📖SETENTA Y SEIS📖

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Volvimos al salón a comer con más intriga que antes; uno a uno fue dando su teoría de lo que pudo haber pasado, pero todas estaban equivocadas y lo sabía porque estaba seguro de que en realidad todos sabíamos que había pasado, solo no queríamos aceptar que era la única explicación lógica.

Como fuese, el resto del día igual nos dejamos consumir por la idea de que era algo más complejo de lo que pensábamos; incluso, al final del día, cuando llegó la hora de la salida:

-mañana le preguntaré a la señorita Zunzunaga - sentenció Kikyō al cruzar la puerta de salida.

-¿y honestamente crees que te diga? - pregunto Carla no muy confiada.

-si pregunto yo, seguramente si - se encogió de hombros la menor de los 3.

-intentare quejarme con mi padre, a ver si con eso le saco algo de informacion - añadí pensativo.

La idea, claro, surgió al verlo de pie charlando, no muy emocionado, con Mikasa y Armin. Abandonamos el tema conforme nos acercamos a ellos y al parecer, ellos también callaron su propio tema; nos saludaron y preguntaron por nuestro día, para a los pocos minutos cada quien irse para su propio camino: Mikasa y Carla hacia los suburbios de la ciudad;  Armin y Kikyō hacia el centro al complejo de edificios en los que resisidian empleados importantes del Palacio; y finalmente papá y yo hacía la estación de trenes.

-no traeras un reporte por ahí, ¿verdad? - quizo saber Levi a las pocas calles de haber avanzado.

-¿eh? Pará nada, ¿por qué lo dices? - me apresure a decir. Parecía culpable... Quizá si lo era.

-tu expresión de preocupación te delata - dijo fruncienfo el ceño.

A lo mejor ya lo había dicho antes, pero así como yo sabía leerlo a él y a mamá, ellos sabían leerme a mí; por ello, ahora que lo pensaba, me parecía irreal que no sospecharan de que tenía el diario. Y es más, ¿aún estarán buscándolo o ya lo habrán olvidado?

-ah, eso... - dije desviando mi mirada al suelo.

Con toda la modernidad que se estaba apoderando de la época, era sorprendente como las calles, las estructuras y prácticamente todo nuestro entorno aún conservaba esas características antiguas: adoquines en los caminos, las casas de ladrillos, pisos de madera, todo muy rústico.

-no es lo que piensas, de verdad no pienso meterme en problemas este año - confesé antes de comenzar mi verdadero punto - pero me pregunto porque me habrán negado el paso a la biblioteca, ya pasó el tiempo de mi suspensión.

No había mejor manera de decirlo, además el tema de mi suspensión no era ninguna sorpresa, ya me habían dado mi respectivo sermón al respecto; aún así, escuchar aquello no pareció agradarle mucho a Levi.

-¿es por lo que estabas planeando con Carla en verano? - pregunto con seriedad. Ya suponía que no lo habría olvidado.

-si...

Estaba esperando sus respuesta, pero lo único que obtuve fue un suspiro muy largo que indicaba que no diría más y que era mejor cambiar de tema. Así que, quedaba comprobado, tenía algo que ver con lo del día anterior y muy seguramente con el tema que había venido tratando con el desde hace meses.

-en fin... - comencé a decir temeroso - pensé que mamá vendría por mí, haría las compras, ¿no?

-así es, pero terminó de visita con Gabi y Falco - explicó mi padre con un tono que no pude identificar. Me parecía divertido, pero también molesto.

-oh sí, Hange nos dijo sobre eso - comenté recordando - Gabi esta embarazada, ¿cierto? Fue una sorpresa la verdad, nunca espere que ellos desearan una familia.

-ni yo... - mintió.

Estaba seguro de que el mentía porque tanto él como mamá, estaban muy agradecidos con Gabi y Falco, por esos años luego de la guerra en que los acogieron y los trataron como familia. De hecho, ahora que lo pienso, gran parte de mi niñez la pasé en Marley, mis primeras memorias son de aquella casa en la capital de Marley que tenía una mesa de jardín en el pórtico y que compartía con la mencionada pareja; mis padres habían tardado mucho en confiar de nuevo en su propia nación, así que de todos los sobrevivientes de la legión fueron los últimos en volver a Paradis, de modo que recién volvemos hace unos 4 o 5 años. Por todo ello, conocía bien a Niccolo, a Pieck, a Reiner y obvio a los futuros padres; y en gran medida, las reuniones anuales en la playa eran para que mi familia supiera como estaban los suyos. Así que si, mi padre mentía cuando decía que no sabía que Falco y Gabi querían una familia.

-entonces, supongo que mamá fue a darles consejos o solo a invadir el lugar con sus dones de madre - me aventure a bromear, quizá de esta forma la tensión que se había formado, logrará desaparecer.

-un poco de ambas posiblemente - confirmo Levi un poco más relajado - al parecer se encontró por casualidad con Falco cuando hacía las compras y se ofreció a ayudarlo...

-¿hibas con ella?

-¿cuándo haz sabido que Ami haga las compras sola?

La respuesta era: ni una sola vez. Suficiente era el hecho de que a ella no le gustara venir a la ciudad, como para que también anduviera sola por ahí (lo cual no le agradaba demasiado, su historia en el diario me había explicado parte de eso). Como sea, al menos había desviando su atención y a mi parecer, quejarse de mamá era algo que le agradaba demasiado a mi padre.

-bueno, bueno, significa que entonces estabas también con ellos en su casa, ¿no?

-si, a Ami le pareció buena idea no solo surtir nuestra despensa, así que fui su mula toda la mañana.

-¿no tenias que trabajar?

-pase a la oficina un par de horas antes de que salieras.

-ah, ¿entonces iremos a casa sin mamá?

-ella nos verá en la estación, aunque dudo mucho que esté sola. - no quedaba ni un solo rastro de molestia, lo cual era un alivio, pero me sorprendió el cariño que denotaba ahora.

-¿de que hablas?

-Ami creé que Gabi estaría mejor si se queda con nosotros... - Gabi y Falco eran algo así como los hermanos menores de mis padres, así que no me sorprendía la propuesta - Ella cree que es Is... - «Isabel», estaba seguro que eso iba a decir, pero no lo hizo- Lo que sea, sabes como es tu madre, no dudes que nos esté esperando en la estación con las maletas de los chicos.

Otra cosa que Levi nunca mencionaba: como fue la vida en aquellos primeros años en los que yo era un bebé y ellos se refugiaban en Marley. De lo único que era consciente esque, desde ese momento, mis padres habían contraído una deuda impagable con Gabi y Falco.

Levi's diaryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora