Dio un sorbo a su copa de vino y la miró mientras se recostaba contra la mesa, estaba verdaderamente guapa esa noche. Bueno, todas las noches lo estaba, pero cuando se dejaba el pelo suelto era como ver a una divinidad.
Hermione estaba distraída, sin saber que Draco la observaba desde que habían terminado de cenar, y se movía alegremente por la cocina de su apartamento sin notar que él cada vez tenía que controlarse más para no acercarse a ella y besarla. Draco no sabía si lo había hecho aposta pero llevaba toda la noche flirteando con él y estaba muy excitado.
La chica dejó su copa en la encimera y se giró para mirarle con una sonrisa.
-¿Qué te pasa? Pareces tenso -una gota de sudor deslizaba por su frente. Podía haber sido fruto del calor, ella también estaba acalorada porque estaban a treinta grados en una inmensa ola de calor, pero había mucho más trasfondo.
-Estoy bien, es que no dejas de moverte -respondió con dificultad arrastrando las palabras en un deje ronco.
Ella notó su mirada cargada de lujuria y no pudo evitar que una oleada de deseo la consumiese. Ahí nada estaba siendo inocente por lo que su intención había sido la de flirtear durante toda la cena. Le conocía perfectamente y no pudo evitar desviar su mirada hacia su entrepierna confirmando sus sospechas.
Conteniendo la respiración le miró a los ojos con intensidad y entonces Draco supo que ya no podría dejar de mirarla, siempre sucedía lo mismo, cuando sus ojos se encontraban nada podía separarles.
Ella se acercó hasta que sus caras quedaron a pocos centímetros.
-Si quieres que deje de moverme, párame tú -susurró.
No entendía en qué momento había pasado a ser tan dependiente de alguien, pero estando con Hermione perdía la cabeza por completo. Era algo que jamás le había pasado y que no sabía explicar muy bien, pero le tenía completamente hechizado. Se pasó la lengua por los labios intentando no sucumbir al deseo que evidentemente sentía. Todos sus esfuerzos resultaron inútiles en cuando ella se mordió el labio suspirando.
Tomó la cabeza de Hermione entre sus manos y la besó lentamente, deslizando la lengua por su cavidad bucal. Ella le devolvió el beso atrayéndole del pelo y se fundió con él mientras su lenguas danzaban haciéndolo más apasionado. Poco a poco la situación fue subiendo de intensidad y como Draco se conocía y la conocía, la cogió y puso rumbo a la habitación sin dejar de besarla.
En cuanto entraron en el cuarto, Hermione introdujo las manos debajo de su camisa y le acarició el abdomen. Sus caricias le encendieron todavía más y se deshizo de su blusa con rapidez. Dejó algunos besos en su cuello antes de desabrochar su sujetador mientras ella se peleaba con los botones de su camisa. En el momento en el que las prendas superiores brillaron por su ausencia, Hermione se pegó a él y el roce les hizo gemir. Draco acarició su cintura y fue subiendo hasta llegar a sus pechos, que rozó deliberadamente mientras la besaba. Ella se apretó más contra él y gimió en su boca. Le seguía pareciendo fascinante como se sentía con Hermione, nunca le había pasado nada parecido.
Se sentó en la cama y ella se colocó sobre sus piernas mientras besaba su mentón y descendía por su cuello.
-Tengo la sensación de que lleve años esperando tus caricias -murmuró besando su barbilla, que ya le arañaba con una leve barba, y deslizando los dedos por su pecho hasta llegar al botón de sus pantalones.
-Espera -pidió Draco con la voz encendida en deseo-, deja que me quite los zapatos.
-Vale -respondió jadeante Hermione, que se levantó para que él pudiera quitarse los zapatos y los calcetines. Al subir la vista se alegró de estar sentado porque esa mujer era impresionante. El deseo le sacudió con fuerza y notó la presión de su erección en sus pantalones.
-Eres tan hermosa que me dejas sin aliento -exhaló.
Hermione sonrió con sinceridad y Draco se sintió conmovido, esas sonrisas le daban la vida. Observó como la chica le rodeaba y se sentaba detrás de él y rió al notar como acariciaba su espalda y su pecho mientras besaba su nuca.
Notaba su cuerpo, resbaladizo a causa del sudor, chocar con su espalda y cuando ella mordió su hombro suavemente, jadeó y se volvió rápidamente atrapándola debajo de su cuerpo, con los brazos a ambos lados de sus hombros. Los ojos marrones de Hermione, generalmente de un tono chocolate, se oscurecieron fruto del deseo y se pasó la lengua por los labios.
No pudo soportar ver eso y no apoderarse de sus labios. Besarla era una poderosa addicción de la que no se veía capaz de curarse. Deslizó la mano a través de su pecho y acarició su piel con la punta de los dedos.
-Ah... -suspiró la chica intensificando el beso.
-¿Qué me estás haciendo? -susurró cuando Hermione besó su garganta mientras pasaba las uñas suavemente por su espalda-. Eres como una plaga.
-Si soy una plaga deberías alejarte, a no ser que quieras ser destruido -musitó mordisqueando su lóbulo izquierdo.
-No, por Morgana, destrúyeme -gimió él con voz ronca volviendo a unir sus bocas.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
