Apesar de vomitos y diarrea, Anthony seguía aqui. Me canse de pedirle que se fuera, no quería que me viera en este estado, perderíamos toda la Magia.
—No me voy a ir, quiero cuidarte— dijo Anthony acariciando mi cabello.
—No quiero que me veas así...
—Aún estando enferma eres preciosa— dijo sonriendo.
—Anthony, enserio vete— dije apenada tapándome con la cobija.
—Hey, nena... no voy a irme— dijo destapandome.
—Gracias... — dije en un susurro.—Gracias por estar aquí, para mi. Gracias por no dejarme solas y por cuidarme.
—No agradezcas Deb... Solo quiero cuidar de mi mujer— dijo sonriendo.
¿Mi mujer? Escuchar eso hizo que en mi estómago revolotearan mariposas, ¿Realmente me consideraba suya? Este hombre quiere volverme loca. Como no iba a enamorarme de él cuando se comporta tan cariñoso y amoroso conmigo.
—¿Soy tu mujer?— pregunte ilusionada.
—Eres Mía, aunque estes con otro... Eres Mía, ambos lo sabemos.
—¿Tu eres mío?— pregunte con miedo de escuchar su respuesta.
—Tuyo... pero tienes que ser una nena buena y aprender a compartir.
Me empecé a reír. Este es un cabron bien hecho.
—Enserio... que si no me sintiera tan mal, estaría encima de ti desnudándote— dije frustrada.
—Ya tendremos tiempo para eso, ahora sólo quiero que te pongas bien— dijo dándome un beso en la mano.
—¿Me Quieres aunque sea un poquito?
Estaba empezando a ponerme sentimental, necesitaba saber que sentía algo más por mi que esta tensión sexual que tenemos.
Anthony se me quedo viendo, estaba analizándome.
—Te quiero... claro que te quiero y ya te lo había dicho, yo no hablo por hablar... Si no te quisiera no estaría aquí preciosa.
Estaba apunto de soltar un "te amo" pero me contuve, eso posiblemente solo lo ahuyentaría y es lo que menos quiero. Quiero tenerlo cerca, lo quiero conmigo aunque por el momento tenga que compartirlo.
Esa noche Anthony durmió conmigo, en mi cama, abrazándome toda la noche.
La Luz del día estaba filtrándose por las cortinas color azules. Amaba despertar entre sus brazos, sentir su calor y su respiración en mi cuello. Me removí un poco para ir al baño, pero Anthony me apretó hacia su cuerpo.
—Deja de moverte tanto, despiertas a la fiera— me dijo adormilado.
Me empecé a reír. Me estire un poco y tome mi celular. Tenía muchos menajes de Cedin preguntándome como estaba, pero el último mensaje me descoloco y perdí el control.
—Anthony despierta, debes irte— le dije moviéndolo con desesperación.
—¿Que te pasa?— dijo entrecerrando los ojos, estirándose en la cama.
—Anthony, mueve el trasero. Debes irte!
—¿Que? ¿Por que?— dijo bostezando.
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Clandestino / Romeo Santos
RomanceDespués de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
