Después de cenar montamos el avión para ir de regreso a NY, estaba cansadisima, sentía los pies destruidos, haber recorrido Toronto en tacones fue una idea descabellada. Solo quería llegar a mi casa y dormirme.
El vuelo fue tranquilo, me dormí un rato en brazos de mi amado. Cuando menos me di cuenta estaba despertándome por que habíamos llegado. No se de donde diablo saco unas pantuflas y me las dio, no podía volver a ponerme esos tacones del infierno.
Montamos la camioneta y me recargue en el pecho de Anthony, no me di cuenta el rumbo que había tomado hasta que se estacionó.
—¿Vas a mandarme en uber?— le pregunte al ver que estábamos en su casa.
—No— dijo sonriendo.— Quiero que te quedes conmigo esta noche.
¡ME HABÍA TRAÍDO A SU CASA! En mi estómago revolotearon miles de mariposas y no podía negar que estaba emocionada... hasta que mis pensamientos me bajaron de mi nube, recordando que en su cama a estado otra mujer que no soy yo.
Anthony me abrió la puerta y me ayudó a bajar. Con una mano me guiaba por la cintura y con la otra llevaba mi bolsa y mis tacones.
Esta casa era preciosa, no había podido apreciarla bien, la única vez que vine fue cuando fue el cumpleaños de Cedin y esto estaba lleno de globos.
—¿Te gustan los peces?— le pregunte al pararme frente a su enorme pecera.
—Me encantan, me da mucha tranquilidad— dijo abrazándome por detrás.—¿Estas cansada?
—No tienes idea de cuánto.
—¿Quieres tomar un baño?
—Si me acompañas, si— le dije sonriendo.
—¿No que estas muy cansada?
—Solo es un baño Anthony, está ves no dije nada en connotación sexual.
Se empezó a reír.
Me tomo de la mano y me llevo a su habitación, todo era en tonos grises. Su enorme cama me llamaba para perderme en sus brazos, se veía tan cómoda.
—Hey— dijo atrayendo mi atención.
Estaba parado en la puerta de su baño. Me acerqué a él y ambos entramos al baño. Abrió la lleve del agua caliente y el vapor comenzó a apoderarse del lugar. Anthony bajo el cierre de mi vestido y lo deslizo por mi piel con delicadeza. Con destreza desabrocho mi brasier y bajo los tirantes rozando mi piel con la yema de sus dedos provocándome la piel de gallina y lo mismo hizo con mis bragas remendadas. Hice con él lo mismo que hizo conmigo. Desabroche cada botón de su camisa y después fui por el pantalón. Cuando estábamos desnudos los dos, me tomo de la mano y me metí al baño. El agua caía en nuestros cuerpos, se sentía tan bien. Anthony pasó sus manos por mi cabello, hasta tomar mi rostro con sus dos manos y me beso, un beso lento y pausado. No pasamos de unas simples caricias y besos.
Al salir del baño Anthony se acercó a mi, tomo la toalla que tenía enredada en el cuerpo y se deshizo de ella, lo mismo hizo con la suya. Me beso lentamente con amor, mientras iba recostándome en su deliciosa cama.
—¿Que tan cansada estas?— dijo besando el cuello.
—Aguantó un round— dije tocando su cabello. Anthony se rió.
Bajo por mi cuello hasta llegar a mi pecho, dirigió su boca a uno de mis senos y se dedicó a lamerlo, chuparlo y morderlo, mientras que sus manos no dejaban de tocar mi piel.
—Quiero adorarte, quiero darte placer... Quiero consentirte mi amor— dijo bajando hasta mi monte Venus.
Su lengua estaba torturandome, dándome un placer incontrolable. Mi cuerpo se arqueaba sin yo premeditarlo. Cuando estaba apunto de explotar paro.
Subió gateando hasta besarme, sabía a mi. Era diferente a las otras ocasiones que habíamos estado juntos, esta vez hacía todo con calma, sin prisas. Con una descabellada lentitud entró en mi. Tomó mis manos y las puso arriba de mi cabeza pero no dejaba de besarme.
Me tomo por las caderas y se enterró por completo, comenzó a moverse muy lento, disfrutando de cada rose, cada caricia, era como si fuera su muñeca y temiera romperme. Besaba mis pechos, mis cintura, sus manos se paseaban por todo mi cuerpo.
Estaba enloqueciéndome.
Comenzó a acelerar sus movimientos y tocó mi punto más sensible, me regaló el orgasmo más romántico que jamás había tenido.
Me beso la frente y se levanto de la cama. Levanto las colchas y me metió debajo de ellas, se acostó a mi lado y me abrazo.
Me sentía amada, por primera vez no tenía miedo de perderlo, lo sentía mío.
Quiero que me ame de la misma intensidad con la que lo amo yo.
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Clandestino / Romeo Santos
RomanceDespués de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
