Llegue a mi trabajo y de nuevo se había jodido todo. No podía dejar de pensar en Anthony y en su fogoso ser. ¿Por que había sido tan débil?
Me sentía tan confundida... lo extrañaba tanto y necesitaba tanto sus caricias... pero por otro lado me sentía un estupida por no tener dignidad y por no mantener cerradas mis piernas.
Así pase todo el día, reprochándome mi estupidez que en momentos me robaba sonrisas al recordar la locura que hicimos esta mañana.
Mi celular timbro y lo vi con enfado por haberme sacado del vídeo que reproducía mentalmente de Anthony mordiendo mi cuello.
"Te invitó a cenar"— fruncí la frente al ver que era un número desconocido.
"¿Quién eres?"— respondí.
"Él que te hace desmayar de placer😄" — al ver la respuesta en vez de enojarme lo que hice fue sonreír. Tan estupido.
"¿Mike?" —Respondí mientras me reía.
"¿Quien carajos es Mike?☹️"— sus malditos emojis me daban ternura.
"Mi entrenador🤤😛😈"
"Es gay" — respondió enseguida.
"Pues me demostró lo contrario😏" — me gustaba hacerlo enojar. Sentir que me celaba me hacía creer que realmente le importaba.
"Me entere que lo van a despedir mañana😦"
Tan bobo. Y eso era lo que me encantaba de él. ¿Sería capas de hacer que lo despidieran por mi?
"¿Vas a seguir evadiendo mi invitación a cenar?" — escribió de nuevo al ver que yo no respondía por estar sonriendo como estupida imaginado que me amaba.
"¿Por que no mejor comida?"—estaba metiéndome en la boca del lobo yo solita.
"Ahora estoy en el estudio, trabajando en mi nuevo disco... ya se que no me preguntaste... pero de varios temas has sido mi musa"
Que alguien me borre de un putazo esta estupida sonrisa que tengo en el rostro. ¿Y es que que hago? Si este hombre me revoluciona todo.
"Quiero escucharlas"— le respondi. Capas yo emocionada y habla puras cosas malas de mi, como una que escuche que decía "prepárate pa' el desahogo de un enemigo que te detesta en cuerpo y alma" no me gustaría algo así.
"Si me aceptas la cena, te las muestro después"
"¿Las que?😲"
"Las canciones, pervertida"
"Está bien. Te veo a las 10. Envíame la dirección y yo llego"— Sabía que de nuevo la única dañaba iba a ser yo, pero por más que quería no podía sacarlo de mi vida.
"No señorita. Yo paso por ti a tu casa a las 10. No voy a correr el riesgo que me dejes plantado"
Nada me podía borrar esta sonrisa que tengo, que solo él logra dibujarme.
¿Y es que todas las mujeres somos así de estupidas o yo les gane la carrera?
A pesar, de que no me eligió... aquí me tiene de nuevo rendida a sus pies, por qué su estupida sonrisa, su hoyitos tan divinos y esa barba que lo hace parecer un sexy leñador me tiene alucinada.
Por querer matar el tiempo volví a activar mis redes sociales y entre a instagram a ver, pues que había hecho en mi ausencia. Me sorprendía lo activo que había estado y lo divino que estaba pero me detuve de stalkearlo al leer los absurdos comentarios de sus fanaticas. ¿Es mío no lo entienden? Bueno... y de la bruja de su novia.
¿Como ella soporta todo esto? Esas tipas están locas.
Al caer la noche... estaba impaciente, hacía mucho que no hablábamos por qué pues lo del otro lo menos que hicimos fue hablar. ¿Para que me invitó a cenar? Escuche el timbre y me levante enseguida. Llevaba puesto un vestido negro escotado, era largo y tenía una apertura en la pierna arriba del muslo.
—Hola— dijo Anthony con voz seductora.
—Hola— le dije sonriendo.
—Te ves... te ves espectacular.
—Tu también te ves muy bien.
—¿Por que no nos quedamos mejor aquí?— dijo Anthony acercándose a mi poniendo sus manos en mi cintura.
—¿Me invitaste a cenar que no?
—Podemos cenar aquí...
—Se tus intensiones así que no— le dije empujándolo a la salida.
—Podemos pedir comida, platicar y hacer otras cositas— dijo coqueteándome.
—¿Y me arreglé para nada?— dije abriendo los brazos.
—¿Como que para nada? Te arreglaste para mi— dijo aprisionándome en sus brazos.
—¿Y qué tal?— dije mordiéndome los labios.
—Pareces toda una Reina malvada.
—Como una reina malvada— dije molesta pegándole en el hombro.
—Las reinas malvadas son sexys y calientes— me susurro cerca de los labios.
—¿Y tú eres mi súbdito?— le dije acariciando su cuello.
—A sus pies mi reina— dijo hincándose frente a mi.
Me reír y lo hice levantarse. El restaurante lo había elegido yo era de cortes y pastas, insistió en llevarme a otro lugar pero yo quería este y este iba a ser, sino que cenara solo.
Al llegar al restaurante nos dieron una mesa en la orilla, donde más privacidad pudiéramos tener.
—¿Que tanto te ve ese pendejo?— dijo molesto al ver que un hombre de la mesa de enfrente no me quitaba la vista.
Anthony se levantó de la mesa, se quitó su saco y me lo puso. ¿Pero este que?, yo no tenía frío.
—Con ese escote quien no va a verte— dijo molesto tomándole a su copa de vino.
—Eres un paranoico— le dije riéndome.
—Discúlpeme que la moleste— dijo aquel hombre de la otra mesa el cual ahora estaba parado frente a mi.
—¿Que se le ofrece?— dijo Anthony molesto.
—Estoy hablando con la dama— dijo aquel caballero.
Anthony se iba a levantar pero lo detuve con mi mano, no iba a permitir que hiciera un escándalo.
—¿Que pasa?— dijo un poco molesta.
—¿Eres debora? Creo que íbamos juntos en la secundaria, si te estoy confundiendo te pido una disculpa anticipada.
Me quede observándolo y si lo recordaba, como olvidarlo si era mi amor platónico. Era muy guapo pero no se comparaba con mi moreno.
—¿Charlye?— dije dudosa.
—Ese mismo— dijo sonriendo.
Me levante y le di un abrazo que él enseguida me respondió pero fue interrumpido al escuchar el gruñido de Anthony.
—Mira te presento a... a... mi amigo Anthony— dije presentándoselo a charlye.
Anthony solo le sonrió con hipocresía.
—Discúlpame por lo de hace un rato, pero desde que la vi entrar necesitaba saber si era ella.
—Que bueno que ya sabes que si es. Estamos un poco ocupados. ¿Nos permites?— dijo con seriedad.
—No seas grocero Anthony— lo reprendí.
—Perdón por ser tan inoportuno. ¿Será posible que me des tu teléfono?
—Claro— saque mi tarjeta de Presentación para dársela y después se retiro.
Anthony estaba furioso. Tenía las manos juntas a la altura de la cara y una vena saltada relucía en su frente.
—¿Así que soy tu amigo?— dijo entre dientes.
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Clandestino / Romeo Santos
RomanceDespués de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
