❤Capítulo 68: Una fiesta de presentación en Archer Hall III❤

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Archer Hall primavera 1919

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Archer Hall primavera 1919

Bear Archer se presentó con su señora madre y algunos de sus hermanos a la fiesta de sociedad del año en Escocia. Hacía tiempo que no se celebraba un evento tan notable como aquel y aunque al principio había dudado en asistir, su madre le había obligado a aceptar la invitación que su pariente el viejo Thomas Archer, le había envidado de su puño y letra.

Se sentía satisfecho, de buen humor y había accedido con cierta reticencia a participar de la felicidad del viejo. Bear había conseguido dar con el culpable del robo de su ganado y ahora el joven Nathan, antiguo traficante de personas, desertor y contrabandista, estaba a cargo de las autoridades competentes junto con el resto de su siniestra banda. Se decía que había algún pez gordo implicado en el resto de la trama. las malas lenguas hablaban de un tipo forrado llamado Gordo Joe Smithson quien no solo era poderoso, si no que era escurridizo como una maldita anguila. Bear no estaba seguro de haber cortado la cabeza a la serpiente, de haber acabado con el problema real, pero estaba seguro de que los robos iban a dejar de ser un problema por bastante tiempo.

Por suerte, Bear había conseguido recuperar casi todas las cabezas sustraídas. Ahora, en honor de la nueva integrante del clan Archer iba a entregar varias de sus mejores reses para que fueran sacrificadas y consumidas en un gran festín. Iba a correr la bebida, la comida en abundancia y sobre todo la diversión, que tanta falta les hacía a todos tras la tragedia de la Gran Guerra. Ese gran evento iba a servir para afianzar alianzas, estrechar lazos entre clanes y ¿quién sabe si para pactar matrimonios? Bear no podía dejar de pensar en aquella etérea muchacha que había conocido en casa de su pariente, meses atrás.

Kilchurn Castle sobrevivía a duras penas, pese al dinero que le había prestado Thomas Archer y no obstante Bear se las ingeniaba para mantener a los inversores americanos a raya, ansiosos por echarle el guante a su hogar ancestral. La compra compulsiva de propiedades como la suya después de la guerra era algo cada vez más habitual. Sin embargo, él quería vivir y descansar allí, con el resto de sus antepasados. Conocía a algunas personas que podían echarle una mano para hacer los arreglos necesarios para convertir la vieja ruina en un lugar medianamente decente y el dinero de su familiar le había servido de mucho. Mientras no hubieran ingresos suficientes para mantener la propiedad, Bear se iba a ver obligado a darle al viejo castillo una utilidad diferente, lo convertiría en una  casa de huéspedes.

Era consciente de que si su padre, el viejo Duncan levantara la cabeza, no lo vería con buenos ojos pero debía sobrevivir, aún a costa de cambiar las antiguas costumbres. Por otra parte, nunca en su vida había visto al viejo Archer tan pletórico como cuando lo encontró rodeado de su gran familia. Allí, en el enorme salón de baile estaban reunidos muchos de los principales clanes escoceses para darle la bienvenida a una menuda, pelirroja y vivaracha muchacha llamada Charlotte Archer, aunque también la llamaban Marnie.

A su lado, estaba su hermana Candice, tanto o más bella que ella y su hermano Gilbert Archer quien sujetaba en brazos a un rollizo bebé de cabellos ensortijados, seguramente su hijo. Volvió a observar alrededor y pronto sus ojos captaron la presencia de su dama de los ojos tristes conversando con una muchacha de gafas.

Esmeraldas bajo un cielo sin nubes [Libro 2 ] Tu destino: Mi suerte  [Libro 3]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora