El curso que comenzó después de la guerra se preveía como el primero en mucho tiempo sin enemistades. Para el 99 % de los alumnos eso fue así. Draco Malfoy formaba parte del 1 % restante.
En la casa de Slytherin no quedaban más que tres personas que habían sido compañeros suyos: Pansy, Blaise y Theo. Prácticamente eran su único apoyo y su relación había mejorado bastante pero como Pansy y Blaise habían comenzado a salir, les veía poco. El resto de su casa estaba formada por alumnos de Slytherin pero que no habían sido mortífagos así que le miraban con miedo y huían de él; las casas de Ravenclaw y Hufflepuff le tenían bastante tirria, algo comprensible dado que Draco durante toda su estancia en Hogwarts se había dedicado a meterse con ellos y a buscarse líos de una noche con ellas; pero por parte de Gryffindor la cosa era mucho peor, Draco les había hecho tantas cosas que era asombroso hasta para él lo mucho que le odiaban.
Por tanto, a excepción de Draco, que parecía tener el mundo en su contra, entre el resto de compañeros, independientemente de la casa a la que perteneciesen, se respiraba un buen rollo y una tranquilidad asombrosa. Y precisamente por eso era muy chocante que durante las vacaciones de Navidad de ese año no se quedase casi nadie en Hogwarts, todo el mundo parecía querer aprovechar que el riesgo de morir porque te cruzases en el camino de Voldemort hubiese desaparecido y las familias iban a celebrar las primeras Navidades en paz después de mucho tiempo. Esa noticia le alegró la vida a Draco, ya que la soledad se había vuelto su mejor aliada.
En Hogwarts había muy poca gente con la que tuviese una relación decente, su vida social se reducía a sus compañeros Blaise, Pansy, Theo y, como Slughorn tenía la horrible manía de ponerle en grupos de trabajo con alumnos de Gryffindor, había empezado a llevarse bien con Neville Longbottom, que al final no había resultado tan inútil como pensaba, y con Hermione Granger.
—¿Entonces os vais también vosotros? —preguntó Theo. Los cuatro estaban descansando bajo un árbol.
—Sí —chilló Blaise emocionado como si fuese a recibir un premio—. Voy a pasar una semana con Pansy, en una casa, a solas —la sonrisa de estúpido junto a la mirada sugerente que le lanzó a su novia hizo que Draco pusiese los ojos en blanco y que Pansy le pegase un puñetazo en un brazo.
—Gilipollas —rebatió divertida antes de tumbarse sobre sus piernas como si fuesen una almohada.
—¿Tú te vas con Lunita? —preguntó Blaise.
—Sí, voy a conocer a su padre —Theo parecía verdaderamente nervioso.
—Tranquilo Theo, no tienes nada que temer, tú si eres un partidazo, no como el inútil este que solo piensa en comer, en dormir, en fiesta y en sexo —le tranquilizó Pansy metiéndose con Blaise. Tanto Theo como Draco sonieron por el comentario.
—Oye, ¿qué has querido decir con eso? —empezó a protestar el chico cuando llegó en ese momento Neville.
—Buenos días serpientes —saludó amable—. Draco, Theo, necesito que vengáis, Slughorn quiere que veamos no sé qué de las pociones y Hermione dice que no piensa aguantarle sola —Draco y Theo se despidieron de sus compañeros y se fueron tras Neville.
—¿Dónde pasarás las Navidades tú? —le preguntó Theo.
—Iré con mi abuela porque quiero visitar a mis padres —respondió.
—A Hannah Abbot no le gusta esto —se carcajeó Draco haciendo que el chico se sonrojase. Todo el mundo sabía que Neville y Hannah se gustaban pero todavía no habían dado ningún paso.
—Cállate Malfoy —respondió. Theo pasó un brazo por su hombro y señaló al rubio con el dedo.
—Pero Neville, si él te lo dice porque está como tú —la risa se esfumó de la cara de Draco.
—Es verdad, pero tú tranquilo que Hermione seguro que también se queda —añadió Neville y ambos empezaron a reírse.
Draco no sabía ni dónde meterse pero por suerte o por desgracia llegaron justo a donde les esperaba la chica. Ella y él habían empezado a llevarse muy bien y el hecho de compartir torre había facilitado bastante que llegasen a conocerse. Draco no podía hablar por ella pero estaba seguro de que lo que sentía iba más allá de un capricho, había asumido que se había enamorado de Hermione. Eso era algo que no pensaba decir ni aunque le amenazasen de muerte, pero que, para su desgracia, había logrado que Nott y Longbottom, que se habían dado cuenta de sus sentimientos, se uniesen para tocarle mucho las narices.
—¿De qué os reís? —preguntó ella.
—De nada —se apresuró a contestar él—. ¿Qué quiere Big Slughorn? —ella sonrió ante el apodo que le había puesto al profesor.
—Ni idea, pero no pienso entrar sola. Vamos Draco, a ver qué locura se le ha ocurrido ahora —y agarrándole del brazo tiró de él y entró en la clase.
—¿Pero a Hermione le gusta Draco? —preguntó bajito Theo.
—Yo creo que sí, pero ella no me lo ha confirmado. Solo lo saben Ginny y Luna y ninguna de las dos me lo quiere decir —respondió Neville.
—Pienso ser el padrino de su boda, así que ya puede ir confirmándolo —y entre risas ambos entraron tras sus compañeros de grupo.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
