Conmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
Casi me ahogo con la sopa cuando escuché a Álvaro responder.
-¡Si!
<<¿Me amas? Debí haber escuchado mal...>>
Rebecca siguió gritando. -¡Imposible! Lo que siente por ella no es más que culpa y responsabilidad. ¡No es amor! Ella ha estado a tu lado por dos años, sin mencionar que ahora está embarazada de ti...
Álvaro no era bueno para conversar, así que cuando vio que Rebecca comenzó con su rabieta, dijo tranquilamente:
-Suficiente, Rebecca. ¡Regresa con Joel!
Seguramente intentó no alzar tanto la voz para evitar molestarme todo este tiempo. En ese momento, se volvió a escuchar el timbre de la puerta y esta vez era Joel. Rebecca lloró y pataleó mientras Joel se la llevaba y en cuanto regresó el silencio, Álvaro fue al comedor conmigo y vio que ya había terminado de comer. Me miró con los ojos cansado y se llevó los dedos a la entre caja. -¿Qué tal el desayuno?
La comida no estaba mala, así que solo asentí. -¿No dormiste bien anoche?
Con una sonrisa cansada, se sentó junto a mí y me abrazó. Su mentón descansaba sobre mi hombro cuando me preguntó:
-¿Tienes planes para la tarde?
Pause un momento antes de responder. -Tal vez salga. No he podido pasar tiempo con Mayra desde que llegó. Estoy pensando en ir a visitarla. -Sabía que Javier ya debía haber llegado a la ciudad, pero no había necesidad de decirle esto a Álvaro todavía. <<No es como si tuviera una enfermedad terminal o algo así>>.
-Esta bien -murmuró. Se notaba algo desanimado. -Parece que me quedaré solo en la casa por hoy.
-Álvaro.... -Lo tomé de la mano mientras lo miraba a los ojos. -¿Todo lo que le dijiste a Rebecca es verdad?
Cuando me miró a los ojos, pude ver mi propio reflejo en los suyos. -¿Alguna vez te he mentido?
-Esta bien. ¡Hay que llevarnos bien de hoy en adelante! -Independientemente de que hubiera amor o no entre nosotros, a un hombre le pesa siempre más su responsabilidad en el matrimonio. No estaba muy segura de lo que Álvaro sintiera por mí, pero estaba segura de que se haría responsable por mí y su bebé. Él no era la clase de persona que deja las cosas tan fácil y eso era suficiente para mí.
Pasé los siguientes momentos en la sala antes de irme. Definitivamente sentía que había menos espacio para mí en el auto ahora que mi abdomen había crecido tanto, pero no afectaba mi habilidad para conducir. Llegar al aeropuerto desde la casa me dio suficiente tiempo para llegar a las 3: 00 en punto, la hora en la que llegaba el vuelo de Javier. En la terminal de llegadas, pude ver al hombre como una persona completamente diferente. Me paralicé por medio segundo. <<¿Cómo creció tanto de repente? Antes media 1.70>>.
El joven de veintitantos años iba vestido con estilo. Debido al calor del verano, llevaba unos pantalones cortos grises hasta la rodilla y una camisa de cuadros azules, muy de moda últimamente. Sus gafas de sol estaban perfectamente colocadas por encima de su afilada nariz. Caminaba con confianza mientras su cabello moderadamente largo se ondulaba con el viento. Parecía todo un modelo de pasarela.
-¡Hola cariño! Cuánto tiempo. -Antes de que pudiera reaccionar, mi cuerpo se encontraba bajo los brazos de este hombre que ahora medía alrededor de 1.80m.
-¡Cuánto tiempo! ¿Cómo es que estás tan algo ahora? -Cuando nos separamos, pude verlo más de cerca y era aún más impresionante. <<El tiempo sí que vuela... El Javier que conocía no se veía tan encantador>>. Su apariencia había cambiado tanto y con el estilo que usaba ahora, podría confundirse con alguna celebridad.
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Me apretó una mejilla en broma y sonrió. -Supongo que tardé en darme el estirón. ¿Quién sabe? Puede que crezca aún más.
Era casi increíble que tenía que mirar hacia arriba solo para hablar con él. Apreté los labios y dije:
-Si creces más, van a comenzar a llamarte gigante.
Al poco tiempo, nos subimos al auto y Javier miró a su alrededor. -¿Por qué no vino Mayra a recibirme? No me digas que ya fue a buscarse otro hombre.
No pude evitar reírme. Este hombre era tan impertinente como siempre. -La verás en un momento. Se adelantó para reservar una mesa en un restaurante.
-Pero eso se pudo haber hecho por teléfono -se quejó mientras se ponía el cinturón de seguridad. De reojo pude notar que se veía algo preocupado al ver mi abdomen. -¿No es mejor si yo conduzco?
-Levanté una ceja y dije:
-¿Sabes a dónde vamos?
Agitó su cabeza despreocupadamente. -¡Nop!
-Mala suerte entonces -bromeé al encender el auto. -Reservamos un hotel de 4 estrellas para ti, así que solo disfruta tus días en ciudad J.
-Pero no quiero quedarme en un hotel -reclamó. -¿Que no estás casada con un ricachón? Mayra dijo que tu esposo es el presidente de una empresa. ¡Estoy seguro que tu casa es tan grande como un chalé de 500 metros cuadrados!
Con una sonrisa, lo miré y dije:
-Conoces a mi esposo. Es más, haz escrito varios artículos de crítica sobre él.
Sus ojos se abrieron de par en par ante la revelación. -¿Álvaro Ayala?
Sonreí y asentí. Los recuerdos de cuando aún estábamos en la Universidad inundaron mis pensamientos. En ese entonces, Álvaro recién había heredado el Corporativo Ayala. Como alguien de 28 años , fue criticado por muchos al ser demasiado joven para encargarse del control de una empresa tan grande.
Álvaro amplió inmediatamente la cartera de la empresa poco después de asumir su liderazgo. De este modo, se convirtió en una sensación dentro del mundo empresarial y muchos estudiantes de la Universidad de la ciudad J discutían sobre él en fotos de internet y elogiaban a este nueve líder corporativo por su extraordinaria sabiduría y talento.
Javier, por el otro lado, publicó su análisis en cómo el corporativo Ayala llegaría a la ruina en manos de Álvaro y enlistó 10 razones por lo cual esto sucedería. Al final, su articulo llegó a los encabezados de las noticias más relevantes de Ciudad J en aquel entonces. Se decía que los Ayala se comunicaron con Javier en privado mientras la noticia circulaba ampliamente. Nadie supo lo que ocurrió detrás de las cámaras, pero Javier acabó publicando una carta de disculpa en internet poco después.