Capítulo 75: No te dejaré caer

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Montrose. Dunnottar Park, 1919.

El chófer de su tía lo dejó justo a la entrada de Dunnottar Park aquella mañana. Archibald Cornwell no tenía ninguna gana de juegos, ni más festejos. Le dolía la cabeza y tenía sed.

Había sido grosero con Stair, pero en ese momento necesitaba estar solo. 

¿Cómo se llamaba aquella  belleza de las Highlands? 

<<Liliana>> 

No recordaba el apellido. Y tampoco recordaba mucho más de esa fatídica velada. 

Hechos  fugaces, una importante decepción amorosa con Marnie.  Y también recordaba a aquel gigante interesándose en Annie.  Le daba coraje que ella pudiera pasar página tan pronto, además estaba más bella que nunca. 

<<Yo no te merecía, Annie. Tal vez sea mejor así...>>

Sentía cómo la decepción consigo mismo se hacía cada vez más presente, pesada como un lastre. 

Había hecho el ridículo más espantoso tras intentar confesarle sus sentimientos a la hermana de Candy en una suerte de broma del destino. Aquel estirado aristócrata ruso le había puesto en su lugar y aunque, después de varias copas ambos caballeros hubieran  firmado las paces, reconoció que tampoco iba a tener una oportunidad con la temperamental muchacha. 

Salió del coche casi arrastrando los pies. Necesitaba un baño caliente, su ropa apestaba y después se iba a acostar en su maravillosa cama de colchón de lana escocesa. Dormiría hasta el día siguiente como mínimo.

Iba a decir al servicio que no quería que lo molestaran, ni recibir visitas. Seguro que hasta comería en la habitación, se encontraba tan deprimido que no le apetecía ni ver la luz del sol. Ahora le molestaba a los ojos. Era como una maldita bola infernal que torturaba sus retinas. 

En ese momento escuchó a la tía Elroy hablar con un alto caballero entrado en años.

Su leonado cabello blanco, la barba elegantemente recortada, sus intensos ojos rapaces y el traje cortado a medida. Archie lo reconoció enseguida.  No le quedaba  la menor duda de que se trataba del conde de Argyll en persona. 

Pero ¿a qué se debía aquella visita? 

—Buenos días...— dijo el caballero con sonrisa amable.

La tía parecía inusualmente relajada y feliz.

—¡Archie! llegas justo a tiempo— dijo Elroy sonriendo—como ves, tenemos una ilustre visita esta mañana.

Esmeraldas bajo un cielo sin nubes [Libro 2 ] Tu destino: Mi suerte  [Libro 3]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora