Al día siguiente me levante muy temprano para ir al gimnasio, al llegar busqué a mi instructor y no lo encontré por ninguna parte.
—¿Has visto a Mike?— le pregunte a la chica de recepción.
—Lo cambiaron de sucursal.
—¿Por?
—Un cliente se quejó de él.
—Gracias.
¿Será obra de Anthony? Me empecé a reír de tan solo pensarlo, como era posible que sus celos llegaran tan lejos.
Cuando llegue a la oficina mi celular comenzó a vibrar... Era Él.
—Hola– conteste.
—Hola mi amor, ¿como estas?
—¿Me creerás que no he agendado tu número?– le dije riéndome.
—Guárdame como mi papi lindo— dijo riéndose.
—Que feo se escucha eso, voy a guárdate como mi osito, con esa barba y esos cachetes pareces uno.
—¿Estas diciéndome gordo?— dijo indignado.
—Estas abrazable— le dije riéndome.
—Oye linda... llame para decirte algo— su tono de voz se volvió más serio.
—¿Que pasa?
—Filtraron unas fotos de anoche, donde salimos tú y yo afuera del restaurante.
—Mierda...— fingí estar preocupada.
—Tranquila, el único que está en problemas soy yo... no se te ve la cara, ni tu complexión, pero el cabron del fotógrafo me capto besándote. No sé qué voy a decirle a Fran.
—Bueno, yo no sé Ant, no quisiera estar en tu lugar pero sabes que estoy aquí para ti, para lo que necesites.
—Gracias amor, solo pues te quería decir para que no te tome desprevenida.
—Gracias... ¿Nos vemos por la noche?— pregunte.
—Si, nos hablamos.
Colgué la llamada, me recargue en mi silla y subí los pies a mi escritorio. Tenía una enorme sonrisa dibujada en el rostro, no me sorprendía para nada lo de las fotos... por qué había sido yo quien las había filtrado. Me sentía muy feliz por haber metido a Anthony en problemas con su adorable bruja.
Si él no podía dejarla, ella lo dejaría a él.
Más tarde salí a la cafetería que estaba a la vuelta de mi oficina y para mi buena suerte la novia de Anthony estaba ahí.
—Hola— la salude con emoción.
—Hola Deb, ¿Como estas?
—¿Perfecto y tú?
—Pues...— dijo viendo el café que tenía en las manos—¿Vienes sola? ¿Quieres sentarte conmigo?
—Oh claro— dije sentándome junto a ella.
—Te ves muy bien, te sentó bien la ruptura— dijo tratando de sonreír.
—Aveces las rupturas son buenas— dije sonriendo.— pero cuéntame ¿Como has estado? ¿Como está Anthony, Cedin?
—Ni me menciones a Anthony— dijo tocandose la cabeza.
—¿Por?
—Creo que me está engañando— dijo con la voz quebrada.
–Si estupida y conmigo– pensé.
—¿Por que crees eso?
—Esta mañana salieron unas fotos por internet donde sale con otra mujer, besándola, se veía muy cariñoso con ella— dijo con tristeza.
—No puedo creerlo— dije sorprendida.— Si se veían muy estables ¿Habías notado algo raro en él?
—No suelo estar encima de él por su trabajo, le gusta tener su espacio.
—¿Y es la primera vez que lo hace?
—No, ya me lo había hecho otras veces y prometió que no lo haría más. Hasta me compuso una canción donde decía que era mío, que los tiempos de sus aventuras habían terminado y le creí .—dijo apunto de llorar.
—Que horror... — dije tomándole a mi café.
—No se que hacer — dijo angustiada.
—Yo no soportaría una situación así, a la primera falla lo abría botado.
—Es que no conoces a Anthony, tiene una Magia que te envuelve, te embruja, te idiotiza y me duele saber que me está engañando.
Ya somos dos idiotizadas.
—¿Que más prueba necesitas que esas fotos para saber que te engaña?
—No se— dijo abatida.
—Va a sonar muy loco pero yo en tu lugar, le revisaría las camisas, el carro, la casa hasta confirmar mis sospechas y si es verdad lo mandaría a volar. Eres una chica increíble que no se merece a un tipo así.
—¿Nunca te cayó Bien verdad?
—No y menos ahora— dije cruzándome de brazos.
—Deb Debo irme, tengo una cita en media hora, te agradezco mucho tus palabras y tu apoyo— dijo abrazándome.
–Suerte Nena y no te dejes pisotear— dije lanzándole un beso.
Estaba jugando sucio pero no me importaba.
Al caer la noche Anthony me llamo y fuimos a su casa ya que no quería exhibirse de nuevo, pedimos comida China para cenar y nos sentamos en la sala para ver el televisor mientras comíamos. Cuando terminamos Anthony recostó su cabeza en mis piernas.
—¿Estas bien?— pregunte acariciando su cabello.
—Estoy un poco agobiado, Fran no me responde el teléfono.
—Una de mis reglas es que no me hables sobre ella, gracias.
—Perdóname— dijo dándome un beso en la mano.
—¿Que más te aflige?
—Son muchas cosas, hoy es uno de eso días en que todo se me junta... todos me juzgan, todos se sienten con el derecho de opinar sobre mi vida. Algunas personas son una basura.
–No debe importante lo que digan.
—De algún modo me importa Deb... El que un tipo se la pase difamándome que si hago esto que si hago el otro, nunca quedo bien, intento complacer a todo mundo y siempre me buscan un pero.
—Debes dejar de ser tan aprensivo. Eres noble, amoroso, leal, humilde... no dejes que los comentarios negativos Te afecten.
—Hoy se me junto todo— dijo tomándose los ojos con su brazo.
—¿Quieres estar solo? ¿Quieres que me vaya?
—No, al contrario me hace bien que estes aquí– me jalo para besarme.—¿Quieres quedarte a dormir conmigo?
—Si— le dije sonriendo.
Se enderezó para sentarse y me jalo para sentarme a horcajadas encima de él.
—¿Quieres darle un poquito de amor a tu macho?— dijo con su voz enronquecida.
—Un poquito no. Yo doy todo o nada— le dije sonriendo.
De un movimiento me tiro en el sillón quedando él encima de mi... y lo demás no necesita detalles.
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Clandestino / Romeo Santos
RomanceDespués de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
