La cita de la verdad

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  "Odio a Ron Weasley". Era lo único que su mente podía materializar. "Le odio, le odio mucho". Ella llevaba sin estar enamorada de él casi un año pero había aguantado mientras ponía sus ideas en orden hasta estar preparada para dejarle y en ningún momento le traicionó. Ron, por el contrario, había decidido que era mucho mejor engañarla con su vecina. "Merlín como le odio".

  Recorría las calles del Londres muggle furiosa, sin saber qué hacer o a dónde ir, pero entonces se le ocurrió una idea que le antojó maravillosa. Se apresuró a sacar el teléfono y buscó su primer contacto. Si había alguien que iba a hacer que olvidase sus instintos homicidas para con Ron era él, su archienemigo del pasado, su mejor amigo en el presente: Draco Malfoy. Sabía que él odiaba la política del Ministerio de obligatorio uso de artilugios muggles, en especial porque era bastante torpe, pero no le habían quedado más narices que aguantarse así que esperaba que lo cogiese. Un tono. Se preparó mentalmente para hablar con él. Dos tonos...
  —¿Diga? —oír su voz hizo que sonriese.
  —Hola Draco —suspiró con fuerza.
  —Ah, hola Hermione, ¿qué tal? —parecía alegrarse de escucharla.
  —Es por la propuesta de ayer... —dijo algo nerviosa.
  Draco llevaba trabajando con ella un par de años y desde hacía mucho tiempo se podría decir que era su mejor amigo.
  —¿Quieres salir esta noche? —preguntó divertido.
  —Sí, por favor —él dio una carcajada.
  —¿Y dónde te gustaría ir? —su alegría era contagiosa.
  —Donde quieras.
  —Entonces iremos al bar de la semana pasada —oyó como se levantaba de una silla—. Oye, no puedo ir a buscarte porque tengo mucho lío y voy a ir con el tiempo justo...
  —No te preocupes, nos vemos allí y ya está.
  —Vale, pues entonces te veo a las... ¿Ocho? —no le gustaba no poder acompañarla pero un día sin ella y la pila de informes parecía el Big Ben.
  —A las ocho en el Charlotte's Pub —confirmó ella.
  —Vale. Oye, ¿va todo bien? ¿Qué tal con Weasley? —agradeció su preocupación y fue incapaz de disimular.
  —Bueno, podría haber ido mejor. Luego te cuento —contestó en tono afligido.
  —Está bien —no parecía del todo convencido—, pero llámame con la mierda del cacharro este si necesitas algo. Y ponte elegante porque si estás triste esta noche nos vamos a bailar —ella sonrió y supo, sin necesidad de verle, que él también sonreía.
  —Vale, luego te veo.
  —Por supuesto, un beso —contuvo la respiración y no pudo evitar visualizarle en su mente.
  —Adiós.

  Después de colgar el aparato suspiró y se sentó en un banco. Pedir el día libre en el trabajo para enterarse de que Ron llevaba engañándola meses, que cosa más tonta. Ella no le quería, en parte por su culpa, ya que era bastante inaguantable, pero principalmente no le quería porque estaba enamorada de Draco.
  —Joder, ¿por qué tiene que ser todo tan complicado? —protestó enterrando la cabeza en sus manos.
  Y es que claro, era imposible no estar enamorada de él, era imperfectamente perfecto. Llevaba tanto tiempo sin poder sacarlo de su cabeza... Que menuda frustración.
  Lo peor fue que al principio ella estaba con Ron y él seguía soltero, simplemente tenía algunos líos pero nada relevante. El problema fue cuando empezó a ser consciente de que su novio y ella no tenían ningún futuro y comenzó a mirar a Draco con otros ojos. Y no tardó mucho tiempo en darse cuenta de que realmente le gustaba Draco pero justo él comenzó a salir con Astoria Greengrass. Y no podía odiar más su suerte. ¿Qué podía ser peor que darte cuenta de que estás enamorada de alguien y que justo en ese momento ese alguien empiece la que posiblemente sea su relación más seria hasta la fecha?

  Igualmente, a pesar de que tenía novia, Draco era su mejor amigo. Él era quien la consolaba siempre, quien más la hacía reír y, por si fuera poco, su mayor apoyo en el trabajo. Así que se pasaba la vida proponiéndole planes para que se despejase de sus problemas con Ron o del papeleo del ministerio. Ella nunca aceptaba porque temía beber y confesarle que le quería mucho más que como a un amigo. Y no es que en esa ocasión pensase declararse, que ni de coña iba a hacerlo, la probabilidad de que, como evidentemente estaba enamorado de Astoria, se sintiese incómodo, era muy alta, y se negaba a destruir su amistad, eso era algo que no podía permitir. Pero ese día todo había ido fatal así que salir con Draco ayudaría a que se sintiese mejor, y además había dicho que iban a bailar así que probablemente sería una gran noche.

Dramione One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora