-Mañana es el cumpleaños de mi madre, me preguntaba si te gustaría venir, -Lo dijo como si ese escándalo no tuviera tanta importancia para él.
Me masajeé las sienes pues me dolían horrible.
-No estoy libre y por cierto, deberias aclarar el rumor lo más pronto posible.
En mi interior sabía que Álvaro era la única persona a la que podía pedirle ayuda para alejar a Jonathan de nosotras, pero al mismo tiempo sabía que , el rumor con Nicolás en estos momentos ya suponía un problema.
Se mantuvo en silencio por unos segundos y luego respondió:
-Si, me haré cargo.
-¡De acuerdo! -dije-, ¡deja de ocasionar tantos problemas.
Jonathan no tardará en venir a Ciudad J y si no se solucionaba el escándalo con Nicolás y se repetía lo mismo de hace 5 años, estaba segura de que no podría sobrevivir, pero en estos momentos en que todavía había manera de avanzar, decidí quedarme con la idea de que mi prioridad era mantenerme viva.
Después de colgar, dejé el teléfono sobre mi escritorio y fui a la oficina de Álvaro; por primera vez, su oficina se escuchaba tranquila, ni siquiera parecía que José estuviera ahí, solo se escuchaba el sonido de las teclas en la computadora. Me quedé parada unos segundos frente a la puerta y toqué.
-¡Pase! -Se escuchó la irresistible voz del hombre.
Dude unos instantes antes de abrir la puerta pero lo hice y mientras más me acercaba a él, mi corazón latía mil por hora, sin embrago, parecía que mi presencia no le afectaba porqué seguía escribiendo sobre su teclado. Me paré frente a su escritorio en silencio mientras observaba cómo seguía ocupándose de su trabajo; en ese momento confirmé una teoría; incluso en estos momentos era muy sexi.
-Dejalo ahí, lo firmaré después -Dijo, entonces me di cuenta de que ni siquiera sabía que era yo quien había entrado por lo concentrado que estaba , simplemente dio la orden sin levantar la vista.
Me quedé de pie frente a el sin decir nada. Después de un rato dejó de teclear y frunció el ceño; en eso levantó la vista y al verme, su expresión cambió por completo, se notaba molesto.
-¿Qué pasa? -preguntó con indiferencia.
Álvaro, tenemos que hablar -dije, pues tenía que explicarle lo del escándalo con Nicolás.
Entonces se recostó sobre su silla y sonrió con ironía.
-Señorita Arias, ¿Lo que quiere hablar es de trabajo? -preguntó, en su voz podía escucharse el desprecio, sonaba como alguien completamente distante a mí.
Fruncí el ceño y apreté los puños con fuerza.
-Álvaro puedo aclararte el rumor entre Nicolás y yo.
-¿Te acostaste con él? -preguntó de repente.
Al principio no estaba segura de a qué se refería pero rápidamente lo entendí.
-¿Que? ¡No!
-¡Ja! -Se burlo en voz alta-, Samara, ¿Crees que puedo creerte?
-Álvaro, al menos deberías darme la oportunidad de explicar la situación... -Dado que ni Nicolás ni yo habíamos aclarado nada hasta el momento; todo había empeorado.
Impaciente, Álvaro se pellizco la entrecejo y dijo:
-Señorita Arias, usted recibe un muy buen sueldo por trabajar con nosotros así que por favor, dejé de perder su tiempo tratando de hablar sobre un tema personal con su empleado.
-Álvi...
-Señorita Arias -Interrumpió-, debería saber que este no es el momento ni lugar adecuado para tratar el tema.
Separé los labios para decir algo más pero en ese momento, José venía entrando; me sonrió con amabilidad y luego dijo:
-Señorita Arias, el señor Ayala está muy ocupado.
<<Me está pidiendo que me vaya>>.
Miré Álvaro una ves más y era evidente que no quería continuar con la conversación, no obstante, ignoré las palabras de José y dije:
-Señor Ayala ¿cuándo estará libre? Necesitamos hablar de inmediato.
No respondió pero tampoco era necesario porque su mirada lo decía todo. Por segunda vez, José intervino.
-Señorita Arias, si no tiene nada más que decir, le pido de favor que se retire.
Sabía bien que hoy no me escucharía, así que salí de su oficina y en ese momento me encontré con Gael, quien llevaba unas cuantas cosas en las manos y al verme salir de la oficina de Álvaro, preguntó:
-¿Se pelearon?
Asentí en respuesta. Desde siempre Álvaro había tenido un muy ma temperamento y a pesar de haber estado casados por dos años, no podía entender qué era lo que lo tenía tan molesto.
-Recuerda tomar tu medicamento en casa y de hacerlo regularmente -Dijo Gael al tiempo que me entregaba una caja de medir-, me enteré del escándalo, deberías tratar de explicárselo.
Luego de eso regreso a su oficina mientras que yo regresaba a la mía.
Cuando por fin se llegó la hora de salida tomé mi bolsa y me dirigí al estacionamiento para esperar a Álvaro, mire su Jeep negro y me quedé parada junto a él; este era mi problema y debía tratar de aclararlo con él lo antes posible. Sin embargo, ya había pasado una hora y Álvaro seguía sin aparecer, incluso el estacionamiento estaba casi vacío, por lo que se me ocurrió que tal vez estaría trabajando horas extras, pero para mí sorpresa, luego de un rato fue José quien apareció.
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
