Draco Malfoy y su odiosa manía de ser amable, Malfoy y su detestable costumbre de ser caballeroso, Malfoy y su sarcasmo, siempre picándola, tratádola bien, flirteando con ella, haciéndola reír. Malfoy, Malfoy, Malfoy.
No se lo sacaba de la cabeza y así era imposible concentrarse en el trabajo de Pociones. Entre eso y la odiosa primavera... Se abanicó con una hoja porque hacía mucho calor.
Se levantó cansada de intentar concentrarse en el trabajo pero sin lograrlo porque no dejaba de pensar en Draco. Desde que habían regresado el último año, ambos como Premios Anuales, habían entablado una amistad extraña y algo debía pasarle porque era incapaz de sacarlo de su mente. Sus amigos no sabían que se llevaban bien y aunque ya no había ningún motivo por el que ocultarlo, por alguna razón ella no quería compartirlo con nadie, esa relación de amistad era suya y de Draco y quería atesorarla aunque realmente no sabía por qué le daba tanta importancia. Como se llevaba tan bien con Draco le costaba fingir que seguían como antes así que por mucho que se esforzase en que en público siguiese pareciendo que se llevaban mal él siempre acababa haciéndole reír.
Salió de la torre dispuesta a chillarle porque era su culpa y al final no le iba a dar tiempo a entregar el trabajo. Iba recorriendo los pasillos hecha una furia deseando encontrarse con Draco.
El chico estaba apoyado en la pared de un corredor frente a la puerta de la biblioteca leyendo un libro. Le gustaba deambular por esos pasillos porque se estaba muy fresco y el calor que hacía para ser simplemente mayo era desproporcionado. Realmente no leía, no tenía ganas y lo único que hacía su mente era distraerse continuamente. Siempre le había costado concentrarse, se distraía hasta con su propia sombra y recordaba todas las broncas de Snape por, según él, no querer esforzarse lo suficiente cuando no es que no quisiera sino que no podía. Y si ya de por sí se distraía con cualquier cosa, desde que Hermione había llegado a su vida eso solo había ido in crescendo.
Se sorprendió a sí mismo sonriendo como un tonto al pensar en ella y se dio cuenta de que llevaba leyendo la misma página diez minutos y que no se había enterado de absolutamente nada porque solo pensaba en ella. Suspiró y volvió a intentar concentraese en su ejemplar de la Metodología del buen procedimiento para hacer pociones curativas.
No había leído mucho más cuando oyó unos pasos furiosos. A esas alturas ya reconocía hasta el sonido que hacían sus zapatos y levantó la cabeza sonriendo porque sabía que probablemente le buscaba a él.
—¡Asqueroso hurón! —fue lo primero que dijo Hermione en cuanto le vio.
Él sonrió y se enderezó cuando se acercó.
—Buenos días a ti también, gatita —contestó divertido.
—Nada de buenos días, por tu culpa no me sale el trabajo de Pociones —protestó con las mejillas rojas de indignación. El chico rió levemente y colocó un mechón de pelo que había caído sobre su frente. Estaba muy adorable y no pudo evitar que el corazón le latiese intensamente.
—¿Cómo es que es mi culpa? —no dejaba de sonreír y a Hermione le costaba no olvidarse de su enfado si él la miraba así.
—Si no fueses tan amable yo podría sacarte de mi mente y entonces le habría entregado el trabajo a Slughorn ya —él negó sin dejar de sonreír y se acercó un poco a ella.
—Puedo ayudarte si quieres —se ofreció mientras se acercaba más.
—¿Qué? No quiero que me ayudes, quiero que seas desagradable y que dejes de tratarme tan bien y que... —él no dejaba de sonreír y mirarla divertido—. ¡Deja de reírte odiosa cucaracha! —Draco sonrió más aún y se inclinó sobre su oreja.
—Yo también te quiero, leona —susurró.
—¡Draco! —gritó intentando tapar su nerviosismo con enfado—. Intento pelear contigo, deja de ser bueno conmigo —Draco se puso más serio.
—No creo que pueda hacer eso... —murmuró abrazándola por la cintura sin soltar el libro.
—Mal... Malfoy... ¿Qué estás haciendo? —agarró el cuello de su camisa con fuerza de lo tensa que estaba.
—Voy a besarte —avisó mientras la apresaba por la espalda.
—¿Qué...? —el aire la abandonó y su cerebro se desconectó. Le miró turbada y aflojó la fuerza en la mano mientras Draco se pegaba más a ella.
El chico cerró los ojos y acercándose a su frente suspiró.
—Voy a besarte, Hermione —y dicho eso la besó en los labios.
