Narra Anthony.
Tenía un mes de gira y sin ver a Deb, la extrañaba tanto a pesar de que nos manteníamos en contacto. Me pesaba tanto aceptar que me había enamorado de la novia de mi mejor amigo pero así era... me enamore de Deb, amaba cada cosa de ella.
Hoy regresaría a NY, me habían invitado a una cena organizada por la empresa donde trabaja Deb y yo estaría ahí, no le avise nada por qué quería darle sorpresa, quería raptarla, llevarla a mi casa y hacerle el amor toda la noche.
Comencé a arreglar mi maleta cuando mi celular comenzó a timbrar, era Cedin, hacia mucho que no hablaba con él, estaba evitándolo, me remordía la conciencia.
—Hey Playboy!— le respondí.
—¿Que pasa Ant,? ¿Como estas?—Se escuchaba triste.
—Bien amigo... ¿Te pasa algo?
—¡Ay amigo!— dijo soltando un suspiro.
—Habla...
—Siento que ya te enfado con este tema... pero es que Deb...
—¿Que pasa con Deb?
—Es lo que no se, cambió tanto conmigo... ahora mismo tengo una semana sin verla, ya no se comporta conmigo como antes, ella era tan cariñosa conmigo, ahora la siento distante... Siento que está viendo a alguien más— notaba el dolor de Cedin en cada una de sus palabras.
—Aha— fue lo único que logre articular, yo era el maldito cabron que le estaba quitando la atención de su novia.
—La amo Anthony, no quiero dejarla ir, pero tampoco se como mantenerla a mi lado, ya agote todos los recursos... siento que está evitándome, ya no sé qué hacer— dijo con desesperación.
—Amigo... en realidad yo, no sé qué decirte— dije rascándome la cabeza.
—No esperaba que me dieras una solución—dijo riéndose.—El simple hecho de que me escuches es suficiente, gracias por siempre estar para mi hermano.
Soy un maldito cabron.
—Amigo, tengo que dejarte.— le dije antes de colgar la llamada.
No podía seguir causando el sufrimiento de Cedin, aunque yo la amara tenía que dejarla.
Al llegar al lugar de la fiesta, barrí el lugar con la mirada buscando a Deb, pero no la encontré, debía hablar con ella. Me ofrecieron una copa y la acepté, en ese momento una linda rubia se acercó a mi para saludarme, era muy bonita, pero lo que es muuuy bonita, pero mi mente solo estaba ocupada por debora... la chica que ni siquiera recuerdo su nombre, me comentó que era diseñadora, que le gustaría mostrarme la ropa que diseña, le gustaría vestirme con su marca. Me acerqué a la chica y le dije que viera al hombre que estaba frente a nosotros, estaba ebrio y hacía unas caras bastante cómicas, ella al verlo empezó a reírse.
—¿Interrumpo algo?— Escuche la voz de Deb, estaba molesta.
No esperaba que ella me encontrara primero.
—No sabia que estarías aquí— fingí.
—Vaya...— dijo Deb cruzando los brazos, provocando esos perfectos senos que tenía se elevaran y se juntarán, con ese maldito escote que le llegaba casi hasta el ombligo.
—Hermosa, ¿nos permites?—le dije a la rubia, sabia que venía un lista de reclamos que ella no debería de escuchar, ella asintió y se marchó.
—¿No sabias que estaría aquí?— me pregunto con molestia.
Estaba pensando que decirle, mantenía mis ojos fijos en mi copa, si yo la veía, si veía esos preciosos ojos que tiene, su boca que en estos momentos me provoca tanto besar...
—¿Olvidaste que trabajó para esta compañía? ¿Por que no me avisaste que llegarías hoy?
Yo seguía sin responderle, tenía que terminar con lo nuestro, pero no podía, solo quería besarla y llevarla a mi casa, más con lo preciosa que está el día de hoy.
—Carajo Anthony, respóndeme— me dijo enojada.
—¿Que quieres que te diga?
—¿Quiero que me digas que hacías con esa mujer?
—Hablando.
—Estabas coqueteando con ella— me dijo elevando la voz.
Ahora el molesto era yo, Si algo odiaba de mi novia eran sus malditos celos, que me hiciera este tipo de escenas como la que debora me está montando en este momento.
La tome del brazo con brusquedad y la lleve a la terraza.
—No entiendo por que estas tan molesta Debora.
—¿Como que por qué?
—¿Por la rubia?
—¿No es lógico?— dijo molesta.
—No, no lo es. Tú y yo no somos nada debora. No tienes por qué reclamarme nada.
Estaba tan molesto, que mis palabras salían sin darme cuenta que la estaba lastimando.
—No tengo por qué darte explicaciones de nada, ni tampoco tengo por qué consultarte lo que hago y mucho menos tienes por qué reprochármelo.
Ella no me decía nada, mientras mi lengua no dejaba de decir una sarta de estupideces que no sentía.
—Tengo total libertad de acostarme con quien sea al igual que tú.
—Perfecto— fue lo único que dijo, dio media vuelta y se fue.
La cague, la cague hasta el fondo.
—Deb... — dije con la esperanza que volviera pero me ignoró por completo.
Si me dieran un premio seguro sería por pendejo. Fui a buscarla, otra vez metí la pata hasta el fondo, Deb no se merecía que la tratara así, se supone que iba a hablar con ella y que termináramos con esto en buen término, pero como siempre la cago por idiota.
Fui a buscarla y la encontré en la entrada del lugar. Me acerqué y la tome por el brazo.
—No me toques— dijo exaltada quitándome su brazo.
—Debora, perdóname.— dije arrepentido.
—Vete al diablo— me dijo antes de salir del lugar.
Cedin estaba esperándola afuera, ella subió al auto y beso a cedin.
Me dolió en el alma.
Fui a mi casa, sentía mi corazón colgando en un hilito... ella se había metido hasta el fondo, se apropió de mi corazón... destapé una botella y comencé a beber, mi mente me atormentaba al pensar que quizá orille a Deb a entregarse a él.
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Clandestino / Romeo Santos
RomanceDespués de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
