Draco se esforzaba mucho por intentar integrarse en el mundo muggle, ella lo sabía, pero al pobre se le daban mal muchas cosas y parecía que iba con un niño pequeño. Todo lo listo que era para la magia, era de bobo para los "extraños artefactos muggles", como él los llamaba.
Lo más gracioso era ver su reacción ante los electrodomésticos. Habían ido a pasar unos días a casa de sus padres, para que les conociese, y ya la llegada y el ruido del GPS casi lo matan de un infarto, pero con la lavadora había alucinado, cuando el lavavajillas arrancó enarboló la varita como si fuese un dementor y el día en el que su padre arrancó la aspiradora, el pobre casi sale corriendo. Al principio le había resultado gracioso y le daba mucha ternura, pero el hecho de que cada vez que algo totalmente común se activase provocara un grito por parte de su novio, era exasperante.
Esa noche sus padres se acostaron pronto y ambos permanecieron en el salón.
—¿Qué tal tus padres? ¿Me odian mucho por salir con su hija? —preguntó socarrón.
—No, creo que les has caído bien —rió ella. Cogió el mando y encendió la televisión.
—¡AH! —gritó Draco al ver diminutas personas en el televisor.
—Tranquilo —suspiró Hermione—, no pasa nada. Es solo la televisión.
—Pero hay gente ahí dentro.
—No, solo está retrasmitiendo —comenzó a explicarle el concepto de televisión mientras él la escuchaba fascinado. Cuando acabó de relatar, él la miraba sonriente.
—Eres increíble —dijo admirado—, sabes absolutamente de todo. Qué suerte tengo de que seas mi novia —ella se sonrojó ante el cumplido y recibió un beso por parte del mago inexperto en cosas muggles.
—No, simplemente es que tú no estás acostumbrado al mundo muggle. Tú sabes mil veces más que yo de cosas clásicas de magia.
—Eso da igual, tú sabes de todo, sea mágico o no. Eres mi biblioteca personal —la abrazó sonriente y ella se rió.
—Te quiero —ambos se quedaron quietos, nunca le había dicho eso antes. Draco muchas veces se lo decía pero ella no. En realidad le daba miedo llegar a ese nivel de complicidad y seriedad en una relación, no sabía si una vez llegase iba a poder escapar.
El chico notó que Hermione se tensaba y como no quería que se agobiase besó su cabeza y susurró:
—Yo también te quiero.
Y por primera vez, Hermione dejó de preocuparse. Siempre se angustiaba por todo pero en ese momento absolutamente cada aspecto de su vida parecía correcto, nada estaba mal. Se removió con cariño en sus brazos y dejó un beso sobre su mano.
—Te quiero —repitió. Y ambos suspiraron tranquilos mientras la televisión mostraba sus frenéticas imágenes.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