No sabía muy bien por qué lo hacía, no había considerado la posibilidad de que Hermione le resultase atractiva y aunque en ese momento parecía imprescindible en su vida, no había tenido en cuenta que a lo mejor sentirse tan bien estando con ella era fruto de algo más que una amistad. No la besó con fuerza, lo hizo despacio, acariciando sus labios mientras la estrechaba contra su cuerpo y acariciaba su espalda.
Hermione se sorprendió a pesar de haber estado avisada y cuando los labios de Draco rozaron los suyos sintió que se derretía. Nunca había sentido tanto en un beso y se encontraba hasta mareada. Aflojando la fuerza en las manos fue deslizándolas por su cuello para sujetarse. Notaba la suavidad en su boca y la fuerza con la que sus manos la sujetaban y exhaló un suspiro.
Llegado a un punto Draco se separó despacio y se quedaron mirándose desde tan cerca que Hermione pensó que a través de sus ojos grises, que refulgaban en un brillo intenso, se podía ver hasta su alma. Ninguno de los dos sabía qué decir y él comenzó a sentirse violento por haberla besado. Pero cualquier atisbo de molestia desapareció cuando ella, que seguía con las manos en su cuello, volvió a unir sus bocas en un beso algo más intenso que el anterior.
Por la mente de Hermione solo pasaban las ganas de seguir besando a Draco y olvidó su irracional enfado, sus intentos de que pareciese que se llevaban mal, el trabajo de Pociones y hasta su nombre. Lo único que quería era volver a sentir lo que el beso le había provocado. Tiró de su cuello para que él volviese a agacharse ligeramente, tal y como estaba antes, y esta vez fue ella quien inició el beso, aunque Draco no se quedó a la zaga y a los pocos segundos acariciaba sus dientes con la lengua pidiendo un permiso que, automáticamente, Hermione concedió buscando su lengua y entablando un curioso baile en el que ninguno de los dos quería ceder espacio.
Draco la llevó hasta la pared para apartarse de la vista por si alguien pasaba por el pasillo adyacente, pero sin romper el beso. Su mano derecha abandonó la espalda de Hermione y dejando caer el libro la colocó en su cintura.
Cuando ninguno de los dos podía respirar Draco se separó y se quedó de nuevo mirándola a centímetros.
—Me has besado —jadeó Hermione mientras recuperaba la respiración.
—Y tú a mí —respondió pasándose la lengua por el labio inferior.
—Pero tú primero —rebatió.
—Pero tú con mas ganas —Draco esbozó una sonrisilla al verla intentar protestar en vano.
—Pero tú... Tú... —él rió y ella apretó los labios antes de dejarse llevar por la risa también.
—Pues esto puede ponerse mejor todavía —informó—. Quiero besarte otra vez —sonrió de lado y Hermione se sonrojó un poco y sus ojos brillaron.
—Se suponía que yo venía a culparte de que como no sales de mi cabeza no puedo hacer el trabajo, no a que me besases —le daba vergüenza decirlo pero a la vez se sentía más valiente que nunca en su vida. Nunca imaginó que un beso con Draco pudiese provocar eso.
—Bueno, yo podría culparte también porque yo soy incapaz de concentrarme en mi libro porque no dejo de pensar en ti —su sonrisa aumentó al ver el efecto que sus palabras producían en la chica, que contuvo la respiración.
—Draco... ¿Qué significa esto? —él sonrió sincero y acarició su mejilla despacio.
—No lo sé, yo nunca me había sentido así —Hermione cerró los ojos al notar el contacto de su mano.
—Pero tenemos... —Draco puso un dedo sobre sus labios y negó.
—No tenemos que hacer nada más que lo que queramos. No hay ningún tipo de presión, simplemente lo que queramos los dos.
—Yo quiero estar contigo —respondió siendo incapaz de retener las palabras, que escaparon de su boca. Draco ensanchó su sonrisa.
—Bien, yo también quiero estar contigo —asintió inclinándose para volver a su boca—. Sin prisa —la besó—, sin presión —volvió a besarla—, sin estrés —intentó besarla de nuevo pero fue ella quien se abrazó a su cuello besándole con ímpetu.
—Me parece bien —afirmó. Ambos sonreían como idiotas sin dejar de mirarse.
—Bien —susurró él.
—¿Vamos a dar un paseo? —preguntó Hermione algo sonrojada. Draco asintió y sin dejar de sonreír la besó por última vez antes de separarse para recoger el libro. Salieron del corredor en dirección a los jardines y antes de llegar a la biblioteca Hermione buscó su mano y la entrelazó con la suya. Al fin y al cabo era más feliz estando con Draco que fingiendo que lo odiaba. Y si al resto les parecía mal... Pues le importaba un bledo.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
