Lo que teníamos Anthony y yo no tenía nada de real, no éramos nada. Solo dos infieles hundiéndose en los infiernos de las pasiones carnales... a pesar de que yo había desarrollado sentimientos por él, no éramos ni seremos nada.
Estaba esperando poder abordar mi vuelo de regreso a realidad... lejos de Anthony. A mi mente solo llegaban recuerdos de la noche anterior, como había quitado mi vestido con tanta delicadeza, como había besado cada rincón de mi piel... tenia sus caricias y besos marcados en mi.
"Vuelo con destino a Nueva York, favor de aborda en la puerta 6"
Mi mente recreó un cliché de película donde Anthony venía a impedir que me fuera y me quedara con él para siempre, pero eso nunca sucedería.
Suspire y cogí mi bolso, era hora.
Busqué mi asiento y me senté, saque mi celular para apagar la señal pero tenía un mensaje, de Anthony.
"¿Por que te fuiste sin despedirte?"
Me había ido cuando él aún estaba dormido, quería evitar las despedidas, evitar la platica de que lo ocurrido nunca pasó... que se quedaría en Ibiza y en Madrid. No quería enfrentarme a la verdad, enfrentarme a que lo nuestro se había terminado.
Sin pensarlo más, borre su chat sin siquiera abrir su mensaje, tenía que cortar de tajo mi comunicación con él, me dolía pero era lo mejor para ambos... o por lo menos para mi. Además cedin iría por mi al aeropuerto, si él viera nuestras conversaciones pasadas donde Anthony me confesaba todo lo que quería hacerme y lo dispuesta que yo estaba a que me hiciera todas esas perversidades, cedin terminaría odiándonos a los dos.
Antes de apagar el celular entro una llamada de número desconocido, pensé en no contestar pero podía ser algo de mi trabajo.
—Si?
—¿Por que te fuiste sin despedirte?— era Anthony y su voz ronquita inconfundible.
—Odio las despedidas.
—¿No merecía un beso de despedida?—dijo Anthony, me imaginé que estaba sonriendo.
—Merecías muchos.
—Sabes... me sentí como... como usado.
—¿Usado?— le pregunte riéndome.
—Si, me usaste para satisfacer tus deseos sexuales y cuando quise abrazarte, besarte y oler tu deliciosa piel... Tú mi amor, ya no estabas.— dijo indignado.
—No fue mi intensión que te sintieras así pero no quería enfrentarme al tener que despedirnos.
—Pase unos días maravillosos Deb, pero es mejor para ambos. Despedirnos y Olvidarnos.
Su voz cambió, ahora era dura.
—Es lo correcto....
—Para eso llame, para que todo quede claro entre nosotros y podamos volver a nuestras vidas sin problemas.
—Es lo mejor.—dije con tristeza.
—Nunca pasó nada entre nosotros, solo te traje al show por cortesía. Nos vimos dos, tres veces pero hasta ahí. No somos amigos, solo somos conocidos, ok?
Sus palabras se volvieron tan frías que estaba llenándome de rabia, estaba claro el mensaje pero no tenía que decírmelo así.
—Claro entiendo y estoy muy de acuerdo pero...Ojalá que cuando me veas en brazos de tu mejor amigo puedas olvidar lo que es estar entre mis piernas—dije con un rabia y le colgué la llamada.
Que se vaya a la mierda. Era obvio que tenía muy en claro todo, no tenía por qué decírmelo de esa forma. Lo odio, en verdad lo odio.
Al llegar a Nueva York, mi novio estaba esperándome un enorme ramo de rosas. Sonreí al verlo, se acercó a mi, me abrazo dándome una vuelta en el aire y me beso. En realidad si estaba feliz de verle.
—¿Como estas, amor? ¿Me extrañaste?
—Mucho— dije dándole un beso en los labios.
Cedin cogió mi maleta, mientras yo hundía mi nariz en las hermosas rosas que me trajo, subimos a la camioneta, quería comer algo, estaba hambrienta, así que fuimos a un lugar de pizzas a la leña.
—Cuéntame, ¿Como te trato Anthony?
Se me atoro la pizza y empecé a toser, ¿enserio quería hablar de su amigo?
—Pues... bien, en realidad sólo lo vi un par de veces, de hecho creo que hasta me cae mal, sabes?
Cedin se empezó a reír. —¿Por que?
—Es extraño, un día es amable y al otro un grosero amargado... No lo sé.
—Ant puede ser complicado, Él es muy exigente, cuando trabaja se exige mucho a sí mismo, es muy perfeccionista... pero no creo que tenga algo contra ti— dijo besando mi mano.
—Quizá sea eso, ¿Podemos hablar de otra cosa?— le dije sintiéndome incómoda.
El celular de Cedin comenzó a sonar, baje mi mirada a la Pantalla y era Anthony en vídeo llamada.
—Ahí está el amargado— dijo Cedin riéndose al ver la pantalla.
Cogió el celular y le respondió.
—whats up bro!
—Hey play boy, en que andas?
—Sigo en Madrid. ¿Te llegó tu paquete?
Al Escuchar su voz y su risa sentía como el corazón se me estrujaba.
—Si, Justo la tengo aquí— dijo jalandome para que Anthony me viera.
Le sonreí hipócritamente y le planté un sonoro beso a cedin en los labios.
—He llegado bien, por si tenías pendiente, ahora no me quites el tiempo con mi novio, ya hablaran luego, Chao!— le dije antes de colgar su llamada.
—¿Que fue eso?— me dijo Cedin riéndose.
—Es mi tiempo, no? Parece que extrañas más a tu amigo, que a tu novia.
—Para nada mi amor— dijo dándome un beso en la frente— Voy al baño mi cielo.— dijo antes de pararse e irse.
Mi celular timbro y tenía un mensaje de un número desconoció.
"Que grosera eres"
¿Quien eres?—Respondí. Aunque era obvio que sabía quién era.
"Él causante de tus últimos orgasmos"
Maldito arrogante. No le respondí.
"Enserio borraste mi número"
—Por favor no me escribas más, no somos ni siquiera amigos, déjame tranquila.
"¿Estás molesta por lo que te dije esta mañana?"
—Si
"¿Por que?"
—Por que no era la forma, tengo clara la situación, no era necesario que me hablaras así.
"Discúlpame, no quise"
—Vete al diablo Anthony, no me escribas más, no quiero problemas con Cedin.
"¿En verdad no quieres saber de mi?"
—No
"Te extraño"
¿Ah que mierda estaba jugando? Primero me dice que no somos ni siquiera amigos y ahora me dice que extraña. Yo también lo extrañaba y no tenía idea de cuánto. Iba a responderle cuando Cedin volvió a la mesa.
—Anthony quiere hablar sobre algo importante conmigo— dijo dejando su celular en la mesa.
Sentí un escalofrío horrible que me recorrió todo el cuerpo . ¿Le dirá lo que pasó ente nosotros?
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Clandestino / Romeo Santos
RomanceDespués de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
