La tutela de Candice White Ardlay ha sido revocada por su tutor en favor de su padre biológico. Neal está buscando cobrarse su venganza y Arthur Mc Bride sigue obsesionado con destruir a su antiguo enemigo de la universidad. No sólo busca arruinar...
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Necesitaba que ella aguantara. Había empezado a temblar bajo el abrigo y él estaba desesperado porque Marnie recibiera la atención médica que necesitaba. Leves gemidos de dolor le recordaban que ella no solo se había dislocado el hombro, sino que también debía tener otras magulladuras en el cuerpo. Stephan dedujo que quizá se había caído del caballo lo cual incrementó su ya de por sí, profunda preocupación.
—¡Ayúdenme, por favor !
Había sorprendido a un mozo de cuadra hablando con otro hombre de más edad y le habían ayudado con la muchacha. Ahora había minorado la marcha del caballo hasta llegar a su altura. Las altas torres de Archer Hall se distinguían ahora claramente iluminadas por los faroles de gas en la noche.
—Travis, ocúpate del caballo del señor.—Ordenó el más veterano.
—Enseguida...
Ahora Stephan llevaba a la joven en brazos y sentía que su respiración se hacía más lenta y pesada.
—Rápido, por favor. Avisen al médico, mi amiga está muy mal. — Dijo Stephan apretando los labios, intentando que el miedo no se impusiera a la realidad de la situación.
Stephan se dijo que debía controlar sus sentimientos y mostrar una actitud fría y comedida. Su padre le había educado para poder dominar cualquier situación, no dejarse dominar por ella. Sin embargo, los latidos acelerados de su corazón lo traicionaban.
El jardinero más veterano los observó con gravedad, necesitaba información precisa antes de avisar a los dueños de la casa.
—¿Y quién es usted, señor...?— Inquirió finalmente.
El interpelado apretó los labios, mientras apretaba a Marnie protectoramente contra sí. Adoptó un aire arrogante, digno, que transmitiera algo de la autoridad que había perdido tras el cambio de paradigma habido en la madre Rusia.
Se dio cuenta de que en aquel país no era nada, solo un noble sin tierras.
—Soy el príncipe Stephan Leonidovich Artamonov, invitado de la señora Clarice y del señor Scott Archer.—Respondió mientras subían por una de las dos escalinatas de la entrada principal.
La tormenta hacía tiempo que había pasado, ahora soplaba un aire frío y húmedo. Era de noche y tras constatar que ya había pasado tiempo desde que se había separado de su familia, se dio cuenta de que su madre y su hermana ya debían haber llegado a Archer Hall. Estaba seguro de que estaban dentro esperando por él.
—Cielo santo...discúlpeme.—Dijo el hombre apretando el paso y haciendo sonar el picaporte de la enorme puerta principal de la mansión.—Abran, abran... esto es una emergencia.