—¿Que dijiste?— pregunte aturdida.
—Que voy a dejar a Fran.
Me quede unos segundos callada tratando de procesar lo que acababa de decirme.
—No te creo— fue lo único que salió de mi boca.
—Créeme por favor.
—¿Vas a dejarla o ya te dejo ella?— pregunte molesta.
—Voy a dejarla, yo voy a dejarla por que quiero estar contigo.
—Me cuesta tanto creerte— dije levantándome del sillón y di vueltas por la sala.—¿Cuando?
—¿Cuando que?— pregunto.
—¿Cuando vas a dejarla?
—Pronto... debo esperar el momento para romper con ella, no quiero lastimarla.
Me empecé a reír.
—¿Ahora es que me quieres ver la cara de estupida a mi?
—¿Por que?
—Por que vienes aquí a decirme que vas a dejarla por qué quieres estar conmigo pero esta claro que no la vas a dejar. Solo vienes a decirme esto para tener a donde correr cuando tú... cuando tu novia no esté.
—Eventualmente voy a hacerlo, no es fácil. Es una relación de más de 17 años.
—Pues eventualmente cuando hayas terminado con ella, vienes y me buscas.
Anthony estaba apunto de perder la paciencia conmigo.
—No se debora, en verdad no comprendo, por qué mierdas no entiendes lo que significas para mi. No entiendo por qué no me crees cuando te digo que te amo, que te quiero, que me gustas... esa desconfianza tuya me descoloca, por que aparentas una seguridad increíble pero dejas mucho que desear.
Su comentario me cabreo bastante. El enojo más el alcohol no eran una buena combinación.
—¿Que quieres escuchar? ¿Que soy una mujer insegura? Si lo soy y mucho. No me siento "hermosa", no me siento lo suficiente para retenerte a mi lado, sé que buscas más... Todos los días de mi vida me pregunto por qué estas conmigo, que es lo que quieres de mi. Me siento poca cosa para ti. ¿Eso es lo que querías escuchar?— estaba apunto de ponerme a llorar.—Siempre busco la aprobación de todos por qué eso me hace sentir mejor, si algo hago bien me obsesiono por eso por que es algo es en que tengo que destacar. ¿Pero contigo? Contigo no sé qué tengo que hacer para retenerte a mi lado— dije con la voz quebrada.
—No tienes que hacer nada para retenerme, por que estoy aquí contigo por que quiero, Nadie me tiene a la fuerza. Te amo, metetelo en la cabeza. Eres una mujer hermosa, tu cabello, tu tersa piel que no necesita de maquillaje por que es perfecta, tus largas pestañas que adornar esos preciosos ojos que me cautivaron desde el día que te vi, Son tan enigmáticos. No digas que no eres hermosa por que eres más que eso linda.
Comencé a llorar al escuchar las palabras de Anthony.
—Jamás vuelvas a decir que eres poca cosa para mi, eres mucho más de lo que yo merezco.
Me deje caer en el sillón. Anthony se sentó a mi lado e intento abrazarme.
—Déjame— le dije quitándome de su abrazo.— Es mejor que te vayas— me limpie las lágrimas con rabia, no me gustaba mostrarme débil ante nadie.
—No voy a irme, no cuando se que no estas bien.
—Eres demasiado tóxico para mi— dije limpiándome la nariz.
—Amor... tú eres... mami por Dios, te complicas demasiado.
—¿Me complicó demasiado? Ponte en mi lugar. Soy la otra está bien, yo lo acepte. Pero por Dios ¿como te pusiste de histérico esta tarde? Me haces sentir que no te importo, que ella siempre será la prioridad.
—La cague, yo lo sé y por eso estoy aquí. Si no me importaras no estaría aquí.
—No has de tener que hacer— dije con ironía.
—Linda... Estoy en plena producción de mi álbum, sin embargo estoy aquí rogándote para que me perdones.
—No se por que soy tan débil cuando se trata de ti— dije tapándome la cara.
—Por que me amas— dijo Anthony abrazándome.
—Quisiera no hacerlo.
—Te propongo algo— dijo Anthony tomando mi rostro entre sus manos.
—¿Que?
—Vámonos juntos de vacaciones.
—Estas loco, tengo que trabajar.
—Pide unos días... o el próximo fin de semana.
—¿A donde iremos?
—No lo sé— dijo riéndose.—¿pero eso es un si?
—No.
—Anda, si?— dijo llenándome la cara de pequeños besos hasta que empezó a hacerme reír.
—Está bien— le dije sonriendo con debilidad.
—No te vas a arrepentir— dijo dándome un beso en las manos.— Ahora mami, vamos a ir a tu habitación y nos vamos a dormir que ha sido un día bastante ajetreado.
—¿Vas a quedarte dormir?— pregunte ilusionada.
—Si, mi amor— dijo antes de darme un beso en los labios.
Al entrar a mi cuarto me puse mi pijama el solo era un simple camisón corto color rosa, Anthony se quitó la ropa y se quedó en bóxers. Ambos entramos a mi cama, era muy acogedora y cómoda, era como si te abrazara. Ant se colocó detrás de mí y con su brazo me acercó más a su cuerpo para dormir en la tan conocida "cucharita". Al poco rato de estar escuchando su respiración me quede profundamente dormida.
Sentí como alguien tocaba mis piernas de forma delicada, abrí los ojos de golpe y me removí incómoda.
—Soy yo— escuche la voz ronca de Anthony.
—Son las 3 de la mañana— dije viendo el reloj de mi tocador.
—Es la hora en que los demonios despiertan— dijo mordiendo delicadamente mi monte Venus, lo cual me hizo derretirme por dentro.
Con sus manos deslizó mi ropa interior, rozando con sus dedos mi piel. Aún me sentía aturdida, no entendía muy bien que estaba pasando, estaba adormilada pero muy receptiva a las caricias del hombre que estaba entre mis piernas.
Ant sopló en mi intimidad lo cual me envió un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo.
—Nada es tan Rico como despertar a tu mujer a media noche para hacerle el amor— dijo antes de hundir su cara entre mis piernas.
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Clandestino / Romeo Santos
RomanceDespués de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
