Capítulo 71: Juegos de escoceses

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Al día siguiente por  la mañana, los participantes en el juego de lanzamiento de martillo  se fueron presentando por números y categorías  según edad y peso mientras eran apuntados de manera ordenada por los voluntarios que se habían ofrecido a ay...

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Al día siguiente por  la mañana, los participantes en el juego de lanzamiento de martillo  se fueron presentando por números y categorías  según edad y peso mientras eran apuntados de manera ordenada por los voluntarios que se habían ofrecido a ayudar a organizar la competición.

Muchas muchachas observaron a los hombres sin camisa,  vestidos solo con el kilt tradicional y unos calzones especiales,  para preservar su decoro.  Eso no quería decir que otros muchos del resto de los presentes no se abstuvieran de llevar algo con que cubrir sus partes íntimas. Era bien sabido a la fuerza, por algunas de las damas y otros tantos caballeros, que los más puristas no solían perder el tiempo protegiendo lo que el kilt ya cubría, como dictaban las viejas costumbres. 

Thomas Archer había organizado por días las competiciones que iban a amenizar a los invitados. Los juegos siempre se iban a celebrar por la mañana, salvo el último día; en que no solo habría competiciones a esa hora  sino que al caer la tarde, se culminaría con el juego  del tira y afloja que  la chiquillería estaba esperando. 

Tras el baile y la cena de recepción inicial,  el primer día habría lanzamiento de tronco y de martillo escocés. El segundo habría lanzamiento de piedra y de fardo. El tercer día lanzamiento de peso y por fin, al caer la tarde habría el juego del tira y afloja para niños y para adultos. 

Thomas y Scott no olvidaban lo más importante de todo. Amantes como eran de la música tradicional también habían organizado  un concurso de gaitas y un gran baile de despedida que celebraría en el gran  salón de Archer Hall. 

Candy estaba pletórica, nunca en su vida se había divertido tanto. Su tía Ariadna estaba más que emocionada por la perspectiva de ser madre y también se sentía feliz de dar la bienvenida a un nuevo miembro de la familia Archer a su nutrido clan.

—Sabía que ella  te iba a caer bien, Ari— dijo aquella mañana durante el desayuno.

—¿Cómo no iba a gustarme? os parecéis y también se parece a mi madre— comentó mientras se servía una tostada con mantequilla y mermelada de arándanos. 

—¿Y no es extraordinario...? siento como si todo lo que estamos viviendo en realidad fuera parte de un sueño maravilloso— dijo Candy mientras se secaba las lágrimas que sin querer habían empezado a rodar por sus mejillas pecosas— .Toda esa  gente ha acudido a la fiesta. No sabía que el abuelo fuera tan popular.

—Tienes que saber  Candy, que nuestra familia todavía conserva fuertes conexiones con los otros clanes de esta parte de Escocia— dijo mientras se llevaba la mano al vientre. 

Ariadna Bruce frunció el entrecejo, gotas de sudor frío perlaban su frente despejada. 

—¿Estás bien...?

Ella sonrió y sus verdes ojos se iluminaron.

—Sí, es solo que este pequeño o pequeña, patalea fuerte. Me parece que ha heredado mucho del carácter Archer. 

Esmeraldas bajo un cielo sin nubes [Libro 2 ] Tu destino: Mi suerte  [Libro 3]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora