Siempre nos quedará París (parte 1)

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  Imagen de Google.

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  Lo había hecho. Había cometido el mejor error posible y, de pronto, se encontraba ante la maravillosa Notre Dame. Una lágrima cayó por su mejilla y sonrió, había dejado todo y a todos atrás, sus amigos seguro pensaban que estaba loca y sus padres seguramente se preocuparían pero ya no le importaba.
  Su vida estaba siendo un pozo de desesperación, ser pareja de Ron no era el idilio imaginado, era tan horrible que hasta había empezado a coger asco al que en su día fue el amor de su vida. Y con el trabajo en el Ministerio y la agonía por ser la heroína de guerra amiga de Harry Potter solo quería huir. Y al parecer lo había conseguido.

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  Estaba tan harto que se sentía capaz de levitar con el humo que debía salirle por las orejas. Su padre era inaguantable, solo había permanecido en esa prisión que antaño fue su hogar en memoria a su madre, pero si ella ya no estaba, ¿por qué seguir allí?
  Con determinación cogió la maleta de debajo de su cama y metió rápidamente unas prendas de ropa y salió de su cuarto directo a la sala de estar de enfrente. Se metió en la chimenea y pronunció alto y claro:

Maison de la magie, rue 4

  París sería su nuevo hogar, y le iba a dar igual el escándalo que se iba a montar en su casa.

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  La ciudad francesa era su perdición, siempre le había gustado, desde que la visitó de pequeña. Se alojó en un pequeño hotel y, sin deshacer las maletas se decidió a pasear por las orillas del Sena. Se maravilló con las vistas hasta que llegó Notre Dame y se quedó embobada mirando a la imponente catedral. Debía entrar, hacía años que no la veía.
  Pagó la entrada y rápidamente se puso en la cola para pasar pero entonces un grupo de turistas asiáticos se cruzó y por esquivarles ella tropezó dándose de bruces contra alguien.
  —¡Perdón! —exclamó en su idioma olvidando que se encontraba en Francia.
  —No te preocupes...

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  Salió de la chimenea del modesto local de magos escondido en el centro de París. Saludó a Phillippe, el encargado de la pequeña taberna.
  —Oh, monsieur Malfoy, es todo un 'honog' 'veglo' . Hacía años que no 'apaguecía' 'pog' aquí. ¿Cómo está su mère?
  —Bonjour, Phillippe, mi madre está bien. Vengo para quedarme unos días- no le apetecía nada que el hombre se enterase de la muerte de su madre, era una etapa de su vida que prefería no contar.
  —Parfait, si necesita algo solo tiene que 'pediglo'.

  Se despidió de él y caminó en dirección a la calle. El frío parisino acarició su rostro y una sonrisa se instaló en su cara: adoraba París, siempre tenía que haber vivido allí.
  Anduvo por las calles hasta llegar a una pequeña casa que su madre había comprado años atrás para sus estancias de una noche. Era pequeño pero no necesitaba más, el resto se lo daría la ciudad.
  Colocó la poca ropa que había metido en su maleta y salió a pasear. Hacía un día maravilloso para ir a ver los puentes del Sena. Paseó por las orillas del río sintiendo una gran nostalgia, se acordaba mucho de su madre. Como notaba que se estaba deprimiendo decidió entrar a la preciosa catedral que junto a él se erigía para distraerse. Había una larga cola para Notre Dame, ser la más impresionante obra gótica del mundo atraía muchos turistas. Intentó esquivarlos para llegar a la taquilla pero impactó con alguien.
  —¡Perdón! —oyó exclamar en inglés a la persona con la que acababa de chocar.
  —No te preocupes... —empezó a contestar cuando se fijó en quién era la persona con la que había chocado.
  —¿Granger? —preguntó incrédulo.
  —¿Malfoy? —interrogó ella a su vez.
  —¡¿Qué estás haciendo aquí?! —exclamaron al unísono. Ambos sonrieron ante su sincronización.
  —He huido de todos porque mi vida me agobia —contestó la chica sin cuestionarse por qué se lo estaba contando a Draco.
  —Yo me he ido porque sin mi madre nada más me retenía allí —tampoco él meditó a quién le estaba contando lo que le estaba contando pero la sinceridad de Hermione había logrado esquivar su habitual muro de frialdad.
  —Vaya, parece que nuestra vida no tenía mucho sentido —exhaló ella extrañamente feliz.
  —Eso parece —afirmó Draco mientras salía de la cola.

Dramione One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora