Narra Anthony.
Estaba tan cansado de todo, mi hijo había estado internado por casi dos semanas tenía una fuerte infección. Desgraciadamente no podía partirme en dos para estar con mis dos hijos.
Cuando lo dieron de alta lo llevamos a casa, aproveché para ir a ver a debora y a Matías pero no los encontré. La llame y estaba molesta conmigo, claro era lógico la había hecho cambiar su vida para yo desaparecerme del mapa por dos semanas y además de eso hoy llegaba el patético de su marino. En vez de sentir rabia sentí tristeza por qué desaproveché el tiempo con ella.
Más tarde Fran me convenció de salir a comer aunque yo lo único que quería era ver a debora. ¿Por que cuando las cosas van bien con ella tengo que cagarla?
Cuando llegamos al restaurante lo primero que hice fue ir al baño y le pedí a ella que se adelantara. Cuando salí del baño me topé con la mirada de debora, estaba muy molesta pero luego el molesto fui yo, cuando vi un tipo tocando su cintura. ¿Cuántos somos?
Llegue a la mesa y yo no podía dejar de pensar en Deb y ese tipo. Me crucé de brazos y puse mi peor cara, yo no quería estar aquí.
–Me encontré con debora– dijo Fran bajando la carta que estaba viendo.
Ahora entendía la cara de rabia de Deb.
–¿Y?
–¿Sabias que tiene un hijo de Cedin? ¿Él lo Sabra?
–¿Ella te dijo eso?– pregunte molesto.
–No... bueno yo lo supuse.
–¿Que fue lo que te dijo?
—Que a quien le encontraba parecido.
Me reí por un Segundo. Debora tenía una forma muy peculiar de decir las cosas.
–¿Y así que le encontraste parecido con Cedin?–me reí con ironía.
–Pues si ¿a quien más?
Me quede callado y no le dije nada. Aún no era el momento.
–¿Por cierto y Cedin? Se desapareció por completo.
–Está de viaje.
Comimos en silencio y cuando terminamos la lleve a casa. Quería correr a buscar a debora pero si su marido ya estaba ahí? La llame un montón de veces y no me atendía las llamadas. ¿Por que debora es tan complicada?
A la mierda, llame al chofer que le asigne y me dijo que estaba en el hotel. Encendí mi carro y fui directo a buscarla.
Cuando llegue toque varias veces y no había respuesta. Cuando estuve a punto de darme por vencido Deb abrió la puerta. Casi se me caía la baba. Tenía una toalla enredada en el cuerpo y una en su cabello mientras algunas gotas de agua resbalaban por sus hombros y pecho. Quería limpiárselas con la lengua.
–¿Por que abres la puerta así?– pregunte cuando salí de mi transe.
–No seas ridiculo. Sabía que eras tu.
–¿Como?
–Nadie es tan canson como tú. Además que te importa como abro la puerta.
–Si me importa... Deb No quiero que estes molesta conmigo. Me dejas explicarte– dije acorralandola en la pared.
–Explicarme que– dijo poniendo sus manos en mi pecho para que no me acercara más.
–Por que me ausente.
–No me importa– dijo bajando la mirada.
–Bonita...–levante su rostro–Yo se que si te importa.–Pase un dedo por su pecho para limpiarle algunas gotas de agua.
–Vete por favor– dijo en voz baja.
–¿Puedes dejar de ser tan necia y escucharme?
–Alaric está por llegar...– dijo volteándome la cara.
–¿Y le vas a dar la Bienvenida?– me pase de atrevido y toque una de sus piernas.
–Si. Una amiga va a cuidar a Matías para darle su bienvenida– a esta mujer le encantaba cabrearme.
Yo ya había investigado y el doctorcito llegaba hasta mañana.
–¿Donde esta Matías?–pregunte sin alejarme.
–Dormido en el cuarto.
—¿Y no quieres darme la bienvenida a mi?– dije rozando su nariz con la mía.
–Que te la de tu mujer– por alguna extraña razón me volvía loco cuando estaba celosa.
Le di una sonrisa de esas que sabía que le encantaban.
–No quiero a "Mi mujer" te quiero a ti.
–Estoy casada– dijo mostrándome sus anillos. Me tenía cansado de ese cuento. Tome su mano y le saque los anillos.
–Mira lo mucho que me importa– dije antes de tomarla por el cuello y apoderarme de su boca. La toalla de su cabello se soltó y su cabello húmedo se deslizó hasta caer en sus hombros. Metí mis dedos entre su cabello y con la otra apreté su cintura para sostenerla y no se alejara de mi.–No se por que te empeñas en postergar algo que tarde o temprano sabes que va a pasar.
Volví a besarla, mi Debby no estaba poniendo resistencia eso era señal que ella también quería estar conmigo.
La tome por su bonito trasero y la hice enredar sus piernas en mi cintura. Sin dejar de besarla camine cargándola y nos metí en el baño. La senté en el lava manos y puse el seguro. No iba a causarle un trauma a mi bebé. Hombre precavido vale por dos.
Su piel olía a chocolate, era tan suave y tersa y que decir de su bello rostro sin una gota de maquillaje.
Deb tomó mi camisa y me la quito. Me acerqué a ella para besar su cuello, mientras ella acariciaba mi espalda.
Deshice el nudo de su toalla y pude ver la curva de su cuerpo. Debora era de esas mujeres que valía la pena venerar y observarla, era la musa perfecta.
–Tócame– dijo en un susurro que me calentó como si estuviera en el infierno. Cerró los ojos y Tomó mi mano, la paso por su cuello y la bajó hasta llegar hasta sus hermosos senos. Su otra mano estaba luchando contra mi cinturón, cuando logró soltarlo, lo sacó y me lo puso en el cuello para acercarme a su boca. Sus besos eran mi perdición.
Una de sus traviesas manos fue a parar a mi dura ereccion y comenzó a dar suaves caricias mientras yo no le daba tregua a su boca. Desabrocho mi pantalón y lo dejo caer.
–Hazme otro hijo– me susurro al oído mientras encajaba sus talones en mi trasero para acercarme a ella.
Suena loco... pero solo debora me ponía la testosterona ha esta magnitud de ponerme tan caliente.
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Clandestino / Romeo Santos
RomanceDespués de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
