Después de conocerse casualmente en una tienda, Debora y Anthony se reencuentran pero su relación se vuelve imposible por miedo a lastimar a los que los rodean.
Me entregue a un hombre que no amaba, no puedo decir que lo pase mal por que no fue así pero no se trataba del hombre al que le pertenece mi corazón, mi piel no se erizaba cuando sus manos me tocaban, cuando sus labios me besaban... solo podía cerrar los ojos y pensar en él... ¿Por que lo hice? Por qué sabia que Cedin se lo contaría a Anthony, no me merecía el trato que él me daba, un día me trataba como si me amara y al otro me deshecha como si yo no significara nada para él... ¿Que si me arrepiento de lo que hice? Si, si me arrepiento por que Cedin es un buen hombre, solo estoy jugando con él y no se lo merece, estoy haciendo con él lo mismo que Anthony hace conmigo.
No debemos aprovecharnos de las personas que nos aman.
—Fue una noche estupenda— dijo Cedin dándome un beso en la frente al despertar.
Le sonreí débilmente y lo vi meterse al baño, quería irme a mi casa, no quería estar aquí, me sentía sucia y asqueada de mi misma.
Busqué mi celular, tenía mucha llamadas y mensajes de "Juan electricista" uno de ellos decía "Perdóname por favor, estoy confundido... No sé qué es lo que realmente siento por ti, necesitamos hablar" mi estómago se estrujo y me sentí peor. Quiero desaparecerme de la fas de la tierra o quizá me haga lesbiana pero dejar de meterme en tanto lío.
—¿Quieres que vayamos a desayunar?— me dijo Cedin con una toalla en la cintura, acababa de darse un baño.
Este hombre estaba muy bueno, mucho más que Anthony, Cedin tenía el abdomen perfectamente marcado, unos brazos fuertes, espalda ancha y ademas este hombre si era mío, cualquier mujer le gustaría estar en mi lugar... pero no me hacia sentir lo que Anthony, no tenía esos hermosos ojos cafés que tanto me gustaban, no me hacía sentir nerviosa cuando su mirada me escaneaba, no tenía esa hermosa sonrisa que me desplomaba y qué decir de esos hoyuelos que me hacen morir de ternura.
—Hey, ¿Pasa algo mi amor?— dijo Cedin acercándose a mi sacándome de mis pensamientos.
—No... Me encantaría desayunar contigo pero debo ir al trabajo— dije con un hilo de tristeza.
—¿A comer?— dijo sonriendo.
—Quizás, si— le dije sonriendo y le di un beso en la mejilla.
¿Y si debo alejarme de Anthony e internar ser feliz con Cedin? Él en verdad me ama y me respeta quizá deba darle una oportunidad.
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Narra Anthony.
He buscado a Deb por todos lados, en su casa, en su oficina, el teléfono no me lo responde, llamo todos los días a su trabajo y no se si están negándomela o en verdad no ha ido a trabajar... estoy volviéndome loco.
Cedin ha estado llamándome para que vayamos a tomar unas cervezas, no quiero verlo... No quiero que me confirme lo que presiento y eso me carcome el alma.
Estoy tan confundido... ¿Se podrá amar a dos personas al mismo tiempo?
Jamas me imaginé que estaría en esta situación, me siento entre la espada y la pared, pero ahora ¿cómo salgo de la situación? Por jugar con fuego, resulte quemado, lo que fue una aventura termino siendo una locura y se convirtió en un amor de verdad.
Las dos son tan diferentes... Son polos opuestos, Amo a debora y quiero estar con ella... pero Fran... también la quiero y no me gustaría lastimarla, no lo merece.
Salí a correr, quería despejar mi mente, necesitaba respuestas para todas las preguntas con las que mi mente me acosaba. Al ir trotando vi a Cedin a lo lejos. Quise evitarlo pero fue demasiado tarde, él ya me había visto y se dirigía hacia mi. Maldita sea.
—Hey Playboy!— dijo saludándome con un abrazo.
—¿Que tal, como estas?
—¿Que no estabas al tope de trabajo?—dijo Cedin.
—Si, estoy con lo de la nueva producción... solo salí a correr para despejarme ya sabes.
—Claro, claro... por un momento pensé que estabas evitándome—dijo riéndose.
—Como crees, claro que no, jamas lo haría— le dije riéndome.
—Vamos, te invito a desayunar o también vas a rechazarme?
Termine aceptando su invitación a desayunar, era una pequeña cafetería a la que solíamos ir. Platicamos de un montón de cosas sin sentido basura que llego lo inevitable. Quería taparme los oídos y no escuchar.
—Estoy que me vuelvo loco Ant... la otra noche me llamo Deb... ufff hermano, valió la pena la espera— dijo Cedin con una actitud lujuriosa lo cual me lleno de rabia.
Lo mire sin decirle nada, no quería escuchar lo que iba a decirme. Quería que se callará la puta boca pero no lo hizo.
—Ahora si es completamente Mía en todos los sentidos... hermano si supieras, Dios... hace Magia esa mujer— decía Cedin emocionado.
Claro que lo sabia pendejo, fue Mía primero que tuya.—Pensé.
—Y es que ese cuerpo...Ufff—decía mientras que con sus manos moldeaba la figura de su cuerpo que tan bien conocía.
Me sentía tan frustrado, no quería que me contara, no quería saber que había tocado a MI MUJER! Que gracias a mis estupideces había profanado su cuerpo. Por primera vez en mi vida sentía unas enorme ganas de partirle la cara.
—Lo hace tan Rico— dijo Cedin tapándose el rostro.
Quería estamparle mi puño en el rostro, de seguro estaba saliéndome humo por las orejas, nunca me había sentido tan impotente. Debía salir de aquí si no esto iba a terminar muy mal.
—Hermano debo irme... Fran está esperándome y ya sabes como se pone— dije levantándome de la silla.
—Está bien, nos llamamos— dijo parándose de la silla para darme un abrazo.
Lo odiaba, odiaba a mi mejor amigo por haberse acostado con su novia... la mujer de la que me enamore y perdí por estupido.
Sin tener sentido de lo que estaba haciendo, tome mi coche y manejé rumbo a casa de debora, debía aclarar mis sentimientos de una vez por todas.