Capitulo 54

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—No es necesario que se vayan— dijo ella furiosa.

Cedin y yo seguíamos en el sillón sin saber qué hacer, viendo de lado a lado la discusión.

—Mi amor déjame explicarte, no es lo que piensas— dijo Anthony acercándose a su patética novia.

—Siempre dices lo mismo, ya no te creo— ella estaba apunto de llorar.

—Mi amor, por favor. Eso no es mío.

—Pues claro que no es tuyo, es de las putas con las que te metes.

Ah caray... la puta soy yo. No sabía si ofenderme o reírme.

—No mi amor no, eso es de... es de mi hermana, si de mi hermana– dijo Anthony haciéndose el listo.

—¿Me quieres ver la cara de estupida?

No quiere, ya te la vio— pensé aguantándome la risa.

—No, mi amor, créeme por favor.

—Tu hermana nunca viene a tu casa. Además de que me eres infiel, me duele que creas que soy tan tonta.

—Es la verdad, por favor créeme.

A cedin y a mi solo nos faltaban las palomitas para seguir disfrutando de esta cálida pelea.

—Ya no te creo nada— dijo ella soltando el llanto.

—Mi amor...— dijo Anthony queriéndose acercar a ella pero solo vimos un jarrón volar en su dirección.

Por instinto Cedin me abrazo para protegerme. Era tan lindo, ¿Por que no pude enamorarme de él?

A continuación escuchamos la puerta azotar, Fran se había ido. Anthony se sentó en el sillón inclinándose hacia adelante con sus manos en la cabeza.

—¿Puedes ir a ver si se encuentra bien?— dijo Anthony a cedin.

Cedin asintió y salió a buscarla. Yo me quede sentada donde estaba, solo me quede observando a Anthony.

—¿Que carajos tienes en la cabeza?— me grito Anthony poniéndose de pie.

—¿De que hablas?— dije confundida.

—Dejaste tu ropa interior para que ella la encontrara.

—Estas loco— dije molesta.

—¿Entonces? ¿De cuando acá eres tan descuidada? No es como que uno vaya por la vida sin calzones.

—No los encontré esta mañana.

—Que casualidad.

—Los busqué por todos lados, yo no tengo la culpa que te comportes como un animal y no puedas esperar a hacerlo en la habitación— estaba tan furiosa que quería abofetearlo.

—Debiste decírmelo.

—Mira Anthony, si quisiera separarlos ya lo hubiera hecho. Si quisiera ya le hubiera dicho todo, total, yo no tengo nada que perder, ni siquiera a ti por qué tampoco te tengo y acabo de comprobarlo— me puse de pie y tome mi bolsa.

—¿Pero es mejor dejar pistas no?

—¿Sabes que?

—¿Que?

—Vete a la mierda— le dije antes de irme.

Al salir me encontré a cedin y Fran abrazados, mientras ella lloraba en su hombro definitivamente eran el uno para el otro. Subí a mi auto y arranqué.

Una vez más comprobaba que ella estaba por encima de mi.

Por primera vez no sentía ganas de llorar, sentía inmensa rabia. Estaba muy molesta por cómo Anthony me había tratado que si tenía razón... por qué todo lo había planeado pero no tenía que ponerse así conmigo.

Decidí tomarme lo que restaba del día para relajarme ya después pensaría como iba a organizar mi vida. Apague el celular, me serví una copa de vino tinto y me senté a ver televisión.

Más tarde cuando estaba apunto de acostarme a dormir, el timbre sonó. No iba a abrir no esperaba a nadie, pero era tanta la insistencia que me paré a abrir.

Era Anthony con un enorme ramo de rosas rojas y innumerables globos. Torcí los ojos al verlo. Quise cerrarle la puerta en la cara pero me detuvo.

—¿Puedo pasar?— estaba arrepentido.

—No. ¿Que haces aquí?— dije enojada.

—Vine a hablar contigo.

—Yo no quiero hablar contigo.

—Por favor.

Con todo y mi molestia lo dejé pasar. Colocó el arreglo de flores en la mesa y soltó los globos para que se esparcieran por mi sala.

—Vine a ofrecerte mis disculpas por mi actitud que tome en la tarde— dijo sentándose.

—Disculpas aceptadas, ¿Que más?— me senté y me crucé  de brazos.

—Mi amor... lo siento, en verdad, aveces no me mido— dijo hincándose frente a mi.

—No me digas mi amor y si no tienes nada más que decir te pido que te vayas.

—Voy a dejarla...— me quede helada al escuchar sus palabras.

Clandestino / Romeo Santos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora