Capitulo 15

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Aquí estaba... quizás cometiendo el más grande error de mi vida, montada en un avión con el mejor amigo de mi novio, con el cual tengo una aventura.

A pesar de que estoy sentada a lado de Anthony en los últimos asientos, Siento la mirada acusadora de todos los que viaja con Anthony, aunque ellos no sepan lo nuestro. Me sentía incómoda.

Cuando llegamos a Barcelona fuimos directamente al hotel, Anthony era tan caballeroso conmigo, eso me encantaba, me hacía sentir protegida. Cuando caminábamos por los pasillos y yo sentía la necesidad de tomarlo de la mano, de abrazarlo incluso de besarlo, pero no podía, no cuando teníamos 4 pares de ojos observándonos.

Llegamos a su habitación y yo no sabía que hacer, no sabía que era lo correcto, ¿Irme a mi habitación? ¿Quedarme aquí con él? ¿Levantaría sospechas?

—¿Me acompañas a comer?— me dijo Anthony al notar mi confusión en mi rostro.

—Si, claro—dije con timidez.

—Lleven sus cosas a su habitación— ordenó.

—Pasa— dijo haciéndose a un lado para dejarme pasar antes que él y cerro la puerta. Por fin solos.

—¿Siempre eres tan caballeroso?—le dije colgándome a su cuello y él enredó sus brazos en mi cintura.

—¿Por que lo dices?— dijo sonriendo.—¿Por que te dejo pasar adelante de mi?

—Por eso y por otras acciones de las cuales me he dado cuenta.

—Lo hago para verte el culo— dijo riéndose.

—Oye!— le dije riéndome.

Me acerqué y le robe un beso. Ese beso que deseaba desde Ibiza, quería comermelo a besos, era mi nuevo vicio, sus labios, su cuerpo, él era mi nueva droga. Confirme lo difícil que sería para mi tenerlo cerca y a la vez tan lejos, mantener mis manos lejos de él era una tortura. No sé qué haré cuando regresemos a la dura realidad.

—¿Tienes hambre? ¿Quieres comer algo?

—A ti, te quiero a ti, todo, completito—dije abrazándolo, a lo cual solo se rió y me beso.

Me estaba enfermando, lo quería para mi... Era perfecto, él era la combinación de todo lo que buscaba en los hombres. Es un hombre sumamente educado, respetuoso, tímido pero a la vez atrevido, pícaro... entre muchas cualidades que tiene que seguramente haría un pergamino con ellas.

—Debby— me grito.

Como si fuera un zoombie fui caminando hacia donde el sonido de su voz me guió.

—Ven— me dijo estirando su mano.

Tome su mano y camine hasta llegar a su lado. Anthony me tomo por la cintura y me posicionó enfrente de él. Era un precioso baño, con una enorme tina color blanca.

—¿Te parece si primero pedimos algo de comer y después probamos esta deliciosa tina?

—Es una muy buena idea.

Anthony me abrazo y me dio varios besos húmedos en el cuello para después soltarme y salir de baño. Hizo unas llamadas y en menos de 20 minutos teníamos la mesa repleta de comida.

—¿Uno de tus placeres es la comida verdad?—le pregunte viendo cómo pensaba lo que iba a servirse.

—Si,  por Dios ¿Quien no disfruta comer un buen platillo como este?— dijo sonriendo.

Amaba su sonrisa.

Comenzamos a comer, mientras platicábamos de cosas sin relevancia.

—Deja de verme así— dijo dándole un trago a su copa de vino.

—¿Así como?— le pregunte riéndome.

—No se como llamarlo.

—Me gusta observar a las personas, saber sus manías... sus gestos.

—¿Ah si? Que has visto de mi.

—Cuando piensas pones tu mano en tu barbilla, tocas tu barba y tus labios.

Anthony arqueó una ceja.

—Yo también te he analizado— dijo mientras tocaba su barbilla.

—Mentiroso— le dije riéndome.

—Cuando te pongo nerviosa... como en este momento, te pones a revisar las puntas de tu cabello— dijo riéndose.

Al darme cuenta que era verdad solté mi cabello y seguí comiendo, no me gustaba que la gente pudiera ver más allá de lo que yo quería mostrar.

—Es hora de un baño— dijo limpiándose la boca con una servilleta y se paró.—¿Vienes?— dijo dándome una mano.

Me limpié los labios con una servilleta y tome su mano. Cuando llegamos al baño me di cuenta que la tina ya estaba llena, con mucha espuma y un olor a vainilla delicioso.

—¿Puedo?—Me pregunto tocando el cierre de mi vestido. Solo asentí.

Comenzó a deslizar el cierre y después dejó caer mi vestido al suelo. Agarro mi cabello e hizo un moño alto y lo amarró con una liga. Desabrocho mi sostén y lo deslizo lentamente con sus manos rozando mi piel hasta que estaba el suelo también. Prosiguió con la última prenda... me giro y observo mi cuerpo unos segundos, se agacho y deslizo mis bragas hasta que se unieron a las demás prendas. Me dio un beso en el abdomen y se levantó del suelo. Me tomo por la cara y me beso, un beso profundo, que mientras que exploraba con su lengua cualquier rincón desconocido en mi boca.

—Entra, ya vengo— Dijo ayudándome a entrar a la tina.

Me recosté en la tina y cerré los ojos, el agua estaba a la temperatura perfecta, me sentía tan bien.

—¿Me haces un espacio?— dijo Anthony con dos copas de vino en la mano. Estaba en bóxers únicamente.

—¿Vas a entrar con bóxers?

—Si.

—¿De cuando acá tan pudoroso? Es una injusticia que yo esté Desnuda y tú no.

—Cierra los ojos— dijo riéndose, dejando las copas a un lado.

Fingí que cerraba los ojos pero no lo hice, quería verlo, quería grabar en mi memoria cada rincón de su cuerpo.

Se dio la vuelta y se empezó a quitar el bóxer.

—Me gustan tus nalgas— le dije mordiéndome los labios.

—Te dije que cerrarás los ojos— dijo apresurándose para que lo dejara entrar.

—No voy a dejarte entrar hasta que me dejes admirarte.

Estaba poniéndose rojo y eso me causaba mucha risa.

—Ya me has Visto.

—Quiero verte más.

—¿Contenta?— dijo volteándose hacia mi, abrió los brazos en modo de resignación.

Lo vi detalladamente, todo... su pecho, sus brazos, su abdomen, sus piernas y esa tremenda cosa que me tenía enviciada a él.

—Ya déjame entrar pervertida— dijo entrando  a la tina detrás mío.

—¿Y las copas?— le dije riéndome.

—El karma llega rápido... me toca admirarte a ti— dijo sonriendo con maldad mientras me orillaba a salir de la tina.

Clandestino / Romeo Santos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora