Capítulo 89: Una noticia inesperada

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Florida, mansión Lagan 1919

—¡Mamá...! ¡Mamá... Oh, esto es horrible!

Sara dejó la labor que estaba cosiendo encima de sus rodillas y se acercó a su hija.

—¿Qué sucede, querida?

—¡Mira... !—exclamó pálida señalando con un dedo el dibujo del retrato de Arthur en una de las páginas de la prensa de esa mañana—Es Arthur...

Sara Lagan observó con curiosidad el titular que le señalaba su hija con un ligero temblor en los dedos. 

Ella tomó el periódico con ansiedad y se fijó en el titular de una de las páginas principales.

"Muerte en la Fazenda do Santa Caterina, Brasil".

Sara leyó en voz alta. 

 "El magnate americano, Arthur Mc Bride ha sido encontrado muerto en la famosa hacienda cafetera. También hay que lamentar la muerte de la dueña de la plantación: la señora Olivia Johnson. Se desconocen los motivos, pero todo apunta que han sido víctimas de un asalto  con fatales consecuencias. Las autoridades locales están buscando a los culpables y  piensan castigar a los asesinos con todo el peso de la ley. Las investigaciones hechas hasta ahora indican que  el hombre habría muerto tras intentar defender a la joven mujer con quien mantenía una relación sentimental, según fuentes cercanas a este periódico..."

<<Eso es mentira, Arthur solo miraba para sí mismo...>>

La joven estaba segura de que había otras razones más oscuras tras la muerte de su ex prometido y ocasional amante. Ella estaba segura de que las actividades criminales de Mc Bride habían sido las culpables de que él tuviera ese fin. 

Y había arrastrado a su fulana con él ...Eliza se dijo que tenía suerte de no haber corrido la misma suerte. 

Enseguida empezó a retorcerse las manos, sintiendo una ansiedad creciente en su interior. Su hija Charity se quedaba huérfana de padre. Ahora no iba a tener ningún problema para reclamar la patria potestad de la niña. Con Arthur fuera de combate, tenía el camino libre para echarle el guante al patrimonio de su hija.

Era la única heredera, pero aún era demasiado niña para poder administrar por si sola su gran fortuna y para algo tan delicado como eso, estaba ella, su madre. Por fin las cosas se alineaban como debían, por fin podría saborear su venganza y su resurgimiento como la gran dama que era.

Eliza sonrió.

 — Mamá...¿No son excelentes noticias?

Su madre la miró con recelo. 

—Dudo que algo así pueda llamarse una buena noticia, querida—dijo Sara dejando el periódico encima de la mesita auxiliar de la sala de estar aquella tarde.

Esmeraldas bajo un cielo sin nubes [Libro 2 ] Tu destino: Mi suerte  [Libro 3]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora