Zacarías era un hombre de negocios y obtener beneficios era lo que siempre estaba en su mente, así que después de escucharme hablar colocó una tarjeta dorada frente a mí.
-Señorita Arias, con esto no tendrá que preocuparse por el futuro de su hijo, el dinero en esta tarjeta es suficiente como para que compre una Suite en Ciudad K. Y si llega a necesitar cualquier otra cosa no dude en decirme.
Simplemente sonreí mientras observaba la tarjeta que estaba sobre la mesa, todo era bastante absurdo.
-<<¡En verdad están comprometidos con la causa!>>.
-Debió ser terrible para ustedes el perder una hija y encontrarla 20 años después, apuesto que para la señorita Villa también fue un infierno no tener a sus padres, pero como ustedes ya pasaron por eso, creo que pueden entender que no es lo que quiero para mi propio hijo y estoy segura de que si mi bebé pudiera elegir, preferiría tener a sus padres que llevar una vida de lujos -Hice una pequeña pausa y continúe-; Además, aunque las prestaciones que ofrece el Corporativo Ayala no sean mucho comparado con lo que ustedes tienen, no significa que será así para siempre, conocen a Álvaro y saben de lo que es capaz y que tiene un futuro prometedor. Así que no tengo que buscar en otra parte lo que necesito.
Camila y Zacarías voltearon a verse el uno al otro, se notaban muy apenados. Por mi parte me encogí un poco de hombros y mientras me servían café, dije:
-Admiro mucho el amor que tienen por sus hijos, incluso puede que yo misma sienta envidia por eso, pero es todo; reconozco que la señorita Villa tiene suerte de tener unos padres como ustedes y yo también quisiera asegurarle un buen futuro a mi bebé.
Camila suspiró y contestó:
-Zacarías y yo lo hemos pensado mucho, señorita Arias, por favor no se lo tome como algo personal, como padres, es sencillo que perdamos la cordura por el bien de nuestros hijos.
Asentí y dije:
-¡Si, claro que entiendo!
Ya había dicho todo lo que tenía para decir, no tenía necesidad de agregar nada más porque solo sería un desperdicio de saliva. Tomé mi bolso y me puse de pie para despedirme.
-Entiendo lo que querían lograr al encontrarse conmigo, todo ha quedado muy claro y si no hay nada más que le gustaría agregar me iré.
Apenas había dado un par de pasos cuando de repente. Camila se interpuso en mi camino.
-Señorita Arias, por favor acepte esto, todavía es joven y en el futuro seguirá teniendo oportunidades para tener hijos, recapacite por favor. Si usted accede a convertirse en nuestra ahijada podrá disfrutar de los mismos beneficios que Rebecca, todo lo que tiene que hacer es dejar a Álvaro y recibirá varios privilegios. Se que esto le molesta mucho pero le pido que lo piense bien.
La situación me parecía bastante divertida. Miré las tarjeta bancaria y dije:
-Señora Ortega, siempre la he considerado como una mujer que se rige por sus principios, Además de ser alguien empática e inteligente, pero en estos momento la veo como una cualquiera, dice que me aceptaría como su ahijada pero estoy segura de que aunque fuéramos familiares de sangre, jamás lo reconocería. Creo que lo mejor será que vayamos por caminos distintos.
Parecía que Camila quería decir algo más pero antes de que pudiera, la alejé.
<<Los seres humanos somos criaturas verdaderamente despreciables, nos creamos una imagen inofensiva y buena para mostrarle al mundo, solemos llamarnos a nosotros mismos emprendedores y aceptamos de manera descarado los elogios y la admiración de los demás, sin embargo, no siempre podemos ocultar nuestra naturaleza oscura>>.
En eso Camila perdió el equilibrio y cayó al suelo, con repudio, miré como Zacarías corría a levantarla.
-Lo siento mucho, no era mi intención -dije sin dudar.
-¡Está siendo presuntuosa! Solo espero que usted. Señorita Arias, no piense que lo que intentamos hacer es demasiado cruel -dijo Zacarías, a quien ya se le estaba empezando a notar el enojo-, debido a que rechazó nuestra oferta hecha de manera pacífica, tendremos que resolver la situación de otra forma.
-¡Sorpréndanme! -dicho eso, me fui del lugar.
Después de pasar por tal cosa, agradecí a mi abuela pues aunque había llevado una vida difícil, me enseñó a escuchar a mi conciencia; no estaba tan corrompida como ellos.
Al salir de la cafetería me fui directamente a la empresa, para ser sincera no estaba de buen humor pero aun así, sabía que podía soportarlo. Cuando llegué me encontré con Nicolás en el primer piso, parecía que tenía prisa y fingí no verlo, sin embargo, él solo se acercó a mí y se interpuso en mi camino.
-Hacía tiempo que no te miraba, ¿Cómo te ha ido últimamente?
-¡He estado trabajando! -contesté.
Ante mi respuesta él hizo una mueca.
-Vamos, no seas tan fría, de cualquier forma te sigo admirando bastante, ¿no puedes ser más amable conmigo?
Lo miré y cambié de tema.
-¿Quién es tu padre biológico?
<<Si Camila era su madre, ¿Dónde se suponía que estaba su padre?>>
Tal vez la pregunta fue muy repentina porque su expresión cambió por completo.
-¿Por qué preguntas?
-¡Curiosidad!
<<Camila también tiene cola que le pisen, quien sabe con cuantos hombres no se metió>>.
-Falleció -dijo como una simple respuesta y después continúo-; Si cenas conmigo esta noche voy a responder a todas tus preguntas.
-¡No, gracias! -Me aparté y entré al elevador.
-¡Cocinaré para ti! -exclamó rápido.
Entonces, las puertas del elevador se cerraron para ponerle fin a sus tonterías.
Una vez que llegué a la oficina de inmediato le hablé a Estela, quien al reportarse conmigo no tenía muy buen aspecto, al verla no pude evitar preguntar:
-¿Qué sucedió?
Ella suspiró.
-El señor Ayala quiere ver el informe de la auditoría de Créditos AC ahora mismo, estoy muy estresada.
Me reí.
-No tienes por qué estresarte, solo quiere revisarlo. Sabes que yo también lo hago, ¿así que hay alguna diferencia? Solo afróntalo como siempre lo has hecho y verás que no habrá ningún problema.
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
