Capitulo 45

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—Entiendo como te sientes, entiendo tu punto de vista, pero Carajo déjame ahora ser yo quien ponga las cartas sobre la mesa— me decía alterado.

—Estoy trabajando ahora Anthony— le dije agobiada.

—Promete que hablaremos cuando esto termine— dijo tomándome de las manos.

—Te lo prometo— dije viéndolo a los ojos.

Me di media vuelta y antes de salir Anthony dijo mi nombre.

—¿Que?— le dije desde la puerta.

—No coquetees con aubrey, Soy un hombre celoso— dijo encogiendo los hombros.

Aunque no lo quisiera me fue inevitable sonreír antes de salir de ahí.

Mi jefe estaba como loco buscándome, tuve que inventarme un buen pretexto para que no me hiciera firmar ahí mismo mi renuncia. Mi jefe era un jefe bastante tóxico pero aún así amaba mi trabajo. En toda la noche no volví a ver al sexy rapero pero si pude observar al enigmático halcón que me asechaba desde un rincón. A donde yo fuera su mirada estaba fija en mi y cuando hacía contacto visual con él, me sonreía... esa maldita sonrisa que tanto me gustaba, que tanto amaba y me volvía loca.

Me gusta tanto que si lo hubiera conocido como artista seguramente estaría en primera fila en sus conciertos gritándole que lo amaba y que se casara conmigo.

Al terminar el desfile hay estaba Anthony esperándome...

—¿Nos vamos?— dijo abriéndome la puerta de su camioneta.

—¿Tengo opción?— le dije antes de subirme.

—No, no la tienes— dijo sonriendo.

Solté un suspiro y negué con la cabeza.

—¿A donde te llevo?

—¿A donde me llevas? Pues a mi casa a donde más.

Romeo condujo hasta mi departamento mientras sonaba una música lenta, romántica la cual hizo que me quedara dormida.

—Hey, mi amor... despierta— dijo Anthony tocando mis mejillas con leves toques.—Hola— me dijo sonriendo al ver que abrí los ojos.

—Hola— dije adormilada.

Anthony me ayudo a bajar de la camioneta y caminamos rumbo al elevador. No sabía cómo comportarme con él, habíamos terminado. No estaba acostumbrada a estar a solas con él y no estar abrazada a él o pegada a sus labios.

—Ve a tu habitación y ponte algo cómodo, no te vas a salvar de nuestra conversación— dijo al entrar a mi departamento.

Suspire y asentí... Romeo camino hacia mi pequeño bar y se sirvió un trago.

—¿Puedes ayudarme?— le dije dándole la espalda para que me bajara el cierre.

Soltó su copa y deslizó el cierre con mucha lentitud mientras aprovechaba para rozar mi piel, haciendo que esta se erizara. Me aleje rápido, Si lo dejaba continuar íbamos a terminar teniendo sexo en la alfombra de la sala y no es lo que quería ahora.

Cuando volví Anthony estaba sentado en el sillón con la vista perdida. Me senté a su lado y este volteó regalándome una sonrisa.

—Quiero que me escuches, ok?— dijo tocando mi pierna.

Asentí.

—Para mi, esto es igual de difícil que para ti. Carajo, no sé por donde empezar— dijo tocandose el cabello.

—Por el principio— le dije.

—Al igual que tú... pensé que esto lo sería momentáneo, me gustabas mucho y quería meterte en mi cama, pero cuando lo logré no me fue suficiente, quería más y más. Te quería entera y al conocerte, al convivir contigo me di cuenta de lo especial que eres. Sin darme cuenta o sin medir las consecuencias me enamore de ti... te amo te lo he dicho... pero antes de ti había alguien más.

—también antes de ti había alguien y sin pensarlo lo hubiera dejado por ti— le dije con recelo.

—Es diferente Deb... Son muchos años de relación. La amo al igual que a ti. Las quiero a ambas y si me ponen a elegir no puedo nena. No puedo dejarla pero tampoco puedo dejarte ir a ti y esa es la diferencia entre tú relación y Mía. ¿Cuanto tenías con Cedin? Un año? Tú no lo amabas.

—Si fueras feliz con ella no buscarías en otro lugar.

—Yo no busque... tu solo apareciste en mi vida con tu bonita sonrisa y te metiste en mis entrañas.

—¿Y qué sugieres? ¿Que siga siendo tu amante? ¿Que sea un fantasma en tu vida? ¿Eso me merezco?

—Es lo único que puedo ofrecerte. Que nuestro amor siga siendo clandestino. Y no sé si lo merezcas o no, pero tú sabías debora, tú sabías que ella estaba primero que tú.

—¿En verdad la amas?— pregunte sabiendo que me iba a doler la respuesta.

—Si.

—Listo. Lo nuestro terminó Anthony. Vete.

—Deb— dijo tocando mi brazo.

—¿Que Anthony que?— le grite—¿Que quieres mi? Solo estás pensando en ti, en lo que tú sientes pero ¿Que hay de mi? Tengo sentimientos Anthony. Te amo, estoy loca por ti ¿Sabes lo horrible que siento cuando me dices que la amas? Estoy consciente de que ella estaba primero. Me canse de esto, de escondernos, de compartirte.

—Las amo a las dos, no puedo elegir. Y tampoco quiero lastimarte como tampoco la quiero lastimar a ella.

—¿Que sugieres? ¿Que vivamos los 3 juntos? ¿Que cuando no quieras estar con una, esta la otra y así? ¿O quieres hacer un trío?

—Estoy hablando de sentimientos no de placer— dijo con seriedad.

—Si yo quisiera te llevo a la cama ahora y en un segundo te olvidas de tus sentimientos.

—Y es que eso es lo que me gusta de ti. Que nunca te quedas callada y tienes algo para responderme.

No sabia qué actitud mantener con él, si mandarlo a la mierda o luchar por él.

Clandestino / Romeo Santos Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora