Imagen de Google.
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Estaba muy nerviosa, esa cita con el Ministro era importante aunque no supiese que iba a pasar. Shacklebolt era amable pero aun así estaba de los nervios.
Se cambió de ropa una vez más, ninguno parecía convencerla. Se puso un traje rojo pero se lo quitó corriendo: <<pareceré un tomate>> pensó. Decidió ponerse una camisa azul y una falda gris pero rápidamente desechó la idea, hacía que pareciese demasiado niña.
Llevaba cambiándose de ropa casi una hora y nada era adecuado. Se puso un vestido morado que había comprado hacía años y se volvió a mirar al espejo con cara de decepción:
—Oh, Dios mío —murmuró—, con esto me veo fatal, mis piernas se ven horribles, voy espantosa para la reunión. Mejor debería llamar y decir que no puedo...
—¡¡OOOHHH!! —exclamó Draco al entrar en la habitación y ver a su mujer—. ¿Pero tú te has visto? ¡Estás fantástica!
Hermione se sonrojó hasta la coronilla y Draco pasó un brazo cariñosamente por los hombros.
—Solo dices eso porque eres mi marido —murmuró bajando la cabeza.
—Bueno, muy imparcial no soy pero... —Se dio cuenta de que ella miraba inquieta—. ¿No me digas que estás insegura? —levantó la barbilla de la chica—. Hermione, eres una bruja brillante, lo que te dirá Shacklebolt será algo bueno seguro. No dudes de tus capacidades porque son asombrosas —se detuvo y la miró de arriba a abajo—. Y además, estás impresionante. Bueno, siempre lo estás pero con ese vestido... —Hermione observaba a Draco mirarla fijamente y una lágrima descendió por su mejilla—. Así que irás y les dejarás con la boca abierta... Pero no me llores —Draco abrazó a la chica.
—Es que estoy muy nerviosa, no quiero que piensen mal de mí, que crean que soy inmadura o que solo estoy en ese puesto porque soy amiga de Harry —confesó Hermione.
—Nadie mejor que tú será capaz de convencerlos de eso, eres la mejor en tu trabajo y si alguien duda de eso es porque está muy ciego —se separó de ella y quitó las lágrimas de los ojos de la chica.
—Pero ¿y si no lo he hecho bien y me despiden? —dudaba Hermione.
—A ver, recuérdame por qué trabajas ahí.
—Pues porque hay que hacer muchos cambios en el Ministerio tras la guerra y porque los conflictos se solucionarán cuando garanticemos que el resto de criaturas mágicas, inteligentes o no, tengan una garantía de supervivencia y de respeto ya que... —Draco sonrió sinceramente a la firme charla que había comenzado la llorosa mujer que tenía delante.
—... Y los magos estamos convencidos... —colocó un dedo sobre los labios de Hermione, que dejó de hablar.
—¿Ves como lo vas a hacer muy bien? Nadie defiende a todas las criaturas como tú, eres imprescindible en ese Ministerio —y añadió con una sonrisa ilusionada—: lo mismo hasta te nombran Ministra. Hermione Granger, la primera Ministra de orígenes muggles, lleva el Ministerio de Magia hasta lo más alto —exclamó con voz solemne.
Hermione rió, claramente Draco llevaba parte de razón, aunque desvariara con lo de ser Ministra. Aun así había veces que era insegura, no venía nada mal que el chico la devolviese al mundo real de vez en cuando.
—Gracias —dijo dándole un suave beso en los labios.
—¿Nos vamos? —preguntó sonriente tendiéndole el brazo.
Hermione asintió, cogió su cartera y, agarrada al brazo de su marido, se desapareció junto a él directa al Ministerio de Magia. Lo que ella no sabía era que Draco no andaba tan desencaminado sobre su futuro laboral.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
