One shot.

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No entendía que era lo que estaba pasando. El mundo me daba vueltas, el aire me empezaba a faltar al pensar que podría pasar mucho tiempo encerrada en estas cuatro paredes si esto no se te resolvía pronto.

Cerré los ojos y dejé mi mente volar...

Cuando me entere que estaba embarazada, sentí que fue una pequeña luz en la oscuridad en la que estaba sumida. Me sentí feliz, definitivamente quería tenerlo, en ningún momento paso otra opción por mi mente.

El día de mi boda... el día de mi boda, aunque debería ser el día más feliz de mi vida, no lo era. Quería a Alaric pero no lo amaba... lo único que esperaba era que Anthony impidiera la boda y me llevara con él, pero eso no sucedió.

Un día estaba sentada cerca de la ventana mientras tocaba mi vientre abultado de casi ocho meses. Pensando en cómo sería mi hijo ¿Se parecería a su padre?, pensando si todo lo que estaba haciendo era lo correcto. ¿Debería llamarlo y decírselo?

Tome el teléfono y me atreví a llamarlo... un timbre, dos timbres y me respondió... me respondió ella. Colgué enseguida. Esto era un claro mensaje de que debía quedarme callada y seguir mi vida con Alaric.

Sufrí, sufrí en silencio. Por mi, por mi hijo... Mi embarazo fue de alto riesgo en los últimos meses, tenía que mantenerme en cama, no podía hacer esfuerzos por que la placenta había tenido un desprendimiento. Me sentía aterrada, lloraba siempre que alaric no estaba. Si yo perdía a mi hijo, perdía todo. Era lo único que tenía de Anthony. Y era la única oportunidad que tenía para ser madre.

Los días eran eternos, tenía tiempo de sobra... veía televisión, leía un poco, pero sobre todo stalkeaba a Anthony en sus redes sociales, aunque obtenía muy poca información sobre él. Me dolía tanto haberlo dejado pero era lo mejor o eso era lo que yo creía.

En mi instagram siempre recibía solicitudes de cuentas falsas o de amigos cercanos a Ellos, siempre pensé que era la bruja que quería saber sobre mi. Saber si realmente me había alejado de su "hombre".

A mi mente llego un recuerdo en específico... era un 4 de julio, la bruja había organizado una pool party en casa de Anthony y como siempre tiraba la casa por la ventana por complacerle sus caprichos. Solo estaban su amigas y amigos más cercanos, por ende, Cedin y yo estábamos ahí. Yo de mala gana por obvias razones, Anthony y yo ya teníamos historia que contar.

Ella siempre colgada a Anthony, era demasiado empalagosa con él pero eso parecía gustarle por que siempre tenía una sonrisa y un abrazo para ella.

Ella se desapareció por unos minutos y después apareció con un bikini blanco. Para ser sincera se veía muy bien, la muy desgraciada. Vi al maldito de Anthony comiéndosela con la mirada, después cruzo su mirada con la mía y levanto su vaso como si estuviera brindando conmigo.

Hijo de p...

Anthony se quito la camisa y se metió a la alberca junto con ella. No se si estaba dándome celos o de verdad la quería. Si quería guerra se la iba a dar, nosotros teníamos mejor armamento.

Cuando Cedin se acercó a mi lo abrace y metí mis manos por debajo de su camisa y se la quite. Este cabron si estaba bueno, estaba marcado por todos lados, tenía abdomen de lavadero y en automático se robó la mirada de las chicas.

Anthony no dejaba de observarnos.

Me comporté cariñosa con Cedin y pase mis manos por sus definidos músculos y lo bese siendo consciente que teníamos público viendo nuestra escena amorosa.

Yo Llevaba puesto un vestido floreado con botones al frente, abajo llevaba puesto un bikini color rojo, en ese tiempo hacía bastante ejercicio y podría decirse que tenía el abdomen hasta marcado, no era flaca, era musculosa hahaha, cuando me quite el vestido no pude evitar voltear a ver a Anthony. No me despega la vista. No me metí al agua, solo me acosté a tomar el sol.

Sinceramente era para que admirara lo que quería tener pero no era suyo.

Anthony salió del agua y el muy cabron me mojo toda cuando sacudió su cabello sobre mi. Abrí los ojos asustada al sentir las gotas de agua sobre mi.

–Perdón– encogió los hombros y se rio.

–Enserio que cuando quieres te das a odiar– dije limpiándome las gotas de agua.

–¿Te ayudó?– sonrió de lado.

–Ve ayuda a tu novia, te diría que se puede ahogar si las dejas sola pero le salieron buenos los flotadores.

–Envidiosa.

–¿Envidiarle lo operada que está? Por dios... solo le envidio una cosa– dije sin pensarlo.

–¿Yo?– sonrió victorioso.

Tome mi vestido, me levante y camine hacia adentro de la casa. Anthony me siguió y el muy cabron me metió al cuarto de servicio. Si donde están la lavadora, la escoba y los trapeadores.

–¿Que le envidias?– me acorralo en medio de la secadora y la lavadora que eran grandes como si fueran refrigeradores.

–Tu sabes que le envidio, necesito decírtelo?

–Si– le dio una pequeña mordida a mi labio inferior.

–A ti...

Anthony me beso apasionadamente mientras con una mano acariciaba mi cintura y con la otra tomaba una de mis piernas para pasear su mano desde mi rodilla hasta los glúteos. Me tenía totalmente aprisionada contra la pared, su cuerpo, la lavadora y la secadora.

–Te queda precioso este color– su voz era más ronca de lo normal, su lengua se deslizaba por todo mi cuello hasta que volvía a besarme y yo no podía quedarme atrás, toque su pecho, sus brazos, me abrace a él, mientras él buscaba el modo de poseerme.

Escuchamos la puerta abrirse y los dos nos quedamos congelados. Anthony me tapo la boca por instinto y se apretó más contra mi para que no nos vieran.

Alguien entró saco una escoba y el recogedor, enseguida salió de ahí. Obviamente a ambos de nos bajo el calentón del susto.

–No podemos estar cogiendo cada que nos vemos– le reprendí mientras me acomodaba el traje de baño.

–No me provoques entonces– aún tenía una semi-ereccion.

–Le vas a sacar un ojo a alguien– me reí al verlo.

–Dame un beso bien rico antes de que te vayas– tomo mis mejillas con una mano y las apachurro.

  –No, por que se te vuelve a encender la maquinaria– me reí y le di un agarrón allá abajo.

–Debora– se apenó el muchacho.

–Te quiero– tome sus mejillas y le plante un beso.

Entonces... Ahora que por fin era mío, sin engañar a nadie... que vivíamos juntos, que teníamos a nuestro hijo, estoy aquí encerrada en este horrible lugar sin yo haber hecho nada... ¿Enserio me merezco esto?

Clandestino / Romeo Santos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora