Álvaro reaccionó con rapidez y le dio una patada a la figura haciéndolo salir volando hasta el piso. Me tomó un tiempo en volver a la realidad y miré de cercas al agresor. Lo reconocí y era el perro mastín tibetano de Marco. La última vez que lo había visto, aún era un perro domable y dócil, acostado al lado de su dueño.
<<¿Qué le sucede al mastín?>>
El mastín estaba tirado en el piso, aullando del dolor; quizás porque se había herido por la patada. Justo en ese momento, salieron personas del chalé al escuchar la conmoción. Al ver su mascota lastimada, Marco frunció un poco y fijó su mirada en Álvaro.
-¿Por qué hirió a mi perro señor Ayala? -La ira era clara en su voz. Álvaro mantuvo su mirada firme y respondió con calma:
-Por favor, entienda que no fue mi intención lastimarlo. De hecho, estaba protegiendo a mi esposa. -Al escuchar eso, Marco cambió su mirada hacia mí y no dijo nada al verme detrás de Álvaro, temblando de miedo. Agaché mi cabeza para evitar su mirada, sintiéndome perdida. Justo entonces, Silvia salió del chalé en sus zapatillas. Al ser tan astuta como siempre, estableció un vínculo entre el perro y mi anomalía. De esta manera, comprendí lo que pasaba de inmediato. Antes de darme cuenta, corrió hacia mí y me sostuvo de los brazos.
-¿Estás bien? Tus manos están temblando. ¿Deberíamos ir al hospital? -preguntó preocupada con voz fuerte y clara. Detrás de ella estaba Benjamín, cuyo rostro arrugado estaba nublado. Fijó su mirada en Marco y lo reprendió, enojado mientras apuntaba al mastín.
-¡Deshazte de esta bestia!
¡Por fortuna, Samara y el bebé están bien porque si no, ibas a pagar las consecuencias junto con tu perro por causarles daño! -Marco dejó salir una risita con ojos llenos de hostilidad.
-Para ti, no soy diferente de un perro. -Sus palabras emanaban sarcasmo. Sin embargo, podía ver que estaba molesto al ver sus emociones escondidas detrás de sus ojos.
-Estoy bien, Benjamín. Hoy es tu cumpleaños y no deberíamos arruinar el ambiente. -Traté de apaciguar la situación para que Benjamín no fuera duro con su hijo y Silvia también trató de alegrarlo.
-Es verdad. De cualquier manera, Sami se encuentra bien. La cena casi está lista. ¡Entremos! -La expresión de Benjamín se suavizó con su mirada fijada en Álvaro y en mí.
-Tú y tu esposa son muy considerados. -Después de eso, nos invitó adentro- ¡Entren! ¡Apuesto a que deben estar hambrientos! -Sacudí mi cabeza y le mostré una sonrisa ligera.
-No, he estado comiendo todo el día. Álvaro me ha dado de comer desde que me embaracé. Espero no engordar como un cerdo la próxima vez que me vean.
-¡Ja, ja! -Benjamín dejó salir una sincera carcajada- ¡Eres traviesa!
-Es verdad. -Silvia estaba de acuerdo con su esposo-. Sami es adorable. Debe ser la razón por la cual mi papá se fijó en ella. -La tensión en la atmósfera se relajó en un minuto. Mientras los demás invitados entraban a la casa, volteé a ver a Marco sentado al lado de su perro. El hombre tenía una expresión triste y un aire de desolación lo rodeaba. En la sala, Silvia nos sirvió té. Álvaro sacó el obsequio que había preparado y se lo entregó a Benjamín.
-La tía Silvia me dijo que amas coleccionar antigüedades de porcelana. Me encontré esto en la subasta de Glenderg y decidí licitarlo, pensando en que quizás pudiera gustarte. -El rostro de Benjamín se iluminó al momento de ver la porcelana.
-Es muy bondadoso de tu parte. Envié a mis hombres para que lo buscaran en la subasta, pero alguien me dijo que ya lo había licitado. Resultaste ser tú. -Una sonrisa apareció gradualmente por su rostro, sosteniendo su pieza de porcelana-. Gracias por el obsequio. Me gustó bastante. -Silvia estaba sonriendo muy contenta y comentó:
-A Álvaro siempre le ha gustado eso. Ahora que va a ser padre, ha aprendido a ser más considerado con los demás.
-En realidad, casi olvido traer el obsequio. Por suerte, Samara me recordó -dijo Álvaro con humildad. Me quedé un poco confusa cuando de pronto me dio crédito. De hecho, no tenía ni la menor idea de que había traído un obsequio. Benjamín le entregó la porcelana a Silvia, diciendo:
-¡Ponlo en la sala de exposición y sé cuidadosa! -Luego, volteó a verme-. Supongo que la fecha está a la vuelta de la esquina. ¿Te has puesto en contacto con el hospital? Asegúrate de tener todo listo antes de que llegue el bebé. -Asentí en respuesta.
-Sí, me contacté con el hospital. Álvaro tiene todo preparado. -Silvia le dio un pequeño empujón a su esposo.
-¡Oh, Ben! Tranquiliza tu mente. Álvaro y Sami saben qué hacer. -Pronto, la cena estuvo lista y todos tomamos nuestros asientos en el comedor principal. En lo que los sirvientes nos servían los platos, Silvia trató de hacerle conversación a Marco-. Marc, ya no es joven. Es tiempo de que te establezcas y formes una familia. ¿Estás saliendo con alguien? -Sin embargo, su esfuerzo de engancharlo a charlar fue en vano y con una expresión fría, este respondió de manera indiferente:
-No. -Un silencio incómodo surgió por su respuesta cortante. Silvia se rio como si estuviera acostumbrada a su actitud distante y como si nada hubiera pasado. Por otro lado, Benjamín no estaba satisfecho y se burló.
-Me pregunto quién podría fijarse en él. No tiene porte de esposo ni de ser un buen padre.
-Vaya, vaya. El burro hablando de orejas -resopló Marco mientras hacía una pregunta retórica- ¿Crees que eres un buen padre? -La ira de Benjamín se disparó al instante.
-Tú....¡¿Cómo te atreves?!
-¡Suficiente! Creo que Marco no quiso decir eso. No lo tomes a pecho -Interrumpió Silvia-.
No arruines el ambiente maravilloso y ven a probar el vino de la Vinícola Merlín .Dicho esto, levantó su copa de vino para brindar. Al observarlos desde mi lugar, debía admitir que Silvia jugaba un papel crucial en la familia y así como tenía el potencial de causar una pelea entre padre e hijo, asimismo, tenía el don de calmar una situación explosiva entre ellos.
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Reticencias de amor
FanfictionConmocionada, me quedé de pie sin poder moverme luego de leer las dos palabras que aparecían en mis resultados de la ecografía. ≤¡Solo Sucedió una vez! ¿Cómo quedé embarazada? ¿que debo hacer ahora?≥
