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Narra Anthony.

Me le quede viendo a debora para tratar de descifrarla, tenia tantos sentimientos encontrados en este momento... Anhelaba tanto el día en que volvería a verla, pensé que sería diferente, pensé que le daría gusto verme, que me daría un abrazo y me diría lo mucho que me extrañaba pero no fue así.

Volví a ver al niño y después a debora de nuevo.

–¿Es tu hijo?– le pregunte sin dejar de ver al niño.

No sé si era mi idea pero ese niño se parecía a mi cuando tenía esa edad, eso era lo que me gustaría pero es imposible, Deb no podía tener hijos.

–Si– dijo debora.

–¿Como?– pregunte sin pensar.

–Debo irme– dijo evadiendo mi pregunta.

Me agache y salude al niño.

–Hola– le dije sonriendo.

El niño era huraño, me hizo mala cara y se escondió detrás la de falda de su mamá.

–¿Pasa algo?– dijo el hombre que vi detrás del niño.

–No– dijo Deb nerviosa.

–¿Quien es él?– pregunto el susodicho tomando posesivamente a Deb por la cintura, lo cual me hizo ponerme tenso.

–Un amigo– respondió ella cortante.

Me puse de pie y observé a ese hombre. Era rubio, de ojos azules, igual de alto que yo pero a diferencia de mi, este cabron era guapo.

–Anthony Santos mucho gusto– dije dándole la mano.

El hombre contrajo la mandíbula y volteo a ver a debora. Que por la actitud de él ha saber qué papel jugué en la vida de mi hermosa Deb.

–Alaric Cascante, esposo de debora– dijo dándome la mano.

Lo sentí como un balde de agua fría cayendo encima de mi pero era lógico que ella haría su vida, no iba a esperarme para siempre. Aún así dolía, dolía verla con otro hombre, dolía saber que me había superado cuando yo no dejaba de pensar un solo día en ella.

—Mucho gusto– respondí para ocultar el dolor que se expandía en mi pecho.

–Tenemos que irnos– dijo Deb–Un gusto haberte saludado Romeo.

¿Romeo? ¿Enserio? De cuando acá me llamaba por mi nombre artístico.

–El gusto fue Mio... Estaré presentándome esta semana en concierto. Están invitados– dije tratando de retenerlos.

–Saldremos de viaje esta semana, pero agradecemos tu invitación– dijo el estupido esposo de debora.

–Como sea– dije restándole importancia a ese idiota.– Estaré hospedado en el hotel de siempre por si cambian de opinión– dije viendo a debora dándole a entender que la estaría esperando.

Debora me hizo una mueca de desagrado y me dio las gracias.

¿Me odiaba?

Ella fue quien decidió irse, quien terminó con todo, se supone que habíamos quedado bien. Aunque me dolía no iba a insistir... ella no me quería en su vida, ademas está casada y tiene un hijo.

Sentí como alguien le daba un jalón a mi chamarra, baje la mirada y era el hijo de Deb. Tenía unos Hermosos ojos negros que los adornaban numerosas pestañas largas y lacias.

–Adiós– dijo el niño, me hizo sonreír.

–Adiós, pórtate bien y haz caso a tus papás– dije alborotando su cabello.

El niño asintió y tomó la mano de su papá.

Ambos, Deb y Alaric me dieron una sonrisa forzada y se despidieron. ¿Por que eligió Ibiza para olvidarme? Los vi alejarse mientras iban tomados de la mano, esto era una pesadilla.

—Romeo, ¿Me puedo tomar una foto contigo?– me pregunto una chica que hizo que dejara de ver a la feliz pareja irse.

–Claro linda– respondí.

Después de tomarnos la foto, los busqué con la mirada pero no los encontré. De nuevo la había perdido.

Abatido regrese a mi camioneta y fui rumbo a mi hotel. Solo quería tomar un baño y dormirme para olvidarme de todo.

Narra debora.

No puedo negar que sentí una tremenda emoción al ver a Anthony de nuevo, pero esa misma se esfumó al recordar que había tenido un hijo de él y se lo oculté. Él no debía saberlo.

Cuando salí huyendo de Anthony, vine a Ibiza para torturarme con los recuerdos que tenía con él.

Con el pasó de los meses me sentía extraña, subí de peso, los vomitos no paraban... fui un sin fin de veces al hospital, primero dijeron que era colitis, después la descartamos hasta que al final los doctores se dieron cuenta que estaba embarazada. Algo que prácticamente era imposible, pero estaba pasando y para mi era un milagro.

Obviamente no podía ir a decirle a Anthony "Hola, estamos esperando un hijo"... él ya estaba esperando un hijo con alguien más y yo no iba a interferir en eso. Tendría a mi hijo y lo criaría sola.

Fue entonces que conocí a Alaric... Alaric es doctor, lo conocí en una de mis tantas visitas al hospital. Nos hicimos amigos y le conté todo lo que me estaba sucediendo. Él me dijo que debía buscar al padre de mi hijo y decírselo pero yo me negué, Alaric me dijo que él iba a apoyarme.

Con el paso de los meses Alaric me pidió que fuera su novia, yo me negué. ¿Como iba a ponerme de novia si estaba esperando el hijo de alguien más?

Alaric, con su perseverancia logró poner un anillo en mi dedo con el argumento que criaría a mi hijo como si fuera de él y eso hizo desde el momento en que mi bebé nació. Cuando mi hijo cumplió un año, fue cuando nos casamos.

Con sinceridad puedo decir que me había enamorado de Alaric pero no con la misma intensidad con la que me enamoré del padre de mi hijo, sin duda Anthony era el amor de mi vida.

Y ahora tenerlo frente a mi... quería abrazarlo y llenarlo de besos pero mi cerebro se puso en alerta... Solo quería tomar a mi hijo y esconderlo de su verdadero padre. 

Anthony no podía saberlo, nunca iba a saberlo.

Clandestino / Romeo Santos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora