Siempre nos quedará París (parte 3)

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  Imagen de Google.

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  Siete días, una semana. Una larga semana había pasado y no sabía nada de Draco. Había decidido quedarse en su casa a la espera de que en algún momento el chico volviese pero llevaba allí siete días y él no aparecía. Volvió a mirar el reloj: ya eran las doce en punto, oficialmente ya era el octavo día y no había rastro de Draco Malfoy. Tenía ganas de ir a Londres a buscarlo pero sabía que si volvía sus amigos se enterarían y tendría que dar explicaciones. Cuando se abrazaron no dijo nada pero sus ojos expresaron una promesa de volver. Sintió una lágrima deslizarse por su mejilla así que se levantó del sofá en el que tantas películas habían visto y decidió salir a la calle, necesitaba despejarse.

  Deambuló por París y llegó hasta el río. Durante el tiempo que estuvo con Draco todos los días, antes de comer, iban al Sena. Después paseaban por el parque que estaba junto a Notre Dame, en el que se encontraron el primer día. Sus pies, que parecían conocerla muy bien, la llevaron hasta allí y eso hizo que se sientiese. extremadamente nostálgica. Echaba mucho de menos a Draco. Entonces se dio cuenta de lo irónico que todo estaba resultando: se encontró con él por casualidad, y por alguna razón no se habían separado. Pero es que, además, la primera película que Draco había visto era Casablanca, que además era su favorita, y en la cual los dos protagonistas recordaban París, la ciudad en la que ellos estaban. Suspiró y, con una alicaída sonrisa, murmuró:
  —Siempre nos quedará París.

  Volvió sobre sus pasos y, cuando estaba llegando a casa, un hombre que repartía panfletos le entregó una hoja. Hermione la cogió y leyó:

Ouverture du nouveau cinéma Notre Dame!

  Apertura de un nuevo cine, el cine Notre Dame. Notó como las lágrimas se agolpaban en sus párpados queriendo salir y se apresuró para volver a casa. Llegó casi corriendo y bajó directa al sótano pero cuando abrió la puerta que daba acceso a la subterránea habitación se quedó sin palabras: allí, sentado en el piano y mirándola, estaba Draco. Y estaba tocándola. Estaba tocando El tiempo pasará*.
  Draco había girado el piano de tal manera que se veían perfectamente mientras tocaba. Y como tocaba... Sonaba perfecto. Hermione no pudo controlar más las lágrimas y comenzó a llorar, entonces Draco dejó de tocar, se levantó y se acercó a ella.
  —Hola —susurró con culpabilidad.
  —¡¿Por qué siempre os vais y cuando volvéis solo decís 'Hola'?! —chilló Hermione mientras las lágrimas caían por su rostro.
  —No entiendo, ¿qué...? —intentó decir Draco totalmente perdido.
  —¡Da igual! —gritó de nuevo Hermione.
  Draco se acercó y quitó las lágrimas que habían mojado las mejillas de la chica.
  —Siento haber tardado tanto —murmuró. Hermione le miró y, más calmada, soltó:
  —Prometiste que volverías —se cruzó de brazos molesta.
  —¡Yo no prometí nada! —exclamó Draco sabiendo que la estaba picando.
  —Lo prometiste con los ojos —siseó Hermione furiosa. Draco dio una carcajada.
  —Bueno, he vuelto —señaló divertido. Ella lo miró seria pero no pudo sostener mucho su semblante y se abalanzó sobre él para abrazarlo.
  —¿Por qué has tardado tanto? —preguntó mientras él pasaba una mano por su espalda para tranquilizarla.
  —Lo siento pero tuve que organizar mucho papeleo y tramitar el funeral —contestó apoyado en la cabeza de Hermione.
  —Oh, había olvidado que te ibas a eso —confesó la chica. Él rió ante sus sinceridad.
  —Si no hubiese tenido que arreglar las cosas no me habría ido —dejó de abrazarla y la tomó por los hombros para mirarla a los ojos.
  —No me he ido de tu casa en estos días —Hermione notaba su corazón latir intensamente.
  —Lo sé, cuando he llegado esta tarde te he visto y he estado esperando a ver si salías de casa.
  —¡¿Has llegado hace horas y me has tenido aquí esperando?! —exclamó Hermione indignada.
  —Quería que salieses de casa para darte la sorpresa de la canción —se apresuró a disculparse y ella se tranquilizó un poco—. He usado esta semana para practicar. Y puse un hechizo insonorizador para que no me oyeses hasta que no entrases —Hermione lo miró y no fue capaz de seguir enfadada.
  —Pues por mucho que me haya gustado, no vuelvas a hacerme esto o... —ordenó en su característico tono de mandona.
  —No te preocupes, no pienso volver a irme —le cortó Draco y se acercó a ella para volver a abrazarla. Tras un intenso abrazo, Hermione se separó un poco para mirarlo.
  —Te he echado de menos —confesó.
  —Siempre nos quedará París —respondió él.

  Y con una gran sonrisa, como si de una película se tratase, ambos se besaron pero esta vez ninguno de los dos pensaba irse, París había sido su pasado, era su presente y sería su futuro.

*[Nota de la autora: El tiempo pasará es el nombre de la canción icónica de la película Casablanca].

Dramione One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora