Lo miré y dije:
-Rebecca tiene a Camila y a Zacarías, pero tampoco puedes dejarla ir. ¿Cierto? Yo solo tengo una amistad normal con Jonathan. Nada más.
Esas palabras estaban llenas de culpa. Luego de decir eso, no pude esconder la expresión incómoda de mi rostro. El ambiente estaba tenso y sabía que Álvaro estaba furioso en ese momento. Aun sintiendo culpa, continué:
-Soy diferente a Rebecca. En cuanto ella empieza a llorar, Camila, Zacarías, Joel y tú se se sienten mal por ella y la consuelan. A mi no. Yo solo me tengo a mi misma. Para mí, Jonathan es una pesadilla y solo somos amigos normales.
Al escuchar eso. Álvaro suavizó su expresión sombría y dijo:
-Ven aquí.
Me senté en la cama con la cabeza agachada y murmuré:
-No puedo.
Él frunció el ceño, caminó hacía mí y se puso en cuclillas a un lado de mis piernas.
-¿No puedes porque te sientes culpable?
Me quedé en silencio y lo siguiente que escuché fue su risa exasperada.
-No debí tocar tu caja. El abuelo te la dio con la esperanza de unirnos. Pero Samara, tú y yo sabemos que el matrimonio no funcionaba si es forzado. Es por eso que tiré la caja. Yo cuidaré de ti y del bebé. Estamos casados, así que pasemos el resto de nuestros días en paz. ¿de acuerdo?
Una sensación de seguridad era algo que no tenía en nuestro matrimonio. No podía descifrar que parte de sus palabras eran ciertas y cuáles no. Además, no podía estar segura de que de verdad había dejado ir a Rebecca.
Sin embargo, había algo de lo que si estaba segura; quería pasar el resto de mi vida con él. Casarme con alguien a quien amaba era una bendición. Y estar juntos también lo era. Es por eso que no quería separarme de Álvaro a menos que fuera la última opción. Este matrimonio no era asolo por mí; sino para mi bebé también. Si pudiera, pasaría el resto de mi vida en paz con él.
Lo observé y asentí.
-De acuerdo.
Él me mostró una pequeña sonrisa indefensa y dijo:
-No vuelvas a mencionar el divorcio.}
Volví a asentí, sintiéndome indefensa también. Al ver eso, Álvaro me tomó en sus brazos y se dirigió a la terraza en el piso superior. Luego de dejarme acostada en la cama, puso su palma sobre mi estómago y dijo.
-Mañana te llevaré a la visita prenatal. Duerme temprano esta noche.
Me habría olvidado sobre la visita de no ser por su recordatorio. Se estaba haciendo tarde, así que Álvaro se dirigió al baño para tomar una ducha. Me perdí en mis pensamiento mientras estaba en la cama. <<No es bueno que me siga sintiendo insegura. Nunca podre confiar completamente en él o en mí misma. No me gusta actuar así.
-¿En que piensas?
Álvaro había salido del baño y ahora se estaba secando el cabello con una toalla mientras me observaba. Volví a mis sentidos, me senté y rodeé su cintura con mis brazos. Su piel seguía húmeda. Él no estaba usando pijama, así que me recargué en su sólido estómago
-No te guardes tantas cosas en tu corazón. Te dejará agotada.
Asentí lentamente y murmuré en un tono triste:
-Álvaro, ¿puedes dejar de hablar con Rebecca? -Luego de un momento, continué-. Ella ya tiene a sus padres para que la quieran. Estará bien sin ti, pero yo no. Solo te tengo a ti.
Estaba usando los métodos de esa mujer contra él. Eran cosas que tenía que intentar antes de averiguar el tipo de resultados que darían. Él me estaba abrazando con fuerza y apenas pude contener mi sonrisa entre sus brazos. Al parecer , los hombres amaban a las mujeres frágiles. Me quedé congelada al sentir que me abrazaba con más fuerza. Después, tomó mi rostro y me hizo mirar sus ojos oscuros.
-Samara, tú no eres así. Compórtate -dijo Álvaro en un tono frío.
<<Yo...>>
Fruncí el ceño y le lancé una mirada feroz.
-Así que, ¿Rebecca puede decir cosas así, pero yo no?
<<Qué gracioso. Ella puede dar lástima, ¿pero yo no?
Álvaro se rio y dijo:
-Me tienes a mí, así que no necesitas dar lástima, Además, estás bien.
De pronto sentí que mi actuación era inútil frente a Álvaro, así que me liberé de sus brazos y me dirigí al baño. Al final del día, solo podía fingir frente a ciertas personas. El hombre ya estaba acostado en la cama cuando salí del baño. Me sequé el cabello con una toalla mientras caminaba hacía el tocador, a punto de usar el secador de cabello. Álvaro se levantó y dijo:
-Ven aquí.
Pensé que quería que me acostara y fruncí el ceño.
-Mi cabello sigue húmedo.
Él tarareó en respuesta y solo repitió:
-Ven aquí.
No tuve opción y caminé hacía el mientras lo observaba.
-¿Qué sucede?
Me sentó en la cama y de forma gentil y después tomó la toalla para secar mi cabello.
-Es malo para tu cabello usar la secadora todo el tiempo -explicó en voz baja.
Apreté mis labios y murmuré:
-Es muy lento usar la toalla.
Mi cabeza estaba dando vueltas para ese momento, haciéndome sentir incomoda.
-Álvaro, estoy cansada. Solo usa la secadora.
-En lugar de responderme de inmediato, me envolvió con sus brazos y dijo:
-Duerme.
Yo ya no tenía energía y me quedé dormida antes de que terminara de secar mi cabello. Los días pasaron volando. Tal vez era porque estaba embarazada, pero a menudo me sentía inquieta. Luego del chequeo en el hospital, me enteré de que el feto ya había tomado una forma humana. Álvaro parecía estar de buen humor. Luego de entrar al auto, preguntó:
-¿Qué quieres comer?
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
