miraba me hacía sentir ansiosa y pronto voltee hacia el, preocupada de que fuera a inferir algo por las palabras de aquel hombre.

-¡No me has presentado a este hombre!

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