Los besos de Draco eran adictivos, siempre lo habían sido. La besaba de maneras tan distintas que podría escribir un libro. Y ese día parecía totalmente justificado que le besase por todo, al fin y al cabo acaban de convertirse en marido y mujer. Sin embargo, tras la boda, la cena y el baile, le había besado tantas veces que necesitaba ir más allá.
Volvió a mirarle, él conducía hacia su apartamento, donde pasarían esa noche porque al día siguiente por la tarde ambos empezaban su luna de miel.
Llevaba toda la noche mirándole, maravillándose de que por fin fuese su marido, pensando que cada segundo estaba más guapo y radiante. Sintió un calorcillo interno llenar su corazón solo con pensar en él como su marido.
—¿Por qué me miras tanto? —preguntó Draco con una sonrisa de lado sin apartar los ojos de la carretera.
—¿Qué pasa? ¿No puedo mirar a mi marido? —se recreó al decirlo.
—Sí, pero es que no me despegas la vista de encima —era cierto, pero es que con ese traje estaba demasiado guapo y encima conducir le hacía demasiado atractivo...
Literalmente sentía que la boca se le hacía agua al ver sus brazos, en mangas de camisa, tensos por el agarre del volante, moviéndose con suavidad. Para ser un negado con las cosas muggles conducir se le daba perfectamente.
—Me gusta verte conducir —susurró acercándose a él.
—Te gusta verme, a secas —bromeó sin dejar de sonreír.
—En otra ocasión te llamaría idiota pero ahora mismo tengo tantas ganas de besarte que solo puedo pensar en eso —contestó con aspereza mientras el deseo comenzaba a anudarse en su estómago.
Él desvió la vista un momento de la carretera para mirarla a ella algo sorprendido. Había escuchado su tono de voz y simplemente eso había bastado para alterarle. Hermione parecía saber qué botones pulsar para encender el deseo en su interior mejor que nadie.
—Me alegro de saber de sus ganas, señora Malfoy —respondió recreándose en el apellido que ahora compartían.
—Muchas, señor Malfoy —y disimuladamente apoyó la mano sobre su pierna.
Automáticamente Draco se tensó y volvió a echar una mirada hacia ella.
—En otra ocasión me gustaría tu atrevimiento pero ahora mismo estoy conduciendo —no solo es que imitase sus palabras, es que además su voz salió ronca, tal y como había sonado la de Hermione.
La respuesta de su mujer consistió en acercar la mano peligrosamente a su ingle. Draco jadeó y se agarró al volante con fuerza.
—¿Te ocurre algo? —preguntó fingiendo no notar nada.
—Hermione... —murmuró en tono de advertencia. Ella simplemente apretó un poco el rozamiento y él tuvo que apretar los dientes—. Para... —su voz sonaba forzada, ronca y llena de deseo acumulado, lo que únicamente sirvió para que el calentón que ella llevaba aumentase exponencialmente.
—No estoy haciendo nada —su voz también sonó a jadeo y fue más de lo que él pudo soportar, su exitación se descontroló y ella pudo notar un bulto tensarse bajo su mano.
—Como sigas rozándome al final tendremos un accidente —avisó mientras aparcaba en el primer sitio que veía. Necesitaba aliviar esa presión y necesitaba hacerlo en ese mismo momento.
—Oh, disculpa, no me había dado cuenta —respondió quitando la mano. Lentamente se acercó a su cuello y dejó un beso detras de su oreja antes de rozarle con los dientes.
Totalmente excitado se quitó el cinturón de seguridad y la besó ferozmente.
Hermione no supo en qué momento habían aparcado porque había estado demasiado ocupada en intentar controlar su exitación y en aumentar la de su marido pero cuando él la besó el autocontrol desapareció y el deseo se hizo el protagonista.
—Juegas con fuego... —susurró Draco mientras su mano se deslizaba por el bajo del vestido y subía acariciando sus piernas—. A ver si vas a quemarte —murmuró. Besó su cuello al mismo tiempo que su mano llegaba al borde de su ropa interior. No le sorprendió la humedad que halló a juzgar por el deseo con el que le había besado.
—Draco... —el gemido que ella dejó escapar fue demasiado.
—Por mucho que me parezca excitante que lo hagamos en el coche —tenía la cara incrustada en el hueco de su cuello y su aliento le hacía cosquillas—, que no negaré que me lo parece, prefiero que la primera vez que hagamos el amor como marido y mujer sea en una cama —ella jadeó al oírle y le besó despacio, recreándose en su boca, que tan familiar le resultaba.
—Estoy de acuerdo —murmuró con dificultad.
Draco sacó la mano de su vestido y la abrazó para desaparecerse.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
