Al volver de nuestra caminata decidí ser la primera si no es que la única en correr a la habitación a tomar un baño, me sentía llena de tierra y sudada. Los chicos se quedaron en la terraza de la casa tomando cervezas y conversando sobre cosas que no me generan ningún interés.
Me tiré sobre la cama y llame a mi hijo, él estaba perfecto, jugando como siempre, corriendo de un lado a otro y con una enorme sonrisa, puedo decir que aunque aveces me pregunta por Alaric, mi bebé es un niño feliz.
Entre a mis redes sociales y subí una de las fotografías que me tomo Anthony cuando llegamos al lugar, me dio curiosidad y entré a su perfil para ver si había posteado algo sobre nuestro viaje, abrí las historias y vi decenas de chicas mostrando todo mientras "bailaban" su nueva canción y para ser sincera me llene de celos. ¿Él las escogía? ¿Que les veía? ¿Ellas le gustaban mas que yo?
Si aveces me volvía demasiado tóxica, lo admito.
–¡DEBORA!– escuche que me gritaba Anthony desde afuera.
Me levante y me asome por la ventana para ver que era lo que quería.
–¿Que?
–Amor... Los chicos quieren ir a conocer el pueblo que está bajando la colina, ¿quieres ir?
–No. Y tú tampoco vas a ir a ningún lado.
–Uuuhhhh– dijeron sus sobrinos y alex en coro.
Anthony solo frunció su frente, podía leer en su mente "¿Que le pasa a esta loca?
–Deja que vayan ellos y sube ahora.
–Uy tío, ahora si te traen cortito– dijo uno de sus sobrinos mientras le daba una palmada en la espalda.
–Ni modo campeón, tu te quedas– le dijo alex burlándose de él.
Anthony no entendía nada pero me obedeció.
Aproveche y entre a cambiarme ponerme algo de ropa. Me puse un conjunto de lencería de color negro de encaje, era precioso y se acomodaba perfecto a mi cuerpo. Me puse la bata encima y salí a esperar a Anthony.
–Ya se fueron los chicos. ¿Que pasa contigo?– preguntó un poco molesto cruzándose de brazos.
–Siéntate ahi– le ordene que se sentara en una de las sillas que estaba en el rincón de la habitación.
–¿Para que?– hacia preguntas pero terminaba obedeciéndome en todo lo que le pedía.
Tome mi celular y comencé a buscar una canción mientras Anthony me veía intrigado.
–¿A ti te encanta estar viendo culitos moviéndose, verdad?– le dije mientras ponía la canción "El efecto" en mi celular.
La canción comenzó a sonar, me quite la bata y a Anthony casi se le salían los ojos, logre captar el movimiento de su cuello cuando paso saliva. Me di media vuelta y comencé a bailarle lo más sexy que podía. Era un talento oculto que tenía que al parecer Anthony no recodaba, en mis años más lucrativos había tomado clases de todo tipo de baile y ahora literal estaba perreando sola mientras mi único espectador parecía que iba a atacar en cualquier momento.
¿Que tiene el reggaeton que saca la teibolera que lleva uno dentro?
Me calentaba con tan solo saber que estaba mirándome, saber que me desea... es increíble que a pesar de que he estado con él infinidad de veces, me siga poniendo como gata en celo por este hombre.
–Grábame y así me subes a tus redes sociales también– le dije mientras le movía las caderas y las nalgas de un lado a otro.
–Nunca. Tú eres sólo Mía– no me di cuenta en el que momento se puso de pie y se puso detrás de mi. –¿Estas celosita? – me dijo al oído mientras ponía sus manos en mis caderas.
Era increíble la forma en que me derretía cuando lo tenía cerca.
Seguí bailando pero ahora me pegue a él, moví mis caderas en círculo mientras me frotaba contra su cuerpo y sentía como sus manos se deslizaban hacia enfrente para tocar mi abdomen y poco a poco una de sus manos se colocó encima de uno de mis senos.
–Tu no debes estar celosa de ellas, ellas deben estar celosas de ti y no por tenerme a mi, si no por todo lo que eres...Eres preciosa, sexy, inteligente, eres la más hermosa de todas...– se acercó a mi cuello y dejo una línea de besos.
No pude soportar mas y me giré para besarlo. Quería sentirlo encima de mi, dentro de mi... de todas las formas más indecentes que se puedan.
–¿Eres mío verdad?– le pregunte mientras le quitaba la camisa.
–Tuyo mi amor– me tomo por las caderas haciendo que enredara mis piernas en su cintura. Dio algunos pasos y me tiro encima en la cama.
Él era todo un poema. Me encantaba. Quiero comermelo todo.
Se quitó los pantalones, quedando en bóxers se subió a la cama, gateo hasta quedar encima de mi y me beso de esa manera tan deliciosa que lo hacía cuando estaba excitado.
Me gire y quede sentada encima de él, adoraba tenerlo así, solo para mi. Pase mis manos por su hombros y fui bajando hasta llegar a su pecho, me acerqué a su cuello y fui pasando la lengua hasta llegar a sus increíbles y sexys pectorales, mientras él aprovechaba para desabrochar mi sostén, deslizó sus manos sobre mis hombros y se deshizo de la estorbosa prenda.
–Ay por Dios– mordí mis labios cuando sentí como su sexo se frotaba con el mío. Coloque mis manos en su abdomen y me enderecé para sentir más presión mientras él tomaba mis senos entre sus manos.
Anthony me giro y quedó de nuevo encima de mi, sus manos se deslizaron por mis piernas y bajo lentamente el panty que lleva puesto cuando lo logro me abrí de piernas para él mientras yo acariciaba mis senos.
Con él me volvía una descarada.
Se quitó los bóxers con algo de torpeza y volvió a ponerse encima de mi. Me beso y después bajo sus labios a uno de mis senos mientras pasaba un dedo de arriba abajo por mi punto más sensible.
Solté un gemido y volteó a verme mientras me daba una sonrisa de esas perversas que me incendiaban por dentro.
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Clandestino / Romeo Santos
RomansaDespués de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
