Capítulo 79: Un acercamiento peligroso III

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—¡Candy

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—¡Candy...! ¿Estás bien?— inquirió el joven tomándola entre sus brazos antes de que ella cayera al suelo.

Ella envaró el cuerpo, rechazando la calidez que ofrecía su pecho.

Su contacto la hacía sentir incómoda.

Ahora todo era distinto, había ansiado tanto que él estuviera a su lado...soñado con tener una vida juntos; su gran anhelo había sido formar una familia con él, podía recordar cómo creía que sería el rostro de su primer hijo, quería formar parte de su rutina; le producía un agridulce escozor recordar su papel de abnegada esposa a su lado, apoyándole en sus sueños mientras le preparaba el desayuno de cada día, antes de que él se fuera a ensayar.

En ese tiempo se había planteado incluso poner su carrera en segundo plano, con tal de que él consiguiera sus sueños.

¿Era eso amor...?

Candy era consciente de que su perspectiva había cambiado desde el mismo momento en que se dio cuenta en New York de que Terence no le había contado todo lo que sucedía.

Había otra persona.

¿Por qué no había sido sincero desde el primer momento?

Pero ese tiempo ya había pasado y la herida había cicatrizado bajo los cuidados de otra persona. Terence no la había curado, ni tampoco le había enjuagado sus lágrimas con las manos cálidas sobre sus mejillas húmedas y sonrojadas. Él no había estado para recomponer los trozos rotos de su corazón.

En cambio, había otra persona que sí había estado ahí. Siempre protegiendo, siempre velando por ella. Sin pedir nada, solo dando, sin ningún otro interés mas que la simple generosidad y la empatía.

<<Albert...>>

Terence se había presentado a la fiesta de improviso, sin saber que ella era una Archer.

Era evidente.

La impresión de encontrarlo en persona, tan atractivo o más que de costumbre la había aturdido, lo suficiente como para hacerla perder el equilibrio. Candy no estaba para más sobresaltos.

Sospechaba que su cuerpo albergaba una nueva vida y la preocupación por que su reputación se viese de nuevo comprometida la estaba sometiendo a mucha presión.

Lo último que esperaba era que aquel hombre de su pasado se presentase a su fiesta, paseándose por allí como un maldito dandi.

Y el pasado que compartían aún le pesaba como una losa.

¿Era feliz...?

Candy recordó que él le había pedido que lo fuera, de otro modo se lo iba a reprochar...

Y no tenía palabras para expresar ahora sus sentimientos. El miedo de saberse embarazada de nuevo y la preocupación por Albert la agobiaban.

Esa persona había sido importante en su vida y ahora había regresado desde sus recuerdos para atormentarla y confundirla. No podía confesarle lo que estaba sucediendo ni tampoco quería mostrarle su lado vulnerable.

Esmeraldas bajo un cielo sin nubes [Libro 2 ] Tu destino: Mi suerte  [Libro 3]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora