—Ya tranquila— dijo Anthony aún abrazándome.
—Estoy arruinando todo—dije limpiándome la nariz.
—Claro que no, ¿Quieres hablar? Puedes confiar en mi.
—No— dije moviendo la cabeza.
No quería recordar todo mi pasado, esos meses tan horribles de mi vida. Anthony, no tenía por qué saber ese capítulo tan doloroso en mi vida.
—Creo que iré a mi habitación— dije intentando levantarme de la cama pero Anthony me lo impidió.
—No voy a dejar que te vayas, no así.
—Estoy bien.
—No lo estás... tú ojitos no tienen ese brillo cuando me ves... cuando estás conmigo— dijo jalandome para que me acostara en su regazo. —No necesitas hablar conmigo si no quieres, pero quiero estar contigo, no quiero que te sientas sola, estoy aquí... para ti— dijo dándome un beso en la frente.
Me estaba derritiendo por dentro, ¿Donde había estado este hombre metido todo este tiempo?
Solté un suspiro y decidí contarle.
—Hace tiempo...
—No es necesario si no quieres— Dijo interrumpiéndome.
—Quiero hacerlo... necesito desahogarme, quizá eso sea lo que necesite para cerrar las heridas— al decir esto Anthony me abrazo más fuerte.
—Te escucho, mi amor...
—Hace mucho tiempo yo salía con una persona, nos estábamos conociendo... y una noche—me aclare la garganta para continuar.—él abusó de mi... Yo no quería...—dije mientras una lágrima resbaló por mi mejilla.—Le pedía que parara pero no lo hizo, me tomo a la fuerza... después de eso—Comencé a llorar como una niña chiquita.
—Tranquila Debby, toma tu tiempo... No tenemos prisa.
—Después me enteré que estaba embarazada, estaba esperando un hijo de un hombre que no amaba y que había abusado de mi... pero aún así jamás pensé en deshacerme de él. Hablé con él, le dije lo que sucedía— volví a romper en llanto.
Anthony me abrazo fuerte y me susurraba cosas lindas para que me tranquilizara.
—Me obligó a abortar... Es por eso que no puedo tener hijos. Dañaron mi sistema y jamás podré ser madre— dije llorando.
—No se que decirte— dijo Anthony dándome besos en la frente.
—No tienes que decir nada... no te lo digo para causarte lástima, necesitaba desahogarme, eres la única persona que lo sabe.
—Si lo tuviera enfrente— dijo Anthony con la mandíbula apretada.—Lo mataba yo mismo.
—No vale la pena, no vale pena que un hombre como tú arruinara su vida por una basura como él.
—Me imagino lo difícil que fue todo para ti y más si lo ocultaste, es increíble que salieras adelante. Eres una mujer muy fuerte.
—Yo era la típica adolescente que soñaba con casarse con un hombre ejemplar, tener cuatro hijos y dos perros... Siempre imaginé eso... Yo quería una niña que llevara mi nombre y un niño que fuera igual al hombre con él que iba a compartir mi vida... mírame ahora... Solo pienso en el trabajo... Aún no termino de reconstruirme.
—No necesitas todo eso para ser feliz.
—¿Que necesito para ser feliz?
—A mi— dijo sonriendome.—Escúchame bien Debby, Nunca, Nunca voy a dejar que nadie vuelva a lastimarte.
—No prometas cosas que no puedas cumplir.
—Aunque tú y yo estemos con diferentes personas, siempre voy a velar por ti.
—No quiero estar con nadie más— dije sin pensarlo.
Anthony levantó mi barbilla, me observo como si quiera saber todo lo que mi corazón sentía por él, pero ni siquiera yo lo sabía... solo sabía que quería estar con él ahora y siempre. Me beso los labios, era un beso Dulce y lento. Un beso que decía todo y nada. Un beso lleno de promesas que ninguno de los dos podría cumplir sin lastimar a personas que queremos.
Me recostó poco a poco en la cama, sin dejar de besarme con sus deliciosos labios que sabían mejor que la miel, Anthony me tenía acostumbrada a ser un tipo rudo y apasionado, hoy era diferente... era un tipo Dulce, cuidadoso, amoroso...
—Ahora mi nena linda, Si me lo permites...— dijo con su voz ronca.
Y es que yo a este tipo le permitiría todo.
—¿Que?— le dije acariciando su cabello.
—Voy a hacerte el amor...— me susurro al oído.
Lo cual me produjo un escalofrío en todo cuerpo, ¿Quería hacerme el amor? ¿Sentía algo más fuerte por mí que solo sexo? Y es que como explicar todo lo veía en sus hermosos ojos cafés, quería convertirme en su todo, quería ser parte de su vida, lo quería a él y eso me llevó a la conclusión que estaba enamorándome de él.
—¿Puedo?— dijo sacandome de mi transe, preguntando si podía sacarme la camiseta. Sin pensarlo solo pude decir que si.
Anthony estaba contemplándome, hechizándome con su mirada, me beso de nuevo, movia sus labios con una tranquilidad desesperante, me dio una pequeña pero deliciosa mordida y se separó de mi.
Bajo con besos húmedos por mi cuello, estaba adorándome, siguió bajando hasta llegar a mis senos, sin dejar de acariciar mis piernas con sus suaves manos. Deslizo la lengua por mis pezones que se endurecieron con su tacto, metió uno a su boca, jugaba con él, mientras mi otro pecho era atendido por su mano. Era una sensación delirante. Se irguió y deslizo mis bragas por mis piernas. Se puso nuevamente sobre mi, colocándose enmedio de mis piernas y entro en mi tan lentamente que quería morirme.
—Eres muy hermosa— dijo mientras me menetraba.—Me tienes totalmente cautivado.
Se acercó a mi para besarme mientras sus movimientos eran lentos, tomo mis piernas y las enredo en su cintura, fue entonces que lo sentí por completo.
—Quiero que seas sólo Mía...— susurro a mi oído.—Solo Mía. Tan Mía que si estás con otro hombre solo pienses en mi.
Yo no podía responderle, estaba concentrada en sentir sus deliciosos movimientos que apesar de ser lentos eran precisos, este hombre sabía lo que hacía. Amaba tocar su cuerpo musculoso lleno de nuestro sudor y olor.
—Me gustan tanto tus gemidos— susurro y me mordió la oreja.
Empezó a acelerar sus movimientos, comencé a contraer la vagina, él comenzó a soltar leves gruñidos que me volvían loca, me excitaba escucharlo gruñir, jadear, era demasiado erotico, estaba apunto de convulsionarme.
Mordió sus labios y cerró los ojos, sentí como un liquido caliente se esparcía en mi interior, siguió moviéndose hasta que se aseguró que tuviera un perfecto orgasmo.
—Te quiero Deb— dijo dándome un beso en la frente.
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Clandestino / Romeo Santos
RomanceDespués de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
