Error gramatical

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  Eran las ocho de la noche y ya no tenía nada que hacer, como había cambiado su vida... Él, que antes no se iba a la cama antes de las tres de la mañana... Draco bajó a la sala común de la torre que compartía con Hermione. Ella estaba sentada frente al fuego leyendo con hastío un libro.
  —Buenas noches, pequeña come libros —saludó pasando junto a ella.
  —Hola —dijo sin ganas.
  —¿Va todo bien? —preguntó mientras abría el pequeño mueble bar debatiéndose sobre si beberse una cerveza de mantequilla o mejor whisky de fuego.
  —No, estoy harta de todo —protestó la chica cerrando el libro y tumbándose sobre la mesa.
  Draco se asomó por encima de la portezuela del mueble y observó como su compañera estaba altamente deprimida. Decidió coger una botella de agua alegre y dos vasos de chupito.
  Tenía ese licor gracias a Blaise, que siempre andaba trapicheando con todo lo que llevase alcohol y que le había conseguido esa botella de Estados Unidos, el único sitio donde se comercializaba. Se acercó a la mesa donde ella estaba tumbada y quitó el libro echándolo a un sillón, después se sentó y colocó un vaso frente a ella y el otro frente a él.
  —Pues en ese caso vamos a beber —llenó ambos vasos hasta arriba de un líquido transparente con brillos de colores.
  —¿Qué es eso? —preguntó Hermione desconfiando.
  —Agua alegre, más concretamente de la marca Pinnok. Es la bebida que necesitas en este momento —cogió el vaso y le hizo un gesto con las cejas para que hiciese lo mismo.
  —Yo no bebo —respondió rápidamente.
  —Oh, Granger, venga ya... Apenas tiene alcohol y te sentirás mejor si la bebes. Confía en mí —sonreía de lado y realmente Hermione no sabía que la impulsaba a fiarse pero bajo su mirada brillante cogió el vaso—. Salud, Granger —y después se bebió el vaso de un trago. Ella miró el suyo y cogiendo valor le imitó.
  El líquido bajó por su garganta con fluidez, era ligeramente dulce, frío y suave al pasar por su garganta.
  —¿Qué has dicho que es? —preguntó dejando el vaso.
  —Agua alegre —contestó Draco comenzando a reír sin aparente razón—. Hace reír a quien la bebe —le miró seria un segundo y después ambos comenzaron a partirse de risa.
  —No sé... Por qué... Me estoy... Riendo —dijo ella entrecortadamente a causa de la risa.
  —No necesitas un motivo —contestó Draco sirviendo más agua en ambos vasos.
  —¿Es una poción? —preguntó recuperándose un poco.
  —No, los efectos no son permanentes, solo te reirás al momento de beberla, después debes volver a beber. Pero cuanto más borracha estés más fácil será que te haga efecto —ambos se bebieron otro chupito de un trago.
  —¿Y no es peligroso beber esto? —preguntó de nuevo. Draco intentó contenerse pero no pudo aguantar la risa y automáticamente Hermione le siguió.
  —Tú risa es muy graciosa —dijo sin dejar de reír. Ella se cayó al suelo de la risa.
  —Échame más —pidió asomando la cabeza y trepando hasta su silla.

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  La botella estaba a la mitad, ellos dos sentados en el suelo riendo sin parar a pesar de llevar ya casi una hora sin beber.
  —... Así que como Ron se había ido dejándonos solos, yo y Harry nos aparecimos en el Valle de Godric... —Hermione le estaba contando su búsqueda de Horrocruxes mientras Draco la miraba verdaderamente interesado.
  —¡EH, EH, EH, EH! ¿"Yo y Harry"? ¿Acabas de decir "Yo y Harry"? —exclamó al oírla.
  —Oh, Merlín Santo... —ella se llevó las manos a la cabeza.
  —¡Acabo de corregir tu gramática! —gritó eufórico—. ¿Estás orgulloso de mí? ¿Estás horrorizada? ¿Estás supercachonda?
  —¡Malfoy! —a pesar del alcohol que había bebido notó que sus mejillas se sonrojaban.
  —Oh, Granger, ¿no pretenderás que deje pasar esta ocasión? —Draco sonreía irónicamente.
  —Yo... —Hermione no sabía que decir.
  —Tú has dicho "Yo y Harry" y debes decir "Harry y yo" —dijo en tono mandón—. Porque cuando se nombran varios sujetos la primera persona debe ser la última —se tenía que aguantar la risa porque se sentía McGonagall abroncando a Hermione.
  —Malfoy... —pidió ella agarrándole del brazo.
  —Señorita Granger, me ha decepcionado usted, creía que estaba mejor preparada en el asunto de la gramática —dijo con fingida seriedad e imitando el tono de la profesora de Transformaciones.
  —Malfoy, para... —ante la cara de vergüenza que Hermione tenía, él sonrió con cariño: le parecía que estaba muy mona tan sonrojada.
  —No te preocupes, Granger, solo me río un poco de ti —colocó un mechón de pelo detrás de su oreja.
  —Ha sido un accidente... —murmuró.
  —Lo sé. Pero aun así yo me he dado cuenta, creo que me merezco una recompensa —estaba tan orgulloso de haber pillado a Hermione en un renuncio lingüístico que creía que iba a estallar de felicidad.
  —¿Qué quieres? —preguntó abandonando el tono avergonzado por uno de intriga.
  —Que te pongas conmigo en el trabajo de pociones —dijo sin andarse con rodeos. Ella le miró sorprendida.
  —¿En... En el trabajo?
  —Sí, quiero hacerlo contigo —lo cierto era que llevaba pensándolo desde que el día anterior Slughorn les había dicho que tendrían que escoger pareja para el trabajo.
  —Ah... Pues... No sé qué decir —si Draco no fuese tan bueno en pociones podría incluso haber pensado que quería hacerlo con ella por interés. Igualmente él ya no era lo que había sido y confiaba inexplicablemente en ese chico que hacía años había sido su enemigo.
  —Pues di que sí —sos ojos brillaban ilusionados.
  —Vale, haremos el trabajo juntos —confirmó sintiendo de nuevo vergüenza sin saber por qué.
  Draco sonrió feliz al oír esto.
  —Gracias, Hermione —era la primera vez que la llamaba por su nombre y ella se sorprendió.
  —Gracias a ti, Draco, estaba aburrida hasta que tú has llegado —le sonrió con afecto.
  —¿Ya estás mejor? —preguntó alegrándose de oír eso.
  —Sí, muchas gracias, de verdad —se quedaron mirándose mucho tiempo, absortos, perdidos en el iris de su compañero.

  Al darse cuenta de que llevaba mirando a Draco tanto rato, se puso de pie bruscamente y él se levantó también.
  —¿Te ha... Te ha gustado el agua alegre? —preguntó nervioso.
  —Con todo lo que me he reído ya ni recuerdo su sabor —ambos sonrieron.
  Volvieron a quedarse perdidos mirándose.
  —Bueno... Me alegro de haberte animado —susurró. Hermione sonrió y le besó en la mejilla.
  —Buenas noches, Draco —y sin decir nada más se fue a su habitación con el corazón latiéndole intensamente
  Él se quedó allí, con la mano sobre el lugar que acababa de besar Hermione y una sonrisa boba que no podía quitar.
  —Buenas noches, Hermione —susurró sin dejar de sonreír.

Dramione One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora