—No quiero volver —declaró Draco tirando la carta al suelo.
—Me da igual, debes hacerlo —exhortó Narcisa.
—Pero madre...
—Draco, escucha, ya sabes que no tenemos el prestigio que poseíamos, necesitas poder conseguir un trabajo.
—Pero soy un Malfoy, solo con oír mi apellido me tendrán miedo o me querrán matar.
—Es un colegio, no te pasará nada.
—Pero es que no quiero volver. No allí, hay demasiados... Recuerdos... —la perdida mirada de su hijo hizo que abandonase su tono autoritario.
—Lo sé, Draco, pero no quiero que en el futuro seas un hombre que ni siquiera acabó el colegio —lo miró sonriendo cariñosamente, daba igual su edad, siempre iba a ser su bebé.
—Está bien, madre, regresaré a Hogwarts —se rindió el muchacho.
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—¡Hermione, a desayunar!
—Hija, te ha llegado una carta.
—Ya voy, mamá —Hermione bajó a toda prisa por la escalera hasta la cocina. Allí estaban sus padres preparando el desayuno.
—Buenos días.
—Buenos días, papá —contestó mientras cogía la carta de la pata de una gran lechuza que, acto seguido, desaparecía volando por la ventana.
—¿Quieres zumo, Hermione? —preguntó su madre.
—¡Es de Hogwarts! —exclamó emocionada—. Me invitan a regresar —miró a sus padres, algo cohibidos —. ¿No queréis que vaya? —preguntó temerosa.
—No te preocupes por nosotros, sabemos que quieres ir. Además, debes acabar tus estudios —sonrió su padre.
—Gracias —contestó feliz.
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Nunca en su vida había pasado tanta vergüenza como ese día, y eso que había convivido con mortífagos y que había sido convertido en hurón, pero nada comparable a ir por King Cross y que todo el mundo le mirase con una mezcla de asco y curiosidad que le daban ganas de salir corriendo.
Su madre lo acompañó hasta que el tren llegó.
—Me voy, hijo, cuídate mucho. Escríbeme si algo va mal.
—Adiós, madre —se abrazaron y ella besó sus mejillas y colocó su flequillo como lo hacía cuando era pequeño. Él sonrió infantilmente ante el gesto.
—Adiós, Draco.
Subió al tren cuando todo el mundo aún estaba en la estación, necesitaba darse prisa para encontrarse con el menor número de gente posible.
Llegó rápidamente a un vagón vacío y entró. Se sentó a mirar por la ventana, a ver como todos se despedían e iban entrando en el tren. Y entonces les vio: los héroes. Estaban todos en la estación, pero al parecer ni Potter ni Weasley iban a Hogwarts porque no llevaban equipaje, solo se estaban despidiendo. Eran ellas quienes sí que iban a ir. La pequeña Weasley y Granger, que estaban despidiéndose de los otros dos.
En su fuero interno agradeció que no viniesen los otros, Potter y él habían hecho una especie de tregua el día del juicio en el que, literalmente, le salvó la vida. Gracias al Niño que vivió él estaba en ese tren y no en una celda de Azkaban o muerto, como su padre, pero aún así no le apetecía ver como todos adoraban al famoso Potter mientras que a él le odiaban.
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—Sigo sin comprender que no vengáis —renegaba Hermione.
—Sí, te voy a echar de menos —dijo Ginny abrazada a Harry.
—Ya lo sabéis, chicas, quiero empezar cuanto antes como auror —contestó Harry.
—¿Y por qué volver a tener deberes si nosotros no lo necesitamos? —añadió Ron.
—Igualmente creo que deberíais volver.
—No te preocupes, Hermione, aprovechad vosotras —Harry abrazó a su amiga y besó a su novia antes de marcharse.
—Adiós, chicos —se despidió Ginny triste por dejar a Harry.
—Adiós, cuidaos.
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Dramione One Shots
FanfictionBreves historias sobre Dramione. La autoría es completamente de JK Rowling, yo únicamente uso sus personajes y su universo para un fin lúdico. Portada por: captbexx. Créditos a los dueños de las imágenes (especialmente a Upthehillart). Para que no...
